Aula de universidad
El reto de formar a los médicos en el trato empático al paciente: "Debería haber al menos una asignatura específica"
Desde el profesorado universitario destacan que hay parámetros para evaluar estas competencias con rigor científico, como un elemento indisociable de la formación médica
Y además: Los estudiantes de Medicina se enfrentan a su gran asignatura pendiente
Cuando un paciente se planta en consulta frente a un médico, el conocimiento clínico se da por sentado. Por eso, uno de los aspectos que más valora es la cercanía del profesional, su empatía al resolver dudas y el tacto a la hora de comunicar malas noticias. Estas habilidades relacionales de los facultativos son para el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cádiz (UCA), Manuel Rosety, una parte “inherente” de la formación médica, por lo que considera imprescindible su presencia en los planes de estudio.
Compaginar la mejora en la formación en estas competencias en un escenario de revolución tecnológica y transformación del sistema sanitario es uno de los retos prioritarios en la enseñanza de la Medicina, según destacó en el marco de la última asamblea de la Conferencia Nacional de Decanos de Medicina. En conversación con Redacción Médica, Rosety desgrana la apuesta de su universidad por este campo y cómo puede vehicularse su enseñanza.
Formación transversal y asignaturas específicas
La capacidad de hacer una entrevista clínica centrada en el paciente y el dominio de la comunicación asistencial y la transmisión de malas noticias son competencias obligatorias fijadas por la Orden ECI/332/2008, que regula los planes de estudio universitarios.
El decano de Medicina de la UCA apunta que estas habilidades impregnan de manera “transversal” los planes de estudio de las facultades de Medicina españolas, como un ámbito que atañe a todas las especialidades médicas. Sin embargo, plantea la conveniencia de ser más ambiciosos e impartirlas en asignaturas específicas, como ocurre en su universidad. Para el decano es importante “tener al menos una asignatura durante la titulación”.
Su caso no es el único, pues otras tantas facultades públicas imparten asignaturas específicas u optativas enfocadas en la relación médico-paciente y las estrategias de comunicación que implica. No en vano, la estandarización de su enseñanza a nivel estatal reconoce que puede ser uno de los grandes puntos de mejora. Se trata de una materia que, no en vano, resalta que se aborda con frecuencia en la Conferencia de Decanos, como espacio para poner en común experiencias y homogeneizar criterios.
Más allá de su inclusión a través de materias específicas, su enseñanza plantea otro debate: el mejor momento para impartirlas. En el caso de la UCA, se imparte en el primer curso: “Mi experiencia es que el alumnado debe conocer desde el principio esto, porque enseguida va a estar entrando en un hospital o centro de salud y por lo tanto ya tiene que tener este conocimiento previo”.
ECOE, cuestionario Jefferson y otras vías para evaluar estas competencias
Aunque la humanización y la empatía en el trato al paciente son cuestiones no tan fáciles de enseñar y evaluar como los conocimientos del vademécum, Rosety subraya que son igualmente transmisibles. A pesar de que no son ciencias exactas, apunta que “son competencias que tienen rigor científico” y, como tales se trabajan, estudian y aprenden.
A su juicio, no se pueden circunscribir únicamente al carácter individual, sino que pueden y deben ser impartidas trabajando en técnicas comunicativas y manejo de situaciones clínicas complejas. La simulación de casos clínicos y el entrenamiento de estos escenarios es una de las vías habituales para hacerlo y tienen presencia en el ECOE (Evaluación Clínica Objetiva Estructurada) de último curso de Medicina.
Desde la Universidad de Salamanca, el profesor Carlos Montilla, señala otra de las técnicas con las que se puede evaluar de forma objetiva el grado de asimilación de los alumnos: el cuestionario Jefferson. Se trata de un test psicométrico de 20 preguntas que evalúa la empatía clínica en profesionales sanitarios. Mediante puntuaciones de 20 a 140 puntos, mide la toma de perspectiva, el cuidado compasivo y la capacidad de comprender al paciente preservando la distancia terapéutica objetiva.
Simulación clínica de la relación médico-paciente con IA
Montilla fue uno de los artífices de un proyecto piloto de su universidad en colaboración con la de Vigo para entrenar estas facultades entre los estudiantes de medicina gracias a la IA. Fruto de esta colaboración, los docentes desarrollaron un chatbot interactivo que recrea pacientes virtuales en escenarios asistenciales complejos, tales como el trato con personas agresivas, la explicación de patologías crónicas o la comunicación de diagnósticos graves y terminales.
La plataforma ofrece a los alumnos retroalimentación inmediata a través de una rúbrica personalizada, evaluando la escucha activa, la validación emocional y la claridad verbal. Para medir el desempeño comunicativo de forma rigurosa, el sistema integra estándares docentes predefinidos, incluyendo la citada escala de Jefferson. Aunque pueda resultar paradójico, el docente resalta cómo el empleo de la IA se prueba como una herramienta eficaz para ayudar a los estudiantes a desarrollar un trato más humano hacia los pacientes.
Montilla subraya los buenos resultados obtenidos de esta experiencia, surgida de la experiencia previa en seminarios prácticos donde ponían a prueba a los alumnos y les orientaban sobre cómo mejorar estas habilidades de la mano de especialistas en psicología. En base a esta experiencia, el doctor y profesor apunta el objetivo de extrapolar este modelo a la práctica clínica para integrarlo en la formación continuada de los facultativos. Junto a este proyecto piloto con IA, el profesor universitario señala como ejemplo formativo el concepto de "aprendizaje servicio", por el cual emplazan a los alumnos a poner a prueba estas destrezas comunicativas directamente en escenarios reales, llevándoles a residencias geriátricas y centros sociosanitarios a practicar estas dotes sociales.
Para Montilla, si bien los conocimientos técnicos son imprescindibles, del mismo modo "la empatía es una cuestión fundamental en la formación médica". “Como profesor uno se da cuenta de que los estudiantes tienen muy buenos conocimientos técnicos, pero en comunicación médico-paciente a veces les faltan nociones”, comenta Montilla a este respecto. Por su parte, para Rosety, si bien considera que los alumnos llegan a la universidad con “una buena base”, es importante formarlos en estas habilidades. Lo cierto es que su presencia.