Las Unidades de Educación Médica permitirían ofrecer una visión y misión unitaria de la formación del profesorado médico

Los decanos alumbran Educación Médica como área de conocimiento docente
Exteriores de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense (UCM).


24 nov 2022. 17.20H
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La Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina Española (Cndfme) ha dado un paso importante en su afán por potenciar la formación que recibe la cantera de la sanidad española. Para ello, se ha marcado como objetivo inmediato crear una nueva área del conocimiento dentro de la propia Medicina: la Educación Médica. El objetivo de la misma no es otro que permitir un desarrollo académico individual y colectivo de los facultativos que quieran dar el salto a la docencia, así como una mayor accesibilidad entre los campus y los hospitales universitarios. 

Así se pone de manifiesto en el documento “Declaración de Málaga 2022. Estándares para la Educación Médica en el Grado: pensando en el futuro”, al que ha tenido acceso Redacción Médica, donde los decanos de Medicina se han puesto como meta el potenciar la formación del profesorado de Medicina mediante la creación de Unidades de Educación Médica, estructuradas o no a partir de comisiones estatutarias de cada facultad, “a fin de disponer de una visión y misión unitaria de la formación e investigación en educación médica, ofreciendo su asesoramiento y ayuda a la implantación de las mayores y mejores evidencias sobre la mejor práctica docente”.

El fin de estas medidas busca potenciar el desarrollo del profesorado de Medicina tanto dentro del propio hospital como de la facultad. Así, dándole entidad de área del conocimiento a la Educación Médica, los decanos quieren impulsar una formación específica para que el profesorado de Medicina sea el mejor posible. De hecho, los decanos apuntan a que deben ser las propias universidades las que se encarguen de abordar la formación del profesorado en Medicina vinculada a su Marco de Desarrollo Profesional Docente (MDPD), en el contexto de políticas de calidad de la actividad docente y de los programas de evaluación y mejora.


El objetivo de las Unidades de Educación Médica es el de disponer de una visión y misión unitaria de la formación e investigación en esta disciplina



En dicho manifiesto, respaldado por la Sociedad Española de Educación Médica (Sedem), la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad (Aneca), el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) y el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (Cgcom), entre otras, se recogen varios ejemplos sobre los que debe sustentarse el futuro de la Educación Médica.

En concreto, el documento menciona varias tareas a aplicar por el profesorado como la aplicación del aula invertida, trabajo por proyectos o casos prácticos, trabajo colaborativo y cooperativo, aprendizaje basado en resolución de problemas, aprendizaje-servicio, simulación clínica, desarrollo de competencias multilingües o enseñanza multiprofesional.

“El uso de estas metodologías dependerá de las competencias a adquirir, los objetivos docentes, los recursos humanos existentes y las evidencias científicas que las sustentan. Suponen un esfuerzo añadido del profesorado y una mayor docencia con grupos reducidos que precisa una dotación de profesorado suficiente y una financiación adecuada”, reza el documento.

El profesor del futuro no solo deberá centrarse en la Medicina tradicional, también deberá de aplicar en su docencia aptitudes propias de la sanidad del mañana. “El mapa de competencias a adquirir se debe adaptar a las exigibles a un profesional de la medicina generalista, sin olvidar las competencias transversales o genéricas; las competencias en el manejo de la tecnología digital, de comunicación, informática y computación; y la importancia de la formación ética, en empatía, medicina social, gestión y sostenibilidad del sistema sanitario, profesionalismo y humanismo”, enumeran los decanos.

Educación Médica para la mejor formación sanitaria


Según destacan las instituciones, el principal objetivo de esta disciplina es la mejora de la salud de las personas, por lo que consideran necesario proporcionar a los futuros médicos la mejor formación científica, profesional y humana posible, "para que sean capaces de solucionar los problemas de salud, en un itinerario coordinado y continuado que se inicia con el Grado y la Formación Sanitaria Especializada, seguida por un Desarrollo Profesional Continuo".


"El mapa de competencias a adquirir se debe adaptar a las exigibles a un profesional de la Medicina generalista, sin olvidar las competencias transversales o genéricas"



Y es que, mientras que en la mayoría de los países la Educación Médica es prácticamente otra especialidad que preside la vida académica en el grado, el posgrado y la formación continuada, la situación en España es “muy mejorable”. Así se constata en el trabajo ‘Las unidades de educación médica en las facultades de Medicina y de Ciencias de la Salud en España. ¿Son necesarias?’, en el que se subraya que la mayor parte de las facultades de Medicina españolas no disponen de una unidad o departamento de Educación Médica que se encargue del avance de la disciplina.

A este respecto, el catedrático de Medicina Ciril Rozman propuso tiempo atrás incluir las facultades dentro de los sistemas de salud, de forma similar a los University Health Centers en los Estados Unidos de América, donde la formación, la investigación y la asistencia se agrupan bajo un único interés y un único mando, el de la mejora de la salud de la población a la que sirven.

Alianza estratégica con las instituciones sanitarias


Por otro lado, los docentes también buscan la revisión método docente en el Grado en Medicina, que, según remarcan, debe configurarse partiendo de una alianza estratégica con las instituciones sanitarias. “Los futuros profesionales deben formarse con quienes serán sus colegas”, detallan desde la Cndfme, que apostillan que el entorno clínico es, por su propia naturaleza, el aula “imprescindible” para enseñar y aprender Medicina y también cataloga de necesaria la inmersión temprana del alumnado en la práctica clínica; algo “particularmente motivador” y que favorece la enseñanza del profesionalismo.

De este modo, el entorno clínico logra permitir actualizar la docencia a una realidad asistencial con innovaciones diagnósticas y terapéuticas, por lo que la Conferencia considera preciso realizar un esfuerzo constante para mejorar la calidad de las prácticas clínicas en los centros sanitarios, así como su evaluación. “Las Facultades deben liderar este proceso habida cuenta que requiere la sensibilización y participación de un gran número de profesionales en los centros”, desarrollan.

Además, los decanos abogan por que las instituciones sanitarias que se denominen auténticamente universitarias deben de tener en alta consideración los valores propios de la enseñanza de la Medicina, incorporando la labor docente a sus planes estratégicos y formulando planes de gestión y organización específicos para la docencia.

“La descapitalización de profesorado médico y clínico que ya se ha producido se debe superar con acciones compartidas entre la administración sanitaria y universitaria, valorando la incorporación de nuevas figuras de profesorado, y eliminando las dificultades para su incorporación a la docencia en Medicina”, sostienen en este documento, en el que se recopilan los estándares para la Educación Médica en el Grado, con la mirada puesta en el futuro más cercano.
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