Xoan González Rioja, director de Urgencias de Pediatría del Hospital de Sant Pau.
La
irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) a la hora de usarla y manejarla centra algunas de las principales preocupaciones actuales de la
Pediatría. Ante este escenario, los especialistas coinciden en que las herramientas basadas en IA desembarcarán próximamente en las consultas como apoyo a la
toma de decisiones clínicas. Sin embargo, también advierten de la necesidad de conocer las limitaciones y riesgos de esta tecnología, siempre bajo el prisma de la
ética médica.
El director de Urgencias de Pediatría del
Hospital de Sant Pau y presidente del Comité Organizador de la XXX Reunión Anual de la
Sociedad Catalana de Pediatría,
Xoan González Rioja, explica en
Redacción Médica que la aplicación de la IA en Pediatría será cada vez más frecuente: “Es importante lanzar un mensaje de cautela entre los facultativos a la hora de usar estas aplicaciones. Algunos especialistas, por desconocimiento,
no conocen las limitaciones de esta tecnología, por lo que se deben tener en cuenta aspectos como la
confidencialidad y la
ética médica a la hora de utilizar estas herramientas”.
González Rioja defiende que “no se puede aportar documentación que
contenga datos privados, ya que se almacena en servidores cuyo origen se desconoce”. Por ello, el pediatra apuesta por dar a conocer en los Servicios de Pediatría “herramientas que puedan utilizarse en el día a día, al tiempo que se
trasladan mensajes de cautela”.
La responsabilidad final de la IA es el pediatra
El facultativo explica que, en el campo de la Pediatría, “existen
distintos hospitales catalanes que han probado herramientas como asistentes para la redacción de informes y documentación clínica”. Como ejemplo, González Rioja destaca que “ya se dispone de
programas que generan propuestas de
informes clínicos. Ante esta información, el pediatra tiene la obligación de leerlos, validarlos y comprobar que los datos sean correctos. La
responsabilidad final del informe recae siempre en el profesional”. Con estos cambios, el facultativo aspira a que “el
pediatra gane tiempo y pueda centrarse al cien por cien en el paciente. De momento, los resultados están siendo positivos”.
Otra de las aplicaciones que, según los expertos, se implantará en los Servicios de Pediatría en los próximos años será el uso de la IA como asistente en la
toma de decisiones clínicas: “Si se traslada a una IA entrenada y programada para gestionar datos la situación clínica del paciente, junto con sus
antecedentes y síntomas, permitirá al facultativo orientarse mejor dentro de los diagnósticos diferenciales. Además, será capaz de identificar qué enfermedad es más probable tras
analizar toda la información disponible”. Debido a este motivo, González Rioja considera fundamental que dentro de la Reunión Anual "se tenga en cuenta los límites y la utilidad de la IA dentro de los Servicios de Pediatría".
Finalmente, el pediatra analiza los
retos que deberá afrontar
la especialidad en los próximos años, entre ellos el sobreuso de las
Urgencias pediátricas para resolver consultas “que, en ocasiones, no deberían acabar allí. Como sistema, es necesario ordenar esta demanda y mejorar la forma en la que el pediatra se aproxima a las familias para empoderarlas y dotarlas de mayor autonomía a la hora de tomar decisiones sobre la salud de sus hijos”.
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