Cristina Granados: "Es un tópico que las mujeres no puedan trabajar juntas"

La gerente del Hospital Universitario de Torrejón es una de las 20 representantes del Jurado de los Premios Sanitarias

Cristina Granados, gerente del Hospital Universitario de Torrejón.
Cristina Granados: "Es un tópico que las mujeres no puedan trabajar juntas"
dom 23 febrero 2020. 17.00H
Cristina Granados forma parte de la "minoría absoluta" de mujeres que son gerentes de hospital. Ella ejerce el cargo en el Hospital Universitario de Torrejón, gestionado por Ribera Salud, donde conversa con Redacción Médica con motivo de los Premios Sanitarias que este medio entrega el día 3 de marzo y en los que ella ha sido una de las 20 componentes del Jurado

Cristina Granados explica las dificultades que hay a la hora de tener un cargo directivo.

Su trayectoria suma más de 30 años en la gestión. Dice que es fruto de la casualidad, que siempre ha habido alguien que la ha llamado para un nuevo proyecto. Hija y sobrina de enfermeras, recuerda que estudió Medicina sin pensar que terminaría dirigiendo un hospital, una experiencia que considera "preciosa". El punto de partida fue, por tanto, la Atención Primaria. Después trabajó cuatro años en la inspección médica. 


"Continúa habiendo una sensación de que las mujeres son más responsables de las casas y de los hijos"


A partir de ahí comenzó el camino en los hospitales. El único intermedio en su vida profesional duró cinco años en una empresa privada. A raíz de aprobar la oposición, con plaza en el Hospital de Móstoles, volvió a los hospitales. Pasó de subdirección a dirección y a gerencia. El último centro antes de llegar a Torrejón fue uno nuevo en Salamanca, una experiencia dura de la que aprendió otra tanto. 

Con el Hospital Universitario de Torrejón es la quinta vez que es gerente, un puesto donde las mujeres son la "minoría absoluta". "Creo que dentro del mundo de los gerentes de hospital no llegamos al cinco por ciento. En Ribera son la excepción: de cuatro hospitales que tenemos en tres somos mujeres. Pero no es lo normal", apunta. 

El techo de cristal 


Por eso, considera que "hay un techo de cristal que es, por una parte, real y, por otra -prosigue-, filosófica". "Continúa habiendo una sensación de que las mujeres son más responsables de la casa y de los hijos que los hombres. Incluso en la sanidad, una profesión que es mayoritariamente femenina", razona. 

¿Descartan las mujeres, por tanto, el camino antes de tiempo o porque encuentran más trabas que sus compañeros? "Yo creo -responde Granados- que son ambas. Si tú sabes que tu carrera va a ser más difícil que el de un compañero que sea hombre, te lo piensas más veces. Es verdad que merece la pena, pero cuando estás haciendo el esfuerzo lo piensas. Y lo piensas mucho", asegura. 

La entrevista tuvo lugar en el desapcho de Cristina Granados.

La entrevista tuvo lugar en el desapcho de Cristina Granados.


"Seguramente la gente de las nuevas generaciones -añade- comparte la preocupación y se reparte igual las tareas. En mi caso tuve que oír a mis hijos muchas veces decir que no estaba en casa y era cierto. Y es verdad que te sientes culpable. Cuando tienes un hijo enfermo y lo dejas en casa porque tienes que ir a trabajar, te sientes así". 

Por eso, la principal causa de que las mujeres no lleguen a la gerencia son, en su opinión, los problemas para conciliar. "Aunque hayamos avanzado muchísimo, a la sociedad todavía le queda por progresar. Aún hay muchas mujeres que se sienten de alguna forma presionadas para seguir ejerciendo el papel que la mujer ha ejercido durante siglos", asegura. 


"Tuve una madre que fue una mujer luchadora y trabajadora de la que aprendí mucho"


Para Granados, cambiar este modelo se hace actuando todos los días. "Tuve una madre que fue una mujer trabajadora y luchadora de la que aprendí mucho. Creo que ese es el camino: que las mujeres eduquemos a nuestros hijos de forma exactamente igual y que convenzamos a la sociedad de que ese es el camino que hay que seguir. Aunque haya habido muchos avances, tenemos que seguir luchando", afirma. 

La educación que le dio su madre, y la que les dieron sus tías a sus hijas, han hecho que hayan llegado donde están. "Fueron mujeres que lucharon y tiraron para adelante con su familia y su trabajo. Fueron nuestros referentes para todas", asegura.

Su madre fue enfermera. Su primera opción era estudiar Farmacia, pero no se le permitió ir a la universidad. Después quiso que todas sus hijas estudiasen y que pudiesen vivir sin depender de ningún hombre. Asegura que educó a sus tres hijas y dos hijos igual y que a su padre, que ahora tendría 110 años, le vieron fregar los platos sin despeinarse. Al jubilarse su madre continuó trabajando en una ONG. Decía que qué iba a hacer en casa. Granados espera que una vez se retire ella también pueda dedicarse a la cooperación, en su caso internacional. Adora viajar y también leer, sobre todo novela negra -resalta a Fernando Silva- y biografía -recuerda cómo le marcó la de Marie Curie, que leyó en la universidad-

Puerta con puerta 


Frente a su puerta está la adjunta a Gerencia, María Pilar Navarro. Trabajan mano a mano. Se apoyan y se complementan, algo que se nota por cómo hablan la una de la otra.

María Pilar Navarro y Cristina Granados explican cómo es trabajar con mujeres y hombres.

Granados es para Navarro un refuerzo: una persona con más de 30 años de experiencia en el sector sanitario de la que aprende día a día. Navarro, por su parte, le aporta la práctica de quien lleva más de 12 años en el modelo de gestión de Ribera Salud. 

"La gente que dice que las mujeres no pueden trabajar nunca se equivocan: es un falso mito. Lo que realmente importa es tener un equipo profesional, con talento y altamente cualificado, con independencia del género. Nuestro equipo directivo está formado mayoritariamente por mujeres", asegura Navarro. 

"En los cinco grupos directivos que he tenido ha habido de todo: a veces éramos mayoría de mujeres, otras de hombres y, en otras, hubo paridad. Creo que lo de que somos malas compañeras es un tópico. Depende de la manera de ser de las personas. He tenido jefes que tenían un carácter muy fuerte. Y otros que eran absolutamente empáticos. Creo que es un problema de personas, no de géneros", añade Granados. 

Y concluye: "Yo he trabajado siempre magníficamente con mujeres. Las peores discusiones que he visto, de hecho, ha sido entre hombres en equipos directivos". 

La entrevista tuvo lugar en el despacho de Cristina Granados.

La entrevista tuvo lugar en el despacho de Cristina Granados.



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