Sala de espera de un hospital. (EP)
La huelga indefinida ronda a la sanidad española. El aviso de los sindicatos es firme:
si los médicos no disponen de un Estatuto propio, convocarán
paros indefinidos a partir del próximo otoño. Este escenario afecta, en esencia, a la sanidad pública, si bien tanto el sector privado como el concertado apuntan a vivir en primera persona las consecuencias de este trance que afecta al conjunto de los profesionales sanitarios, y por tanto a toda la sociedad. “Una
huelga indefinida agravaría de forma progresiva la
suspensión de consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones programadas, lo que inevitablemente
incrementaría las listas de espera”, advierte la patronal de la
sanidad privada en Cataluña.
La Associació Catalana d'Entitats de Salut (ACES) analiza los efectos de esta convocatoria en declaraciones concedidas a
Redacción Médica. El organismo privado, dirigido por
Anna Zarzosa, hace referencia a la
actividad concertada de la sanidad catalana. Es ahí donde, explica, la huelga de los últimos meses ha tenido un
seguimiento “muy bajo, independientemente del turno de trabajo”.
Eso, no obstante, no significa que el sector concertado no vaya a conocer los efectos de esta
huelga indefinida: “Aunque se garanticen estrictamente los servicios mínimos y la atención urgente,
la actividad ordinaria acumulada sería difícilmente recuperable si el conflicto se prolonga en el tiempo”.
Así afecta la huelga indefinida a la sanidad concertada
La patronal catalana hace referencia directa al
Estatuto Marco. La guía de los médicos, que lleva más de 20 años sin una actualización, es uno de los principales puntos de debate entre los sindicatos, los profesionales, y el Ministerio de Sanidad desde hace varios meses. Sin ir más lejos, estos días se celebra la
quinta semana de huelga del año en la que los facultativos vuelven a rechazar la apuesta del departamento de Mónica García, y
han solicitado un Estatuto propio.
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"Las empresas privadas con financiación pública pueden sufrir un impacto directo"
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Zarzosa recuerda así las principales claves de este debate. “Las
empresas privadas proveedoras de servicios sanitarios financiadas privadamente
no se rigen por el Estatuto Marco y, por lo tanto, no queda afectada de forma directa por este conflicto normativo”, señala a
Redacción Médica. Aún así, hay un ‘pero’: “Los centros asociados a ACES que están integrados en el Sistema Sanitari Integral d'Utilització Pública de Catalunya (Siscat), que en nuestro caso son
empresas privadas con financiación pública, sí pueden sufrir un
impacto directo en su operativa diaria”.
La directora general de la patronal de la sanidad privada en Cataluña incide así en que, de forma indirecta, “una prolongación del conflicto en el sistema público podría comportar un
incremento de la demanda asistencial en el ámbito privado, con la consiguiente
mayor presión sobre el sector, si bien este dispone de la capacidad de adaptación necesaria para dar respuesta a las nuevas necesidades del entorno”.
Las consecuencias para los sanitarios y los pacientes
Estos paros indefinidos ya están en el radar del sector sanitario privado. Al menos, en el de la Associació Catalana d'Entitats de Salut, que describe a este periódico como será el
escenario tanto para los pacientes como para los profesionales sanitarios.
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"Una huelga prolongada implica un desgaste por la pérdida retributiva de los médicos"
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Así, haciendo referencia a los pacientes, el organismo explica que “la consecuencia principal será el
aplazamiento de la actividad programada no urgente y el consecuente
incremento de los tiempos de espera”. Es decir, un aumento en la demora asistencial.
Por otro lado, en cuanto a los profesionales médicos, ACES subraya que “una huelga prolongada implica un desgaste por la pérdida retributiva, una
mayor carga de trabajo para quienes asumen los servicios mínimos y una alta acumulación de actividad retrasada una vez finalice el conflicto”.
Aún así, la patronal catalana destaca una diferencia. “
Este impacto no será idéntico para el colectivo médico que para el de Enfermería, puesto que la movilización actual está promovida fundamentalmente por organizaciones médicas que reclaman una regulación específica”, recuerda.
Los efectos de la huelga médica en la sanidad privada
La de este mes de junio supone ya la
quinta huelga médica del año. Los sindicatos y los médicos han salido a las calles hasta en cinco ocasiones, a la par que estos últimos han paralizado parte de la actividad asistencial para
solicitar el Estatuto propio.
Entre tanto, hay que tener en cuenta que el Estatuto Marco, que ya ha sido aprobado y
se encuentra en proceso de audiencia pública, solo afecta a la sanidad pública. Aún así, y como explica Anna Zarzosa a este periódico, “la afectación es desigual y se concentra de forma principal en los centros concertados y en la actividad vinculada a la red pública”.
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"Podría traducirse en un aumento de la presión asistencial por el trasvase de pacientes que decidan hacer uso de sus pólizas de salud"
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La directora general de ACES profundiza en sus palabras. “En los centros de actividad financiados privadamente, el funcionamiento se mantiene con normalidad, si bien
existe una lógica preocupación ante una posible cronificación del conflicto”, apunta. En este contexto, la representante del organismo catalán va más allá: “Esto podría traducirse en un aumento de la presión asistencial por el trasvase de pacientes que decidan hacer uso de sus pólizas de salud o de servicios privados para evitar demoras en el sistema público”.
El diálogo: la solución al conflicto
Redacción Médica ha cuestionado a Anna Zarzosa cuál sería la
solución para poner fin a este conflicto que apunta a prolongarse en los próximos meses a través de una huelga indefinida. “Pasa necesariamente por
restablecer un diálogo real, fluido y efectivo entre las partes”, sentencia.
De hecho, la directora general de la patronal ha recordado la necesidad de abordar “las
singularidades del ejercicio médico —como las guardias, la ordenación de la jornada, los descansos, la responsabilidad de la práctica clínica y la clasificación profesional—“. Un ejercicio que, a su parecer, debe realizarse “evitando medidas unilaterales que generen desequilibrios entre categorías profesionales o que se trasladen al sector concertado sin la correspondiente y necesaria
suficiencia financiera”.
La amenaza de una huelga indefinida a partir de otoño sitúa a la sanidad española ante un escenario va más allá de la sanidad pública. Como advierte la patronal de la privada catalana, el verdadero 'nudo' se encuentra en la red concertada y en el inminente
trasvase de pacientes hacia el sector privado, un ecosistema que, aunque preparado para resistir la presión asistencial, sufrirá de forma directa el desgaste de una crisis prolongada.
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