Luis Cabeza, jefe de Interna del Hospital del Henares.
Todo cambia. Todo evoluciona. Y el futuro, muda de manos. Las
nuevas generaciones de médicos tendrán la tarea hercúlea de dibujar el horizonte de la profesión. En la rama de Medicina Interna resuenan nombres como el de Luis Cabeza, cargado de propuestas para transformar y potenciar tanto el Servicio que dirige en el Hospital del Henares como la especialidad en el conjunto del Sistema Nacional de Salud, con una visión más dinámica y abierta y un enfoque diferente del liderazgo.
"Mi principal objetivo es consolidar el Servicio de Medicina Interna como el
eje vertebrador de la hospitalización en nuestro hospital", confiesa a
Redacción Médica, días después de que se oficializara su puesto al frente de una jefatura que ocupaba hasta ahora en funciones y a la que llega con un buen puñado de metas:
"Considero imprescindible mantener una visión estratégica a medio y largo plazo que permita anticiparnos a los cambios y orientar el Servicio hacia objetivos claros y compartidos".
Convencido de que, dada su visión global del paciente, este ámbito debe "
desempeñar un papel central en la coordinación asistencial", el facultativo planea avanzar en la modernización de los procesos, "incorporando herramientas" que permitan "ser más eficientes y ofrecer una
atención más segura y personalizada" y a su vez, refuercen "indicadores clave" como son la calidad asistencial y la experiencia del paciente.
Una estrategia de futuro que tomará tierra a través de
tres líneas estratégicas "fundamentales" a ojos del internista y en las que convergen pasado, presente y futuro. Manteniendo la hospitalización convencional como núcleo de la actividad del Servicio, Cabeza espera impulsar la asistencia compartida con otros servicios, "especialmente con especialidades quirúrgicas, donde Medicina Interna puede aportar una visión integral del paciente complejo", así como el "desarrollo de consultas monográficas que permitan profundizar en patologías concretas y mejorar la continuidad asistencial".
Papel activo de Medicina Interna
El internista tiene claras las 'herencias' a mantener y los avances a incorporar después de ponerse a los mandos del mismo Servicio que
le vio formarse como MIR y dar sus primeros pasos como facultativo. Es por ello que, sin desplazar a la hospitalización, "
entendida de forma amplia y flexible" como eje central, ve "imprescindible" remar hacia un modelo más integrado dentro del hospital, "donde Medicina Interna tenga un papel activo en la toma de decisiones clínicas y organizativas" y sustentado en pilares como "la participación en comisiones clínicas, el impulso de la docencia y el desarrollo de la investigación" de cara a garantizar "la mejora continua y la adaptación a los nuevos retos del sistema sanitario".
Es, al hablar de desafíos, donde Cabeza menciona el
modelo hospitalista como una "evolución natural y necesaria del sistema" una vez demostrada su capacidad para "optimizar recursos, mejorar la coordinación y ofrecer una atención más centrada en el paciente hospitalizado". De hecho, es categórico al señalar la relación directa que habrá entre la
sostenibilidad futura del SNS "en el medio y largo plazo" y los pasos que se den en esta corriente de la Medicina que
gana enteros en hospitales de las grandes capitales y promete acabar con los límites físicos del concepto hospitalario.
Nuevas especialidades MIR
Otro de los retos toma forma en la
especialidad de Enfermedades Infecciosas, actualmente en plena pugna por convertirse de forma oficial en una rama del MIR, aunque todavía no es "una realidad consolidada". Alineado con la posición que mantiene, desde el comienzo del proceso, la
Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) como miembro de su Junta Directiva, el profesional considera que la formación en este ámbito debe quedar acotada a un
Área de Capacitación Específica (ACE) dentro del cerco de acción de Interna. "Este enfoque ha demostrado ser eficaz y evita una fragmentación excesiva de la atención clínica, que en muchas ocasiones perjudica al paciente. Cuanto más fragmentamos la asistencia, más difícil es mantener una visión global", esgrime, dejando también un encargo a la especialidad de Urgencias y Emergencias en su debut dentro del sistema de Formación Sanitaria Especializada (FSE): "Es fundamental reforzar la coordinación y el trabajo conjunto con Medicina Interna para garantizar la continuidad asistencial".
La irrupción de estas nuevas especialidades, aunque influirá, no será, sin embargo, el único
condicionante en la elección MIR, afirma, recordando elementos perennes como las
condiciones laborales o las expectativas profesionales de las nuevas generaciones. En este sentido, como miembro activo de una academia de preparación, asegura que Interna no tiene nada que temer, al seguir "ofreciendo una formación muy completa y versátil". Aún así, considera que la especialidad debe mejorar la capacidad de comunicación, tanto dentro del ecosistema hospitalario como hacia la sociedad, "para poner en valor todo lo que hace". Cabeza también considera que Interna debe asumir "un
papel protagonista en el abordaje de la cronicidad y la pluripatología, que son ya una realidad creciente" y como palanca en la integración de
modelos de hospitalización no convencional, como la hospitalización a domicilio.
Nuevas formas de liderazgo
Por su parte, esos nuevos internistas traerán consigo una percepción remodelada de la gestión clínica, en opinión de Cabeza, entendida como una
herramienta clave de transformación del sistema y no como una carga añadida a las funciones puramente asistenciales. Si bien "es cierto que la responsabilidad puede generar cierta reticencia", el profesional considera que también hay una mayor conciencia de la necesidad de implicarse" como única vía para mejorar.
"Las nuevas generaciones debemos asumir ese papel si queremos
influir en el futuro de la profesión", insiste, con la autoridad que le otorga su cargo como presidente de la Sociedad de Medicina Interna de Madrid y Castilla La Mancha.Como prueba de este compromiso, y bajo una visión más "
dinámica y abierta", en este año como responsable, habría impulsando un mayor número de actividades y reforzando la visibilidad de la sociedad. "También hemos trabajado en aumentar la implicación de los socios, no solo en el ámbito científico, sino también en el social, entendiendo que la Medicina Interna debe tener una voz activa en la sociedad".
No obstante, su papel gestor trasciende de la especialidad, tras ocupar la vocalía de Médicos para la Promoción de Empleo y cooperación Internacional en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (Icomem), a cuya presidencia también aspiró tras presentar su candidatura en las pasadas elecciones.
A título personal, Cabeza es partidario de promover un
liderazgo "participativo", basado en la escucha activa y en la implicación del equipo en la toma de decisiones. Para el también profesor de universidad, es fundamental generar "un clima de confianza en el que los profesionales se sientan parte del proyecto", en sintonía con la forma de gestionar que se presupone a aquellos encargados de recoger el testigo próximamente, marcada por intangibles como "habilidades comunicativas más desarrolladas, una mayor capacidad de adaptación y una visión estratégica a largo plazo". El profesional también cree que en los puestos de mando también se verán perfiles más creativos e innovadores, "capaces de incorporar nuevas formas de trabajo y de afrontar los retos desde perspectivas diferentes".
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.