El presidente de la Comisión de Especialidades Odontológicas, Daniel Torres.
La especialización en
Odontología seguirá
un camino distinto a la de
Medicina, Enfermería, Farmacia o Psicología. Según la propuesta de la comisión encargada de perfilar dichas ramas sanitarias, la formación se llevará a cabo en
universidades o clínicas acreditados por el Ministerio de Sanidad, pero no en el Sistema Nacional de Salud (SNS), a raíz del limitado número de dentistas y la falta de infraestructura en hospitales y centros de Atención Primaria públicos. Otra diferencia se halla en
el coste de adquisición de la especialidad. Mientras que las vías MIR o
EIR son gratuitas -salvo el pago de la tasa de examen-, las planteadas para los profesionales del ámbito bucal puede ser que tengan un precio. Eso sí, sería
el mismo para toda España y no supondría un impedimento para los futuros alumnos,
siempre que no se consiga la subvención completa de los tres años de instrucción planteados.
"El tema económico no debe limitar el acceso de los alumnos", ha comentado el presidente de la Comisión de Especialidades Odontológicas, Daniel Torres, a
Redacción Médica. A partir de esta premisa, la agrupación que dirige ha demandado que
las hipotéticas tasas para la formación especializada de dentistas no sean excluyentes y permitan al conjunto de interesados adherirse a este proceso de instrucción.
Por ello, se aboga por la subvención por parte del Ministerio de Sanidad. En concreto,
se apuesta por la cobertura completa, lo que otorgaría la gratuidad de esta alternativa formativa para los dentistas, como sucede con médicos o enfermeras. No obstante, el departamento gubernamental encabezado por Mónica García será el encargado de decidir que cuantía aportará a la vía para egresados en Odontología.
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"Es mejor que un 50 por ciento de los alumnos no tengan problema económico, que no que el acceso se subvenciones en un 50 por ciento para todos"
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En caso de no conseguir la aportación del 100 por 100 de Sanidad, la Comisión de Especialidades Odontológicas prevé
la constitución de una batería de ayudas para los interesados en conseguir alguna de las disciplinas. En particular, Torres prefiere que la cuantía se aproveche para financiar de forma íntegra a aquellos que tengan dificultades para pagar la futura formación que no establecer un porcentaje menor y común para el conjunto de los profesionales. "Hay que empezar por las rentas más bajas, para que nadie se quede sin la opción de especializarse. Es mejor que un 50 por ciento de los alumnos no tenga problema económico, que no que el acceso se subvencione en un 50 por ciento para todos", ha agregado.
Mismo precio en todo el país
A su vez, la propuesta alrededor del coste de
la ruta de especialización pasa por el establecimiento de
una tasa común para todo el país. De esta forma, la instrucción supondría económicamente lo mismo en una universidad pública que en una privada. “Así, conseguimos sacar esta formación del libre mercado", ha puntualizado Torres. Y es que un precio bajo y la equidad en todo el territorio español actúan como barrera ante el aterrizaje de actores que busquen lucrarse de la formación de especialistas.
Por otro lado, en pro de garantizar la igualdad de acceso a las plazas de especialización, se espera que la batería de vacantes formativas cumpla con
los criterios de equidad territorial. En este sentido, la Comisión de Especialidades Odontológicas propone la distribución de la instrucción de las seis especialidades planteadas - Periodoncia, Cirugía Bucal, Odontopediatría, Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial, Prótesis Estomatológica y Endodoncia- entre el máximo de comunidades autónomas. Así, todos los egresados del grado tendrán la opción de unirse a estos programas.
Proceso de valoración
El planteamiento de las especialidades de Odontología comienza andar, pero
todavía queda un largo recorrido. Las sociedades científicas ya han presentado las memorias justificativas de las distintas ramas para dentistas, pero su particular diseño requiere del aval de universidades, comunidades autónomas -distinto a la autorización de su creación por necesidad- y el estamento colegial. Motivo por el que se augura un intenso proceso de negociación y posibles cambios en la propuesta.
La palabra final la tiene el Ministerio de Sanidad, órgano al que se remitirá la estructura definitiva de las especialidades.
El proceso completo se estirará a lo largo de los próximos seis meses, aunque su implantación completa y, por ende, arranque no llegaría hasta dentro de 24 o 36 meses.
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