La matrona Ainhoa Biurrun.
La violencia obstétrica, "la punta del iceberg de una dureza institucional vinculada al patriarcado"
Las matronas piden que los derechos sexuales y reproductivos sean "una prioridad", a vísperas del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y las elecciones generales
Y además: Las MIR sepultan la violencia obstétrica: "No haré una cesárea innecesaria"
Cada 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una fecha que este año tendrá lugar un mes antes de las elecciones generales. Algunos partidos políticos han vuelto a aflorar el debate sobre la legislación contra la violencia obstétrica en los últimos años, especialmente a la izquierda del PSOE y formaciones soberanistas, pero los socialistas no han sido tan contundentes. Algunas matronas no se sorprenden de que en la actualidad tampoco sea una cuestión relevante en la agenda electoral, aunque desean que "el respeto a los derechos sexuales y reproductivos sea una prioridad, porque muchas veces todavía no tiene la visibilidad que debería".
Así lo cree Ainhoa Biurrun, matrona, representante de la Associació Catalana de Llevadores y personal docente e investigadora de la Facultat d'Infermeria de la Universitat de Barcelona. Biurrun asegura a Redacción Médica que "la violencia obstétrica es la punta del iceberg de una violencia institucional que tiene que ver con cómo se organiza la atención sanitaria y cómo nos relacionamos los profesionales sanitarios con las mujeres y entre nosotros".
A su juicio, ahora hay más conciencia sobre este tema y las mujeres tienen más información. "Es una violencia que ya existía, pero ahora tenemos un nombre para identificarla", ha incidido.
Concepto ofensivo
Asimismo, la matrona reconoce que el concepto violencia obstétrica resulta "ofensivo" para ciertos colectivos sanitarios. De hecho, hay colegios médicos y sociedades científicas que lo consideran un término criminalizador hacia la profesión médica.
Los sistemas sanitarios utilizan cuestionarios validados para conocer las experiencias de las mujeres durante el embarazo e "identificar situaciones de violencia obstétrica, además de estudios cualitativos que nos permiten comprender cómo viven la atención recibida".
Revisión de actuaciones
Biurrun ha apuntado que "la violencia obstétrica no tiene que ver únicamente con lo que hacemos, sino también con lo que dejamos de hacer, como no proporcionar información suficiente". En ese sentido, la matrona pone como ejemplo que una determinada práctica puede estar correctamente indicada, "pero si la mujer no ha recibido la información necesaria o no ha podido participar en la toma de decisiones puede sentir que no se ha respetado su autonomía". Así, aspectos como la información, el consentimiento y el respeto a la autonomía de las mujeres "son fundamentales".
En la comunidad autónoma donde ejerce Biurrun, Cataluña, se reconoce la violencia obstétrica como violencia machista desde la Ley 17/2020 y ya ha empezado a sancionarla. En abril, la Direcció General de Regulació i Ordenació Sanitària del Departament de Salut confirmó la multa de 6.000 euros contra el Hospital Quirónsalud de Barcelona por un conjunto de infracciones graves: inducción del parto sin informar a la mujer previamente ni solicitarle su consentimiento y posterior realización de una cesárea sin justificación clínica.
Biurrun ha detallado que se están tomando medidas desde las administraciones, también a nivel estructural, como "reformas y transformación de los paritorios". No obstante, la matrona también piensa que "no todas las mujeres que han vivido una situación de este tipo terminan denunciándola, pero que existan denuncias ayuda a visibilizar el problema".