Considera que la suspensión de la guía enfermera de indicación es fruto de esa "falta de delimitación"

Familia asegura que no delimita las competencias sanitarias entre profesionales a raíz de la suspensión de la guía de indicación enfermera para ITU
Lorenzo Armenteros, portavoz de SEMG.


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En un contexto de sobrecarga asistencial, la sentencia cautelar de suspensión de la guía de indicación enfermera para infecciones del tracto urinario ha generado controversia, tras plantear la posibilidad de que Enfermería asuma este tipo de función en fármacos o patologías concretas. Aunque el colectivo médico de Atención Primaria mantiene su oposición a este modelo, considera que la raíz del problema proviene más de un vacío normativo que de una discrepancia entre perfiles profesionales sanitarios. Así, Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) señala en Redacción Médica una falta de delimitación clara de competencias en la futura Ley del Medicamento como eje de los problemas surgidos en torno a la indicación de fármacos.

El debate se reavivaba con la suspensión cautelar de la guía, tras un recurso presentado por la Organización Médica Colegial (OMC), que defiende que es una cuestión de competencias y conocimientos. Sobre esto, Armenteros, explica que "lo que ocurre es que la vía de trabajo que tenían la OMC y el Consejo General de Enfermería (CGE) sobre este tipo de guías se rompió ante un dilema que se producía sobre indicación y prescripción. Entonces se generó una consulta que está en espera de una decisión judicial".  

El facultativo subraya el carácter provisional de la medida, ya que la suspensión "es cautelar", y añade que "ante una situación que podría generar conflicto y que la nueva ley tampoco aclara de forma correcta, el hecho de que se decida a través de un juzgado o de una decisión judicial podría ser beneficioso para identificar los roles de cada uno de los actores y poder aclarar la situación para evitar estos conflictos".

La Ley del Medicamento, 'culpable'


Para Armenteros, el origen del conflicto es normativa. "Es más una cuestión de la Ley del Medicamento que de las guías de indicación", sostiene. "Si hubiera una ley como esta que lo amparase, podría aclarar estas situaciones en las que no hay una definición clara y se pueden entremezclar conceptos de indicación con prescripción", asegura.

Esa falta de claridad, advierte, "da lugar a interpretaciones que son las que crean la polémica y las que han creado toda esta situación problemática". Aunque reconoce que el diálogo podría resolver el conflicto, muestra cautela con la futura normativa: "La nueva ley, por lo que conocemos hasta ahora, no aclara estos conceptos de una forma tajante y puede perpetuar esta situación".

Además, descarta que el debate sea formativo: "No es una cuestión de preparación, es una cuestión de la palabra competencia". En su opinión, "si cada uno de nosotros actuamos adecuadamente dentro de nuestras competencias y con un marco jurídico claro, se pueden desarrollar protocolos, guías clínicas y actuaciones sanitarias correctamente".

Algo que ya defendió la sociedad científica en sus alegaciones a la futura Ley de los Medicamentos y Productos Sanitarios, en la que precisamente se plantea dotar a Enfermería de mayor poder en la prescripción de fármacos. En sus peticiones, SEMG ya defendía que la normativa debía establecer con claridad los principios que rigen la prescripción médica. Según dijo la entidad, la prescripción no es un acto mecánico, sino que requiere un conocimiento directo del paciente y una exploración adecuada, por lo que la ley debe garantizar que estos criterios se respeten para proteger la seguridad clínica.

Además, destacó la importancia de la coordinación entre distintos profesionales sanitarios, como médicos, farmacéuticos y enfermeros, siempre bajo criterios de seguridad y eficacia. Aunque no se ha pronunciado sobre quién debe tener la autoridad para prescribir, como ya señaló, la ley debe dejar claro qué criterios deben seguir todos los profesionales que dispensen o indiquen medicamentos, asegurando así la protección del paciente y la correcta utilización de los fármacos.

Impacto asistencial: ni retrasos ni sobrecarga


En cuanto al impacto en la carga asistencial de los médicos de Familia, Armenteros considera que la suspensión cautelar de esta guía será limitado. "Posiblemente el hecho de que estas guías se hagan no es tanto para reducir la carga, sino para hacer un reparto de competencias más adecuado", señala, afirmando que "en algunos casos, se podía evitar que determinados pacientes acudieran a médico y enfermera y que a partir de un momento determinado se pudiera hacer una resolución de Enfermería".

Aun así, insiste en que el volumen de casos no justifica hablar de sobrecarga después de que el CGE haya argumentado que esto iba a derivar en "más esperas e ineficiencia en sanidad". "Esta suspensión no va a generar un problema de sobrecarga, el número de casos no es tan elevado", afirma. "Si se eliminan todas las posibilidades de guías o protocolos de colaboración sí que podría significar más carga, pero este hecho en sí y respecto a la guía que se está valorando no va a suponer más carga que la que teníamos habitualmente", recalca.

Aunque la infección de orina "es una patología habitual", asegura que "no se suele demorar porque sintomatológicamente necesita una atención temprana". En su opinión, "no va a suponer ni más demora ni una peor atención a los pacientes". "Esta patología se venía trabajando de una forma correcta siempre y sería volver al sistema tradicional, a pesar de que no se haya podido utilizar un nuevo sistema que permitiese un reparto de competencias que podría ayudar a la gestión de los pacientes".

Indicación enfermera y colaboración


Respecto a la ampliación de competencias de Enfermería en Atención Primaria, Armenteros se muestra favorable si se hace desde el consenso. "Todos aquellos protocolos y guías en los que podemos actuar y que estén protocolizados con acuerdo pueden ser una mejora de la asistencia dentro de las competencias que cada profesional tenga", defiende.

"Para que tengan un éxito adecuado tienen que ser verdaderamente consensuadas, acordadas y que sea un acto colaborativo", añade, de modo que exista "un beneficio doble o triple para los profesionales implicados, médicos y profesionales de Enfermería, y para los pacientes".

En este marco, rechaza hablar de delegación, "porque es trabajo colaborativo donde no existe un líder jerárquico". A su juicio, se trata de "un reparto o una distribución de competencias de acuerdo a las competencias que tenga cada uno de los profesionales". "Todo aquello que mejore va a mejorar en todos los sentidos", concluye, pero insiste en que la solución pasa por "el diálogo, la escucha y el consenso entre los diferentes colectivos" para evitar que conflictos como este se repitan.
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