Mariano Provencio, presidente del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) y y jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Puerta de Hierro.
El
cáncer de pulmón está dejando de ser una enfermedad asociada casi exclusivamente a personas mayores y comienza a mostrar
un cambio progresivo en su perfil tradicional, con un aumento de diagnósticos en
personas más jóvenes -algunas de ellas sin contacto con el tabaco- y una tendencia
cada vez más visible en mujeres. Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, Mariano Provencio, presidente del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) y jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Puerta de Hierro, advierte de un fenómeno que obliga a revisar las
estrategias de prevención, detección e investigación.
El escenario de este tipo de tumor es llamativo, ya que, "más que una bajada clara de la
edad de diagnóstico, que en términos globales se aprecia con más dificultad, lo que realmente estamos viendo es un
aumento importante de casos en mujeres", ya sean fumadoras o no. Un dato relevante teniendo en cuenta que, históricamente,
esta enfermedad es mayoritaria en hombres. Así lo reflejan los últimos datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), que señalan que
hasta el 83 por ciento de los casos registrados en algunas bases españolas corresponden a varones.
Cáncer de pulmón sin tabaquismo
Uno de los principales retos actuales es el cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado. "Se sabe que aproximadamente
un 20 por ciento de los pacientes no han fumado nunca y esta es una línea de investigación muy importante", explica. En estos casos, la evidencia científica apunta a que entre el 16 por ciento y el 24 por ciento de los diagnósticos en no fumadores o exfumadores se atribuyen a la
exposición al humo de segunda mano, mientras que
el radón residencial causa alrededor de 19.000 muertes anuales por cáncer de pulmón en Europa.
Por esta razón, el presidente del GECP insiste en la necesidad de
profundizar en los factores ambientales y laborales: "Hay que investigar si ha habido exposición al radón, a tóxicos ambientales o a la
contaminación de determinadas poblaciones o trabajos, porque puede haber fenómenos alrededor de la persona que contribuyan a desarrollar la enfermedad y que ni ella misma es capaz de evaluar". Por ello, subraya que "falta
investigar más todo este porcentaje de pacientes que reiteradamente vemos que no tienen contacto con el tabaco".
Desde el punto de vista clínico, el cáncer de pulmón sigue asociado a una
elevada carga de comorbilidades. Los datos muestran una altísima prevalencia de
enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) previa al diagnóstico,
alcanzando el 18 por ciento de los pacientes en España, y una alta frecuencia de infecciones respiratorias, con neumonía diagnosticada en hasta el 33 por ciento de los casos en el año previo
en algunas regiones europeas.
Otros factores vinculados al aumento de casos
Aún así, la enfermedad está estrechamente vinculada al tabaquismo, que sigue siendo el
"principal factor de riesgo". En este contexto, Provencio asegura que "las mujeres se han incorporado con bastante fuerza a este hábito" De hecho, el tabaco es responsable de
más de 256.000 muertes por cáncer al año en la Unión Europea, siendo el cáncer de pulmón la
principal causa de muerte por cáncer entre los hombres.
Junto a eso, el presidente del GECP apunta a otros factores que ayudan a explicar el aumento de diagnósticos. "Hay más estudios de despistaje previos,
la sospecha es más rápida y existe una mayor implantación de los servicios de Oncología, lo que contribuye a que se diagnostiquen los pacientes antes", señala. En esta línea,
la Atención Primaria desempeña un papel clave, ya que en el año previo al diagnóstico, el 49 por ciento de los pacientes en España recibe tratamiento para enfermedades respiratorias y antibióticos sistémicos, lo que abre una oportunidad de
intervención precoz y de
programas de cesación tabáquica integrados con el cribado.
De cara al futuro, Provencio subraya la necesidad de
impulsar líneas de investigación específicas: "Probablemente haya que
hacer estudios familiares importantes en pacientes jóvenes, porque cuando el cáncer aparece fuera de la edad habitual lo primero que hay que pensar es si existe algún patrón familiar". A esto suma "estudiar hábitos no relacionados con el tabaco,
el lugar de trabajo, la exposición a contaminación ambiental o a
trabajos con diésel". "Todo este tipo de factores hay que analizarlos con mucho detalle", insiste.
Diagnóstico diferente en jóvenes
Aaunque "el comportamiento biológico del cáncer de pulmón en pacientes más jóvenes está bien etiquetado", reconoce que en ese grupo "sí existe
un porcentaje mayor de mutaciones". A su juicio, "no se ha trabajado lo suficiente en este sentido porque tradicionalmente se ha estudiado el cáncer de pulmón
como una globalidad, sin diferenciar por edad". Si bien es cierto que en otros tumores los pacientes jóvenes
presentan cuadros más agresivos, añade que "esta circunstancia no es universal al cien por cien, por lo que hay que ser cautos".
"La presentación del cáncer de pulmón es bastante uniforme:
alrededor del 40 o 45 por ciento de los casos se presentan en fases avanzadas y esto ocurre en todos los grupos de edad", continúa. Esta realidad condiciona el pronóstico, ya que el cáncer de pulmón presenta una
supervivencia global inferior a la de otros tumores como mama o próstata. En España, la supervivencia al año se sitúa en torno al 58,5 por ciento, según la base del Sistema de Información para el Desarrollo de la Investigación en Atención Primaria (Sidiap), una cifra muy superior al
27,7 por ciento registrado en Noruega, con mejores tasas en mujeres que en hombres.
Este escenario refuerza el
debate sobre la detección precoz. "Los programas de cribado establecen cortes de edad en pacientes más mayores, de forma que dejamos fuera a un porcentaje importante y creciente de población joven", advierte Provencio. Además, recuerda que "también se excluye a los pacientes que no fuman, que es
otro grupo en aumento". Actualmente, la
5ª edición del Código Europeo contra el Cáncer recomienda la tomografía computarizada de baja dosis (LDCT) en población de alto riesgo, una estrategia que
reduce la mortalidad por cáncer de pulmón en un 21 por ciento.
Además, este documento señala que el
conocimiento público del Código en España es bajo, igual que en otros países como Suecia. Aún así, el Sistema Nacional de Salud (SNS) ha incorporado indirectamente sus recomendaciones en las
estrategias nacionales de control del cáncer. España, además, presenta una de las tasas de incidencia y mortalidad por cáncer más bajas de la Unión Europea, si bien con una
gran variabilidad entre comunidades autónomas.
Por todo ello, el presidente del GECP defiende que "hay que
reevaluar toda la estrategia de cribado en cáncer de pulmón" y apostar por nuevos enfoques. "Los
programas de screening deben adaptarse a la nueva realidad", afirma, proponiendo "programas piloto que incluyan estas nuevas características, como rebajar la edad del cribado e incorporar a pacientes que no han fumado".
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