Mariam Casado tuvo que pasar todo un periplo para poder dedicarse a lo que quería: Enfermería

Mariam Casado, estudiante de Enfermería.


"Mi interés por el mundo de la salud creo que nació conmigo". De esta forma resume Mariam Casado una vocación que, según cuenta a Redacción Médica, la ha acompañado desde la infancia. Esta joven de 23 años creció en una familia numerosa y recuerda que, cuando alguno de sus primos se hacía daño jugando, ella era "la primera que corría a por el botiquín para curarle".

Lejos de impresionarse por la sangre o las heridas, sentía una curiosidad constante por entender cómo funciona el cuerpo humano. "Siempre he tenido ese instinto de ayudar a los demás", explica a Redacción Médica. Ese interés la acompañó durante toda su etapa escolar, especialmente en Biología, la asignatura que más le gustaba y mejor se le daba.

Sin embargo, el camino hasta llegar a Enfermería nunca estuvo marcado por las facilidades. "Nadie dijo que fuera fácil, pero la perseverancia siempre tiene una recompensa", sentencia. 

De Bachillerato a la FP sanitaria


Nada más terminar Bachillerato, Mariam se encontró ante una decisión importante. Dudaba entre estudiar Biología o Biotecnología, aunque se acabó decantando por esta última.

"Biotecnología tenía una parte mucho más enfocada al laboratorio, que era lo que realmente me interesaba", detalla.  Tras ello, buscando y buscando, Mariam encontró la FP de Laboratorio Clínico y Biomédico. Una formación que encajaba mejor con sus intereses.


"Biotecnología tenía una parte mucho más enfocada al laboratorio, que era realmente lo que me interesaba" 



Aun así, al finalizar sus estudios, sintió que los contenidos se le quedaban cortos, que le quedaban muchas cosas por descubrir y aprender. "Veía vídeos en YouTube de chicas que habían estudiado Biomedicina o Biotecnología y explicaban conceptos que me fascinaban, pero que yo aún no había estudiado", recuerda.

Una decisión académica frustrada


Esa inquietud por seguir formándose la llevó a interesarse por una FP de Anatomía Patológica. Sin embargo, al no conseguir plaza en un instituto público, terminó matriculándose en una academia privada, una experiencia que recuerda con decepción.

"Ellos me vendieron que al finalizar el curso obtendría una titulación no oficial, pero en realidad me estaban preparando para las pruebas libres de FP", explica. Tras invertir 2.500 euros y un año de estudio, sintió que no habían cumplido con lo prometido.

Pero lejos de desanimarla, la experiencia reforzó su motivación y le dio más impulso para perseguir sus objetivos. "Siempre he tenido muy claro que quería seguir formándome y avanzar en mi carrera profesional, así que decidí avanzar", señala la joven.


"Sentí que la academia no había cumplido con lo que me había prometido" 



"Tuve que trabajar en cosas que no me gustaban nada"


Para poder obtener unos ingresos, Mariam tuvo que optar por trabajos muy alejados de su formación, especialmente en sectores como la hostelería o la confitería. “Fue una experiencia mala, en general, porque tuve que trabajar en cosas que no me gustaban nada", recuerda.

Aun así, también pasó por empleos algo más afines a sus intereses, como azafata de eventos o profesora de baile e inglés, aunque sin una sensación de progreso real. Mariam recuerda que "no sentía que estuviera aprendiendo ni avanzando como persona", solo "lo hacía porque necesitaba ese dinero".

Con el tiempo, asumió que el acceso a un trabajo estable en un laboratorio no era inmediato y dependía de procesos largos en la bolsa de empleo. "Esperé tres años haciendo puntos… al final te llaman, pero tampoco es un trabajo fijo", subraya.

Una nota que abre y cierra puertas


La decisión de estudiar Enfermería no fue inmediata. Mariam barajó otras carreras relacionadas con las ciencias, como Biología o Bioquímica, pero acabó descartándolas por sus limitadas salidas profesionales. Finalmente, encontró en Enfermería una carrera que aunaba dos de sus principales intereses: el conocimiento del cuerpo humano y la ayuda a los demás. "Después de estar todo el verano pensándolo", terminó decantándose por esta profesión.

La preparación de la prueba de acceso a la universidad fue intensa y combinó distintos apoyos formativos, desde academias hasta el respaldo de profesorado. Mariam asegura que lo bueno es que "tenía una muy buena base de Biología y Química gracias al FP de laboratorio".


"Esperé tres años haciendo puntos [...] te llaman, pero tampoco es un trabajo fijo" 



El resultado fue una nota de 11,93, suficiente para algunas opciones, pero no para su primera elección. "Sabía que me daba para Enfermería en León, pero no en Asturias, que era donde quería", lamenta la joven.

"Lo que más me gusta de Enfermería es poder ayudar y acompañar"


Mariam comenzó la carrera de Enfermería después de meses de incertidumbre en lista de espera para entrar en la Universidad de Gijón. Cuando finalmente recibió la noticia de que había conseguido plaza, había sido también admitida en la de León, donde llegó a instalarse y empezar otra etapa de su vida.

"Ya no creía que fuese posible, las listas estaban ya cerradas, no me lo esperaba para nada", confiesa. La alegría fue inmediata: "Lloré, llamé a mi madre y ese mismo día hice las maletas".

Hoy combina estudio, prácticas y una vida laboral marcada por la incertidumbre de las bolsas de empleo. "Un día trabajas y al siguiente no sabes cuándo te volverán a llamar", asegura.

Aun así, mantiene intacta su motivación profesional. "Lo que más me gusta de la enfermería es poder ayudar y acompañar a los pacientes en su evolución", defiende Mariam emocionada, como quien encuentra sentido en cada paso del camino. 

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