Pedro Gorrotxategi, presidente de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).
La
Pediatría en Atención Primaria atraviesa una situación crítica: cerca de
un tercio de las plazas de esta especialidad en centros de salud están sin cubrir, lo que deja a aproximadamente
1,9 millones de niños y adolescentes sin pediatra asignado en España. Son los datos que proporciona la Asociación Española de Pediatría de este nivel asistencial (AEPap), desde la que su presidente, Pedro Gorrotxategi, advierte en
Redacción Médica que el problema
no se limita al déficit de profesionales, sino que también se relaciona con un "desajuste en la formación
MIR", que concentra a los residentes "en
subespecialidades hospitalarias y descuida" ete primer nivel asistencial.
Así Gorrotxategi afirma que
la formación actual "no está adecuada a las necesidades de la infancia y de la adolescencia" de nuestro país. "Lo primero es el niño, que necesita que haya más pediatras en Atención Primaria y no que
el 22 por ciento de profesionales se formen en Cuidados Intensivos y Neonatología", áreas que "solo representan
un 7 por ciento", explica. Es precisamente el mismo porcentaje de MIR que se forma en Primaria, a pesar de que este nivel asistencial concreta el 65 por ciento de las necesidades pediátricas del Sistema Nacional de Salud (SNS).
Propuesta de reorganización del MIR
Para corregir dicho desequilibrio, propone una
reorganización del MIR manteniendo una formación única hasta el tercer año de residencia. Su propuesta concreta es de "
dos años comunes hospitalarios, donde todos los residentes adquieren competencias básicas en Urgencias, Cuidados Intensivos y otras especialidades pediátricas esenciales". Aparte, "
seis meses obligatorios en Atención Primaria para todos los residentes, independientemente de su futura trayectoria profesional". "Todos los pediatras tenemos que tener ambas partes de formación", subraya.
Por último, la especialización final en el
cuarto año de residencia, "con algunos MIR profundizando en una subespecialidad o formación específica en atención hospitalaria", como Cuidados Intensivos o Endocrionología, mientras el resto hacen "una formación específica en Atención Primaria", según las necesidades del Sistema Nacional de Salud (SNS). De esta forma, se deriva "a la mayoría de los MIR a Atención Primaria y a un
pequeño porcentaje a la atención hospitalaria" de diferentes especialidades donde no se necesitan tantos pediatras, insiste.
Aún así, Gorrotxategi insiste en que esta
formación combinada es clave para la calidad asistencial: "Es muy bueno que el pediatra de hospital también sepa cómo se trabaja en Primaria, qué dificultades hay y
cómo se gestiona la atención, y viceversa".
Causas del desequilibrio
Y es que los datos disponibles muestran
diferencias importantes por comunidades autónomas: País Vasco un 35 por ciento de pediatras en Atención Primaria, Murcia tiene un 20 por ciento, Navarra un 14 por ciento, Baleares un 11 por ciento, Castilla y León un 6 por ciento y Castilla-La Mancha ninguno. Por otro lado, Las grandes regiones como
Madrid, Cataluña, Andalucía o Valencia carecen de información suficiente, pero Gorrotxategi está convencido de que "si se tuvieran los datos de ellas, que cuentan con hospitales muy especializados, lo más seguro es que los porcentajes serían menores".
Teniendo en cuenta que estas cifras deberían llegar al 60 por ciento, opina que este déficit se debe a dos factores principales. El primero es justamente este
predominio hospitalario en la formación, donde los MIR se forman en áreas minoritarias aunque la población infantil necesite principalmente pediatras en Atención Primaria: "Los hospitales
piensan que los pediatras son suyos y los tienen para formarlos en lo que ellos quieran. Y no es así. Los pediatras son de toda la sociedad y están para formarlos en las necesidades de salud que tengan
los niños, niñas y adolescentes".
El segundo factor es la representación en la
estructura de la Comisión Nacional de la Especialidad, en la que "solo hay un pediatra de Primaria y todos los demás son hospitalarios", lo que limita la implementación de medidas que
favorezcan la formación en este nivel asistencial.
Impacto en la población infantil
Además, Gorrotxategi también denuncia la
falta de aplicación de medidas ya existentes. En 2019, el Marco Estratégico para la Atención Primaria y Comunitaria fue aprobado oficialmente por el Ministerio de Sanidad y el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Este plan no solo establece objetivos generales para reforzar la Atención Primaria y la formación de profesionales, sino que incluye recomendaciones concretas sobre la formación de residentes, proponiendo que todos los programas oficiales de especialidades médicas, incluida Pediatría, incorporen
"rotaciones obligatorias" en este nivel asistencial "de al menos seis meses", con opción de ampliación según necesidades.
Sin embargo, Gorrotxategi denuncia que
"no se ha implementado": "Esto está aprobado por todas las comunidades autónomas y por todas las sociedades científicas de Primaria. Se podría
dar una notificación a todas las comisiones de especialidad para que se llevara a cabo, pero no se hace".
El pediatra critica también la
visión hospitalocéntrica: "Los hospitales piensan que son el centro del universo de la Pediatría y que todo tiene que ser para el hospital. Parece que los residentes les pertenecen, pero no es así". Según la AEPap, el déficit de pediatras de Atención Primaria se ha incrementado
desde 2018 hasta 2024, afectando a todas las comunidades autónomas y aumentando del 26 por ciento al casi 30 por ciento de las plazas de Pediatría en centros de salud. Esto significa que casi un tercio de las consultas pediátricas en Atención Primaria carecen de especialistas. "
Lo primero es el niño. La formación tiene que responder a las necesidades reales de la población, no a los intereses de los hospitales", concluye.
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