Esta enfermedad en la mayoría de casos no presenta síntomas, pero algunas variantes pueden producir patologías graves

La médica Isabel Viñas sobre el H.Pylori: "Tenerla no significa enfermar"
La médica Isabel Viñas.


La Helicobacter pylori es una vieja conocida de la medicina digestiva y su presencia sigue sorprendiendo, pues "aproximadamente una de cada dos personas en España es portadora de esta bacteria, mientras que en países en desarrollo puede llegar al 90% en los adultos", tal y como señala la médica Isabel Viña. Este microorganismo, capaz de sobrevivir en el entorno extremadamente ácido del estómago —un lugar hostil para casi cualquier otra forma de vida—, se instala habitualmente en la capa de moco que recubre la pared gástrica. Sin embargo, el diagnóstico positivo no debe ser motivo de alarma inmediata, ya que "tenerla no significa enfermar".

El problema surge cuando cepas más agresivas, como las denominadas CagA, provocan una inflamación crónica que puede derivar en gastritis, úlceras o, en casos de mayor complejidad, aumentar el riesgo de patologías gástricas más graves. Comprender los mecanismos de supervivencia de la H. pylori, sus vías de contagio y las herramientas precisas para su detección es fundamental para diferenciar entre una presencia asintomática y una infección que requiere intervención clínica, evitando así complicaciones a largo plazo en el sistema digestivo. En este sentido, Isabel Viña ha compartido en su cuenta de Instagram (@isabelvina) una guía completa para conocer a fondo esta bacteria.

¿Cómo sobrevive en el estómago?


La peculiaridad de la H. pylori reside en su capacidad de resistencia ante un entorno hecho específicamente para protegerse de ella, como es el estómago. Este microorganismo es capaz de crear ureasa, una enzima que convierte la urea en amonio, creando una burbuja protectora a su alrededor que neutraliza el ácido gástrico. Además, se encuentra en constante movimiento, ya que su forma en espiral y sus flagelos le permiten desplazarse por el moco gástrico y escapar de la acidez.

Por otro lado, según la médica, es capaz de "reducir el ácido del estómago directamente para mejorar su propio entorno de supervivencia", así como anclarse a la mucosa gástrica a través de “ganchos moleculares”, aumentando el riesgo de úlceras. A su vez, también produce inflamación, siendo las más peligrosas las cepas CagA, ya que "se asocian a una mayor inflamación, deterioro progresivo de la mucosa (atrofia gástrica) y mayor riesgo de cáncer de estómago", detalla Viñas. Además, algunas producen una toxina llamada VacA que daña las células gástricas desde dentro.


Síntomas y riesgos producidos por la Helicobacter Pylori


En cuanto a los síntomas principales que presenta un paciente con H. pylori se encuentran los siguientes:
  • Hinchazón y eructos
  • Indigestión y náuseas
  • Dolor abdominal, especialmente con el estómago vacío.
  • Pérdida de apetito o saciedad precoz
  • Fatiga y déficit de micronutrientes (B12, hierro).
Por su parte, según Isabel Viña, los problemas de salud derivados de esta enfermedad serían:
  • Problemas de salud relacionados con H. pylori:
  • Gastritis
  • Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico
  • Mayor riesgo de cáncer gástrico
  • Úlceras pépticas
  • Disbiosis e intestino permeable

El desafío del diagnóstico: ¿cómo detectar la infección?


Para confirmar la presencia de H. pylori o verificar su erradicación tras el tratamiento, la precisión de la prueba elegida es clave. El test de aliento con urea (TAU) se posiciona como el método no invasivo de referencia. En caso de someterse a una endoscopia, el test de la ureasa realizado sobre la muestra de la biopsia ofrece resultados inmediatos.

Por otro lado, la prueba de antígenos en heces es útil para comprobar si la bacteria ha sido eliminada, aunque es crucial realizarla fuera del periodo de toma de antibióticos o inhibidores de la bomba de protones (como el omeprazol), ya que estos pueden enmascarar la infección y generar falsos negativos. Cabe destacar que los tests de anticuerpos en sangre no son recomendables, dado que su falta de precisión impide confirmar una infección activa.

El tratamiento médico y las estrategias de recuperación de la Helicobacter Pylori


El abordaje estándar frente a la H. pylori es el tratamiento antibiótico prescrito por el médico. No obstante, en pacientes que han completado varios ciclos sin éxito o que presentan una baja tolerancia, surge el interés por los antimicrobianos herbáceos y el soporte nutricional. Estos deben ser discutidos siempre con un especialista, utilizándolos como un complemento o abordaje alternativo, nunca como sustitutos del consejo clínico profesional. De este modo, Isabel Viña recomienda una serie de antimicrobianos, entre los que se encuentran:
  • Aceite de orégano estandarizado por carvacol 150-200 mg, 2 veces/día
  • Extracto de regaliz desglicirrizado 400 mg, 2 veces día antes de las comidas o 800 mg 1 vez al día.
  • Berberina HCL: 400-500 mg, 2 veces/día.
  • Goma de mastic 500 mg, 2 veces/día.
  • Extracto de arándano rojo estandarizado por 30-40 mg de PACs (PAC A y B): 500mg día
  • Vitamina C pura (ácido L-ascórbico): 500 mg 2 veces al día.
Una vez controlada la bacteria, el objetivo es restaurar la salud del tracto digestivo. Para la reparación de la mucosa, el uso de L-glutamina (en dosis de 20g diarios), zinc-carnosina y extractos de aloe vera u olmo rojo resulta de gran ayuda para cicatrizar y proteger la pared estomacal durante un periodo de 8 a 12 semanas.

Asimismo, la restauración de la microbiota es un paso crítico. Durante y después de la fase antimicrobiana, el uso de probióticos específicos (como Lactobacillus rhamnosus GG o Limosilactobacillus reuteri) y la levadura Saccharomyces boulardii ha demostrado ser muy eficaz para proteger el equilibrio intestinal, tal y como detalla la médico.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.