Las sociedades científicas alertan sobre el auge de influencers que aconsejan sobre Medicina sin ninguna formación

Expertos vs. información en redes sobre salud: "Desorienta a la población"
Raquel Oliva, portavoz de SEGO; Antonio Martorell, portavoz de AEDV; Francisco J. Tinahones, presidente de SEEN; y Gonzalo de la Fuente, editor jefe de la web para familias de AEP.


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El auge de influencers y creadores de contenido que difunden información sanitaria en redes sociales sin ningún tipo de formación médica está generando una creciente preocupación entre las sociedades científicas. Ginecología, Dermatología, Pediatría y Endocrinología son algunas de las ramas más afectadas por un fenómeno de mensajes breves, emocionales y altamente virales que compiten con la divulgación basada en la evidencia científica y que pueden tener consecuencias directas sobre la salud de los pacientes.

Mientras tanto, las sociedades científicas reconocen dificultades estructurales para comunicarse con la población al mismo ritmo, en un contexto marcado por la sobrecarga asistencial, la falta de tiempo para la promoción de la salud y la ausencia de mecanismos claros de regulación de estos mensajes.

Intrusismo de los influencers


Raquel Oliva, portavoz de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y ginecóloga en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia), reconoce que en redes se observa "mucho intrusismo" en ámbitos como "maternidad, cuidados y salud sexual". También se habla mucho de menopausia, algo que Oliva considera "bueno" para "visibilizar los problemas de las mujeres en una etapa de la vida", pero, a la vez, advierte que no está bien "que lo hagan personas que no tiene cualificación para ello". 

"Nadie o muy pocas personas se arriesgan a opinar sobre la insuficiencia cardiaca", continúa Francisco J. Tinahones, presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), que alerta de que las noticias falsas sobre alimentación "son un problema grave" porque "todo el mundo se atreve a dar su receta, esté formado o no en la materia". Una situación que, según advierte, "desorienta a la población".
Mientras, Antonio Martorell, portavoz de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), coincide en que la proliferación de voces no autorizadas supone "un riesgo sobre todo para los pacientes", ya que "muchas veces se fían más de voces no autorizadas porque al médico realmente le cuesta mucho invertir tiempo en hacer contenido de calidad". En su opinión, este intrusismo "puede llevar a generar falsa información, tendencias que pueden perjudicar a los pacientes porque no se basan en ningún tipo de evidencia científica", que, al final, puede generar "un impacto muy negativo en la salud dermatológica" de los pacientes.

El problema: la falta de tiempo para divulgación


Y es que, en Pediatría, la situación no es diferente. De hecho, Gonzalo de la Fuente, editor jefe de la web para familias de la Asociación Española de esta especialidad (AEP) y coordinador de sus redes sociales, asegura que este fenómeno es especialmente sensible porque "la crianza no siempre es sencilla" y "la cantidad de información disponible, muchas veces contradictoria, genera dudas constantes en las familias". Por ello, subraya que "es importante que los usuarios diferencien entre el mero creador de contenido y el profesional o entidades expertas en la materia" y que los contenidos "se ajusten a la evidencia recogida por las sociedades médico-científicas pediátricas".

"Los creadores de contenidos que han descubierto su capacidad innata para conectar con la gente han ocupado un hueco o nicho vacío", reconoce De la Fuente. Mientras, las sociedades científicas, "en un ejercicio de responsabilidad", deben "priorizar al máximo el análisis de las evidencias científicas antes que pronunciarse de forma prematura", lo que genera un "decalaje" informativo. En cuanto al papel de las sociedades, afirma que "el objetivo no es competir, es asegurar que se envía el mensaje adecuado y de una manera adaptada a los tiempos". 

Posibles riesgos en la salud


El problema es que todos esos consejos anunciados en redes tienen el riesgo de provocar efectos negativos en las personas. Así, Martorell alerta sobre la "banalización de lo que significa el cuidado de la piel", ya que los influencers recomiendan productos que les van bien a ellos y entonces "se da por hecho que todas las pieles de cualquier persona son exactamente iguales", cuando "el uso de productos no adecuados puede generar desde quemaduras hasta marcas que pueden no desaparecer". También advierte sobre los remedios caseros viralizados en redes que la pueden dañar o irritar: "Hay personas que pueden acabar en Urgencias".

El riesgo también aumenta, según el facultativo, cuando se promueven procedimientos invasivos realizados en casa como el uso de plumas de plasma o dispositivos de microneeding. "La falta de esterilidad necesaria" y el uso de "mecanismos caseros, algunos de ellos sin el edecuado control sanitario ni el marcado de la Comunidad Europea, pueden generar "desde marcas en la piel hasta otras complicaciones", aparte de infecciones "asociadas a esas inyecciones".

El problema: la dificultad de acceso al SNS


Este escenario en el que las personas confían en los influencers se ve agravado, según Oliva, por las dificultades de acceso al ginecólogo en el Sistema Nacional de Salud (SNS) y la falta de tiempo para la promoción de la salud: "Tenemos mucho trabajo y es verdad que la parte de trasmitir qué consejos de salud hay que hacer no está regulada". De hecho, plantea algunas posibles soluciones como "jornadas de puertas abiertas una vez al mes" donde tratar diferentes áreas como "la Oncología ginecológica, la Medicina perinatal o el suelo pélvico".

Otra de las ideas de Tinahones para que las sociedades "se abran a la sociedad y se adapten" utilizando "los mismos canales de comunicación y con la misma intensidad", es la de "innovar en comunicación e invertir en gabinetes que puedan competir contra la desinformación".

Además, De la Fuente analiza que otra parte del problema radica en el modelo que siguen las distintas redes sociales: "El formato cada vez más breve y en forma de chispazos se ha adaptado a la sociedad en su necesidad de tener toda la información en el menor tiempo posible". A esto se suma "el factor de la marca personal", que facilita que los usuarios "depositen la confianza en una cara reconocible".

Priorizar la evidencia científica


Aún así, Oliva insiste en que la SEGO tiene un "interés claro en la formación de profesionales médicos" y, por lo tanto, la voluntad de "intentar ayudar a transmitir un mensaje claro y formado, es decir, que tenga una justificación científica". Sin embargo, los profesionales de esta especialidad no cuentan con "un área específica" para llevar a cabo esa correcta comunicación. Lo que está claro, asegura, es que "la población necesita saber más y nosotros tenemos que encontrar ese tiempo".

Aparte, Martorell considera que sí debería existir algún tipo de límite en las redes para controlar los mensajes difundidos sobre salud, porque "al final se está haciendo una recomendación a los pacientes" y es necesario concretar que son experiencias personales, no para todo el mundo. Desde la AEDV, señala, existe el 'Proyecto Redes' para formar a los dermatólogos a la hora de "manejar las redes desde el punto de vista regulatorio"
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