Las dos sociedades de Psiquiatría, sumidas ya en su proceso de fusión, plasman el camino a seguir marcado por Sanidad

"No hay más fusiones de sociedades médicas porque el ego gana a la ciencia"
Momento en el que Celso Arango (izq) y Victor Pérez Sola (dch) anuncian la fusión de la SEP y la SEPB en la Sepsm.


20 feb 2022. 16.20H
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Recientemente, el Ministerio de Sanidad, a través de su director general de Formación y Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, Vicenç Martínez Ibáñez, instaba a las sociedades científicas a cambiar su modelo de trabajo y que solo hubiera una única organización médica por especialidad para facilitar así el trabajo conjunto. Una idea que el pasado noviembre plasmaron por iniciativa propia las dos sociedades de la especialidad de Psiquiatría, y que, según sus dirigentes, es un "claro" ejemplo a seguir.

La Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) ponían así fin a una convivencia de más de 20 años y cuya fusión ha sido ampliamente respaldada por los socios de ambas organizaciones. “El 90 por ciento de los socios dijo que sí. Es de sentido común que solo haya una sociedad. No hace falta que exista una por cada especialista. Nosotros estamos muy orgullosos de haberlo hecho antes de que lo dijera Sanidad”, afirma Víctor Pérez Sola, presidente de SEPB y futuro presidente de la nueva organización para el segundo y tercer trimestre del año.

En el mismo sentido se muestra Celso Arango, presidente de SEP y dirigente actual durante la transición de ambas juntas a una única bajo la denominación de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (Sepsm): “Ciencia solo hay una. En el momento que los egos pueden más que la ciencia es el instante en el que surgen varias disciplinas científicas sobre el mismo tema o especialidad. Para la gestión seria es mucho mejor una voz autorizada que diez voces pequeñas y cada una luchando por lo suyo”.

Una única voz facilita el diálogo con la Administración


Arango entiende que dentro de una especialidad haya varios enfoques, vertientes o prioridades, pero cree que se pueden tratar dentro de la misma sociedad científica. “Un buen ejemplo de que se puede trabajar con distintas sensibilidades son los royal college ingleses. Al final, si se trabaja desde dos sitios distintos que son paralelos y no interaccionan entre sí, véase dos sociedades diferentes, nunca se va a llegar a consensos ni acuerdos y se duplica el trabajo. Esto es absolutamente deficiente para la relación coste-eficacia”, detalla el psiquiatra.

Una facilidad en la interlocución con la Administración que también resalta Pérez Sola: “Para los profesionales y la sociedad es mucho más fácil. La unión de sociedades es algo esencial que se debe acometer. No puede haber 30 sociedades para cada tema específico”.

Un método de actuación que ya se practica en Europa. “En cualquier cuestión que tenemos que tratar con la Unión Europea siempre nos dicen que solo una voz. Un ejemplo es el Consejo Europeo del Cerebro donde nos hemos unido Neurología, Psiquiatría, Neurociencia, Neurocirugía, y Neurofisiología para tener la única voz que asesora a la comisión europea en temas relacionados con el cerebro”, detalla el presidente de Sepsm, quien reivindica que un único canal final con el interlocutor es una forma muy eficiente para tratar con la Administración. 

¿Cuál es el principal problema en la fusión de sociedades de la misma especialidad?


La necesidad de unificarse es algo que tenían claro ambos dirigentes, pero eso no ha eximido que el proceso fuera difícil. “Nosotros hemos fundido los dos comités. Es algo que teníamos claro, pero cuesta realizarlo porque los profesionales que ganaron su puesto en unas elecciones deben renunciar a ello. Eso hay que hacerlo por el bien común, pero es lo que más limita las fusiones”, explica Pérez Sola.


"Que haya dos sociedades solo sirve al ego de quien las preside"



Una dificultad que también resalta Arango, para quien el principal escollo son los egos. “Es una cuestión de personalismo, no hay dos diabetes, ni cardiologías ni psiquiatrías. Que haya dos sociedades solo sirve al ego de quien las preside, y lo complicado es que renuncien a estos cargos. Los miembros de estas sociedades tendrán sus motivos, pero estos están alejados de la ciencia y la disciplina que defienden”, reivindica el psiquiatra.

¿Sanidad puede influenciar en la fusión de sociedades científicas?


Otra de las cuestiones que han visto ambos dirigentes tras acometer la fusión es que el papel de Sanidad para empujar al resto de sociedades podría ser más activo. “No me cabe ninguna duda que Sanidad podría hacer más, tendría que haber algún mandato que facilitara estas fusiones. La Administración no debería permitir que haya una interlocución con todas porque así está facilitando que se creen más”, denuncia Pérez Sola.

Un sentir que comparte Arango, quien no ve mucho recorrido desde el punto de vista legal, pero sí desde otras vías. “Sanidad sí tiene forma de empujar a ello. Por ejemplo, decirles a las sociedades de una especialidad que se pongan de acuerdo porque en la comisión de la especialidad solo puede haber un interlocutor. No pueden evitar que se formen, pero si facilitar y mostrar que es más coste-eficiente tener solo una sociedad”

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