Juan Antonio Riesco, director de Proyectos de Investigación de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).
El auge de los cigarrillos electrónicos o vapers, los dispositivos de tabaco calentado y otros productos con nicotina ha transformado el panorama del
tabaquismo en España. Esta nueva realidad plantea importantes desafíos para los profesionales sanitarios, que deben enfrentarse a
perfiles de consumo cada vez más complejos y a una creciente percepción social de que estos productos son menos perjudiciales que el tabaco convencional. Así lo ha afirmado Juan Antonio Riesco, director de Proyectos de Investigación de
Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (
Separ) en la
59 edición de su Congreso Nacional, que revela en
Redacción Médica cuáles son actualmente los dos fármacos que han demostrado más eficacia en la deshabituación tabáquica.
Su mensaje es claro: el abordaje debe apoyarse en la evidencia científica, la
individualización del tratamiento y una adecuada combinación de apoyo psicológico y farmacoterapia.
Juan Antonio Riesco, director de Proyectos de Investigación de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).
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Vareniclina y citisiniclina, las opciones con mejores resultados
En cuanto al tratamiento farmacológico, Riesco destaca que
la evidencia disponible señala principalmente a los agonistas parciales de los receptores nicotínicos como las opciones más eficaces: "Los estudios realizados con vareniclina ofrecen resultados interesantes, y también los realizados con citisiniclina, especialmente en población joven y con
pautas más prolongadas". "Son probablemente los tratamientos que han demostrado una mayor eficacia", reconoce. Frente a ellos, la terapia sustitutiva con nicotina también cuenta con evidencia, aunque con resultados más modestos en algunos estudios recientes.
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Entrevista completa a Juan Antonio Riesco, director de PII de Tabaquismo de Separ.
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Sin embargo, insiste en que ningún tratamiento farmacológico debería utilizarse de forma aislada. "Todo debe ir acompañado de psicoeducación,
terapia psicológica o cognitivo-conductual e intervención motivacional", subraya. A su juicio, proporcionar información rigurosa resulta especialmente importante para combatir algunos de los mensajes que han contribuido a popularizar los nuevos productos de nicotina.
Nuevos estudios para reforzar la evidencia
Respecto al futuro, Riesco destaca los estudios que se están desarrollando actualmente con citisiniclina en España. Entre ellos menciona el ensayo Citisilong, un proyecto multicéntrico en el que participan
ocho centros españoles y que evalúa dosis más elevadas y tratamientos prolongados en determinados perfiles de pacientes.
El objetivo es identificar
qué personas pueden beneficiarse de estas estrategias sin aumentar los efectos adversos. También se están explorando nuevas formulaciones del fármaco, como las soluciones orales, y distintas combinaciones terapéuticas adaptadas a perfiles específicos.
El mito de la reducción del daño
Uno de los mensajes que más preocupa a los especialistas es la idea de que los cigarrillos electrónicos son una herramienta eficaz para dejar de fumar o una alternativa segura al tabaco convencional. "Tenemos que ser contundentes: no han demostrado eficacia para
ayudar a dejar de fumar", afirma Riesco. Además, rechaza que puedan considerarse productos inocuos: "
No son seguros. Contienen sustancias que tienen impacto sobre la salud respiratoria y, además, el propio dispositivo electrónico puede producir daño".
Juan Antonio Riesco sobre los cigarillos electrónicos: "Son la puerta de entrada al tabaco convencional para muchos jóvenes".
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Como ejemplo, cita la publicación reciente de un caso clínico en Barcelona en el que el consumo de estos dispositivos se relacionó con una hemorragia pulmonar, además de los numerosos casos descritos en Estados Unidos de
enfermedad pulmonar asociada al vapeo.
Para el especialista, gran parte del éxito comercial de estos productos radica en una
estrategia de marketing especialmente dirigida a la población joven. "Se presentan con formatos atractivos, diseños llamativos y mensajes que transmiten que no son dañinos o que reducen el riesgo para la salud", explica. Sin embargo, recuerda que contienen nicotina, "
una de las sustancias más adictivas que existen", y que contribuyen a perpetuar la dependencia.
Además, advierte de que muchos usuarios terminan desarrollando un consumo dual, lo que incrementa aún más el nivel de dependencia. "
Son la puerta de entrada al tabaco convencional para muchos jóvenes", recalca.
La importancia de personalizar el tratamiento
La elección terapéutica debe partir siempre de una evaluación individualizada. Según Riesco, las herramientas diagnósticas permiten conocer el grado de dependencia nicotínica y
adaptar la estrategia a las características de cada paciente.
En los fumadores con una dependencia más intensa,
las terapias combinadas continúan teniendo un papel relevante. En estos casos puede utilizarse "terapia sustitutiva con nicotina de liberación prolongada junto con formulaciones de acción rápida para controlar el craving", es decir, el deseo intenso de fumar.
No obstante, estas combinaciones suelen reservarse para "situaciones especialmente complejas", ya que pueden incrementar la
aparición de efectos adversos y afectar a la adherencia al tratamiento.
Precisamente, la falta de adherencia es uno de los errores más frecuentes que observa en la práctica clínica. "Si no explicamos adecuadamente el tratamiento, el paciente puede confundir los
síntomas del síndrome de abstinencia con efectos adversos del medicamento y abandonar prematuramente la terapia", señala. Por ello considera fundamental informar con detalle sobre la duración del tratamiento, la posología y las estrategias para afrontar situaciones de
riesgo de recaída.
Nuevos perfiles de consumidores
Según explica, el perfil de los consumidores ha cambiado de forma significativa en los últimos años y depende "del estrato de edad". "La población joven,
entre los 16 y los 25 años, consume fundamentalmente nuevos productos, mientras que en edades más avanzadas sigue predominando el tabaco convencional", señala. Además, muchos de estos usuarios terminan convirtiéndose en
fumadores duales, es decir, combinan el consumo de dispositivos electrónicos con cigarrillos tradicionales.
Aunque todavía no existe una demanda masiva de ayuda para abandonar estos nuevos productos entre los más jóvenes, Riesco advierte de que la situación evolucionará en los próximos años: "Por
falta de información y sensibilización, la gente joven no acude todavía a dejar de fumar, pero sí estamos viendo cada vez más fumadores duales".
En este contexto, uno de los avances más importantes en este ámbito ha sido la elaboración de un
documento internacional de consenso liderado por Separ, junto con otras sociedades científicas latinoamericanas. El documento propone herramientas específicas para diagnosticar la dependencia asociada a los
nuevos productos de nicotina. "El diagnóstico supone un cambio sustancial porque las herramientas no son exactamente las mismas que utilizamos con el fumador convencional", afirma. La forma de
medir el consumo y la dependencia debe adaptarse a la manera en que cada persona utiliza estos dispositivos, un paso imprescindible para seleccionar el tratamiento más adecuado.
A modo de conclusión, el neumólogo resume cuál sigue siendo la estrategia más eficaz para abandonar el consumo de tabaco y nicotina: "El tratamiento más eficaz y coste-efectivo es la combinación de
terapia cognitivo-conductual o asesoramiento psicológico con tratamiento farmacológico de primera línea". Así, lanza un mensaje final a los pacientes: "Que no duden, existen tratamientos eficaces que pueden ayudarle a dejar de fumar y que acudan a un profesional sanitario para recibir el apoyo adecuado".
Un instante durante la entrevista a Juan Antonio Riesco.
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