Isabel González Anglada, presidenta de Sefse.

Isabel González Anglada, presidenta de Sefse. Sermas

MIR

Los tutores MIR exigen "directrices objetivas" para evaluar el trato al paciente y la ética de los residentes

Los tutores FSE demandan una estructura única para el análisis de las competencias transversales, además del blindaje efectivo de las horas dedicadas a los residentes.

Y además: 'No' de los tutores MIR al nuevo diploma de acreditación: "El colectivo no necesita más papeles, sabe que está capacitado"

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El buen especialista no es solo aquel con amplios conocimientos sanitarios. La calidad del profesional no se mide exclusivamente por el manejo de procedimientos clínicos o el dominio de las nuevas tecnologías, sino también por su capacidad para comunicarse con el paciente, detectar riesgos, trabajar en equipo, emplear racionalmente los recursos o respetar los principios éticos en el ejercicio. Este tipo de competencias definen a los mejores médicos, enfermeras, farmacéuticos o psicólogos. Por ello, el proceso de Formación Sanitaria Especializada (FSE) insiste en ellas. Los equipos docentes de MIR, EIR, FIR, PIR, BIR, QIR y RFIR inciden en su transmisión a los residentes. Sin embargo, no siempre es fácil evaluarlas, razón por la que tutores y jefes de estudios demandan una base en la que fundamentar su valoración.

La presidenta de la Sociedad Española de Formación Sanitaria Especializada (Sefse) y jefa de estudios del Hospital Universitario Fundación de Alcorcón, Isabel González Anglada, aboga por establecer una directriz única para el análisis de estas competencias. "El Ministerio de Sanidad tiene que indicar de manera objetiva qué debe conseguir el residente al final de cada año y de la residencia", comenta a Redacción Médica. Así, se considera fundamental establecer una estructura concreta para todos los colaboradores docentes y tutores del Sistema Nacional de Salud (SNS) -habitualmente los encargados de rellenar las hojas de valoración del residente-, con el fin de acabar con los sesgos y favorecer la correcta evaluación.

En este sentido, González Anglada recalca la importancia del método Mini-CEX (Mini Clinical Evaluation Exercise), implantado en distintos países, pero no de forma completa en España. Dicha táctica está basada en la observación del residente en consulta con un paciente durante 15-20 minutos. Al acabar, el tutor proporciona retroalimentación inmediata y fija una calificación dentro de un sistema de puntuación reglado. "Nos guiaría en el proceso de capacitación del profesional, además de en la evaluación", explica. "El residente podría detectar y saber qué debe mejorar", continúa. Es más, aboga por realizar una prueba de este tipo al año, tanto para las citadas competencias como para otras dimensiones de su desempeño.

Falta de tiempo

No obstante, la implementación de un método de estas características requiere de un elemento en ocasiones escaso dentro del SNS: el tiempo. La presión asistencial vivida en hospitales y Atención Primaria obliga a la plantilla docente a dedicar la mayor parte de su jornada a la atención de pacientes y, por ende, restar horas a sus funciones como tutor. "En muchísimos centros no hay tiempo de dedicación a la tutoría", lamenta. "Hay que recordar que esta labor no se realiza desde la improvisación o el azar, sino que requiere de preparación y horas junto a los residentes", afirma.

El Real Decreto 183/2008, por el que se regula el rol del tutor, establece que las comunidades autónomas fijan el tiempo destinado a esta competencia por parte de los sanitarios acreditados. La mayoría de regiones determina tres horas al mes por residente. Sin embargo, la normativa no acostumbra a materializarse. "No se cumple en casi ningún lugar, ya que no suele haber sustitutos asistenciales del tutor, cuando este tiene que dedicarse a esta función", manifiesta la presidenta de Sefse.

Un escenario que perjudica a la formación de los futuros especialistas, pero también a la atracción de sanitarios al ámbito de tutorización. Desde la sociedad científica llevan a cabo formaciones, a la vez que promocionan esta función entre el personal del SNS. Una competencia bien valorada, pese a las exigencias del reloj. "Lo único que piden los tutores es tiempo y que les quiten carga asistencial", asevera González Anglada.

Cita anual de los tutores FSE

Estos son algunos de los temas que vertebrarán la próxima reunión de los encargados de la instrucción de especialistas. La Sefse celebrará su décimo congreso nacional en el Hospital Universitario de Toledo entre el 21 y el 23 de octubre, coincidente con el vigesimosegundo Encuentro de Tutores y Jefes de Estudios. Una cita para compartir experiencias y conocer nuevas técnicas y herramientas de aprendizaje, pero también para dialogar sobre la dirección que debe tomar la FSE para dotar al sistema sanitario de los mejores profesionales.

"Nuestro objetivo es ayudar a tutores y jefes de estudios a desarrollar su trabajo con los residentes, ya que son una pieza fundamental para garantizar la futura calidad asistencial", indica González Anglada. La evaluación de las competencias transversales y la supervisión protagonizan tres jornadas de mesas de debate, en las que también se programarán talleres específicos sobre la gestión de conflictos, el feedback efectivo o el abordaje de una valoración negativa. Un encuentro en el que también intervendrán los propios profesionales en formación, quienes transmitirán su percepción sobre el proceso de especialización en el SNS.

La mayoría de residentes recuerda a su tutor. "La modelización a través del ejemplo es muy importante para crear profesionales", determina la representante de Sefse. Es más, algunos de los asistentes al congreso retornarán en próximas ediciones como acompañantes de MIR o EIR. Tal vez con más minutos en su agenda para convertir a los sanitarios del mañana en mejores clínicos y comunicadores. "No debemos olvidar que el SNS existe para la asistencia, pero también para la investigación y la docencia", sentencia.