El especialista explica los errores cotidianos al hacerlo y cómo frenarla de forma correcta

Hombre cortando un sangrado nasal
Hombre cortando un sangrado nasal (Envato)


Las hemorragias nasales son una circunstancia habitual durante el verano. El calor dilata los vasos sanguíneos de la nariz y, con la sequedad del ambiente o el aire acondicionado, se pueden producir estas hemorragias. Pero que sangre la nariz no es nada nuevo y, por lo general, no entraña nada grave; sin embargo, sí que se pueden cometer errores a la hora de abordar o solucionar el sangrado.

En este sentido, el médico y divulgador científico David Callejo ha contado en un vídeo publicado en su cuenta de Instagram (@davidcallejo10) los dos fallos más habituales a la hora de actuar ante una epistaxis —el nombre médico del sangrado nasal— y explica cuál es la técnica que realmente funciona.


Echar la cabeza hacia atrás


Es el gesto automático de casi cualquiera: en cuanto empieza a salir sangre por la nariz, la cabeza va hacia atrás. Según Callejo “si te sangra la nariz y echas la cabeza hacia atrás, toda esa sangre va a ir a la garganta y te la vas a tragar”, algo que no es recomendable. Esto es “porque la sangre en el estómago da muchísimas náuseas y vómitos”, explica el especialista.

Meterse un papel o algodón para taponar


El segundo error que la mayoría de la gente comete es “meterse un papel o algodón para taponar” la hemorrágica. Esto puede dar lugar a dos situaciones, pues “cuando el papel se seca, se pega al coágulo, y al tirar del papel puedes arrancar el coágulo y empezar de nuevo el sangrado”, detalla Callejo. Por otro lado, un tapón en la nariz no hace la suficiente presión para frenar por completo la hemorragia.


Cómo cortar una hemorragia nasal correctamente


La técnica que recomienda Callejo tiene dos pasos, y ambos van en la dirección contraria a lo que hace casi todo el mundo:
  • Inclinar la cabeza ligeramente hacia adelante, no hacia atrás, “para evitar que la sangre vaya a la garganta”.
  • Hacer compresión directa sobre la parte blanda de la nariz, justo debajo del hueso, donde el cartílago cede al apretar, “durante cinco o diez minutos”, explica el médico.
Esa presión mantenida es la que permite que se forme un coágulo estable en el punto exacto de la hemorragia, algo que ni la cabeza hacia atrás ni un tapón de papel consiguen. Igualmente, y tal y como afirma el especialista, “si después de una compresión bien hecha eso sigue saliendo a chorro, o si te pasa muy a menudo, te va a tocar ir a urgencias o consultar con tu médico”.
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