La AACR advierte que millones de pacientes tienen peores resultados por factores sociales, económicos y geográficos

La mortalidad por cáncer cae un 35% en EEUU, pero persisten desigualdades
Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer (AACR).


La lucha contra el cáncer continúa dando resultados alentadores en Estados Unidos. Desde 1991, la mortalidad por esta enfermedad ha disminuido un 35 por ciento, lo que ha evitado más de 4,8 millones de muertes y ha contribuido a que el país cuente hoy con cerca de 19 millones de supervivientes de cáncer. Sin embargo, estos avances no han beneficiado por igual a toda la población y persisten importantes desigualdades en el acceso a la prevención, el diagnóstico y los tratamientos.

Esta es la principal conclusión del Informe de Progreso sobre las Disparidades en el Cáncer 2026, publicado por la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer (AACR), que analiza cómo factores sociales, económicos, geográficos y estructurales siguen condicionando el riesgo de desarrollar cáncer y las posibilidades de sobrevivir a la enfermedad.

El informe muestra que las diferencias en mortalidad entre personas negras y blancas se han reducido de forma significativa durante las últimas tres décadas. En 1991, la tasa de mortalidad por cáncer era un 34 por ciento mayor en la población negra; en 2024 esa diferencia se había reducido al 9 por ciento. Asimismo, la mortalidad por cáncer entre los hombres negros descendió más del 50 por ciento entre 1991 y 2024, el mayor descenso registrado entre todos los grupos raciales y étnicos, impulsado por la reducción del tabaquismo, la detección precoz y los avances terapéuticos.

También se han reducido las desigualdades en la mortalidad por cáncer de cuello uterino entre mujeres hispanas y blancas, así como las diferencias en cáncer gástrico entre las poblaciones asiáticas o de las islas del Pacífico y la población blanca.

Persisten las desigualdades


Pese a estos avances, la AACR advierte de que la carga del cáncer continúa recayendo de forma desproporcionada sobre determinados colectivos. Las personas negras siguen presentando mayores tasas de incidencia y mortalidad por cáncer de próstata y mieloma múltiple, mientras que las poblaciones indígenas estadounidenses y nativas de Alaska registran una mayor incidencia y mortalidad por cáncer colorrectal, renal y de cuello uterino.

Por su parte, las poblaciones hispanas y asiáticas muestran una mayor frecuencia de tumores asociados a infecciones, como el cáncer de hígado y el cáncer de estómago. Además, la supervivencia relativa a cinco años continúa siendo inferior en todos los grupos raciales y étnicos minoritarios en comparación con la población blanca.

Las diferencias también se reflejan en el lugar de residencia. Los habitantes de zonas rurales tienen un 17 por ciento más de probabilidades de ser diagnosticados de cáncer colorrectal y un 27 por ciento más de morir por esta enfermedad que quienes viven en áreas metropolitanas. Asimismo, las mujeres que residen en condados con pobreza persistente presentan una mortalidad por cáncer de cuello uterino un 49 por ciento superior a la observada en zonas con mejores condiciones socioeconómicas.

El informe identifica además nuevas tendencias preocupantes, como el incremento del cáncer colorrectal de aparición temprana en todos los grupos raciales y étnicos -especialmente entre la población indígena estadounidense y nativa de Alaska- y el aumento de la incidencia de cáncer de pulmón en mujeres asiáticas que nunca han fumado. También señala una mayor incidencia de cáncer de tiroides y linfoma no Hodgkin entre mujeres lesbianas respecto a las heterosexuales.

Más allá de la biología


Según la AACR, las disparidades en cáncer no responden únicamente a factores biológicos. El informe señala que el racismo estructural, la segregación residencial, las diferencias en ingresos y educación, la cobertura sanitaria, el acceso a programas de cribado y la posibilidad de participar en ensayos clínicos influyen de forma decisiva en el diagnóstico, el tratamiento y la supervivencia de los pacientes.

Durante la presentación del informe, la directora ejecutiva de la AACR, Margaret Foti, subrayó que "el impacto total del progreso de la investigación solo puede alcanzarse cuando llega a todas las personas que lo necesitan", y recordó que variables como el código postal, el nivel de ingresos o la disponibilidad de atención oncológica especializada siguen determinando las oportunidades de los pacientes.

Preocupación por la financiación de la investigación


El documento incorpora también una encuesta realizada entre investigadores dedicados al estudio de las desigualdades en cáncer, cuyos resultados reflejan una creciente preocupación por los recientes cambios en la financiación federal de la investigación en Estados Unidos.

El 93 por ciento de los científicos consultados afirmó haberse visto afectado por recortes presupuestarios, la eliminación de programas de diversidad o las interrupciones en la financiación para investigadores en etapas iniciales de su carrera. Más de la mitad (56 por ciento) aseguró haber reducido o estar considerando abandonar parcialmente sus líneas de investigación sobre disparidades en cáncer.

Ante esta situación, la AACR reclama mantener y reforzar la inversión federal en investigación oncológica, garantizar la recopilación de datos poblacionales de calidad, mejorar el acceso equitativo a la prevención, el diagnóstico, las pruebas genéticas y los tratamientos, favorecer una mayor representación de las minorías en los ensayos clínicos y promover políticas públicas orientadas a reducir las desigualdades en la atención al cáncer.
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