Una experiencia pionera en Madrid prueba la coste-eficiencia de esta figura asistencial



12 sept. 2014 12:17H
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Javier Barbado. Madrid
El circuito formado por la enfermera hospitalaria o comunitaria, la de enlace y la de continuidad asistencial ha demostrado su eficacia en la selección correcta del paciente admitido en los centros de media estancia en el cien por cien de los casos, y, por consiguiente, también su coste-eficiencia al eludir el gasto que supone derivarlos a centros de salud o residencias y quedar en evidencia su inadaptación o falta de atención sanitaria específica requerida.

Paloma Calleja (a la dcha.) junto con la gerente del Hospital de Guadarrama, Carmen Ferrer.


Así lo ha corroborado a Publicación de Directivos de la Salud la enfermera de Continuidad Asistencial del Hospital de Guadarrama de Madrid Paloma Calleja, quien se coordina en esta función con la enfermera de enlace del Puerta de Hierro-Majadahonda Teresa Regidor, por un lado, y su colega del centro de media estancia citado Ángela Lozano, quien ejerce en él como enfermera de Admisión. Entre las tres forman el circuito asistencial que está reemplazando a la tradicional derivación de los pacientes estabilizados en hospitales de agudos a otros centros o a su domicilio por parte de los trabajadores sociales, según ha explicado Calleja, los cuales, en todo caso, sirven también de apoyo a esta estrategia asistencial.

Pero el caso es que, según ha confirmado un estudio llevado a cabo por las citadas enfermeras, su intervención en la selección del enfermo del Puerta de Hierro-Majadahonda que se halla en posible situación de ser admitido por el centro hospitalario de media estancia de Guadarrama, consigue que el cien por cien de los escogidos y valorados para su ingreso en éste sean aceptados en él “mientras que con las derivaciones tradicionales llevadas a cabo por los trabajadores sociales se admite solo entre el 40 y 60 por ciento de las solicitudes” debido al incumplimiento de criterios clínicos y de cuidados del paciente para los que se precisa de una formación enfermera.

El proceso tiene lugar de la siguiente manera: la enfermera de enlace del hospital de agudos valora si un enfermo recuperado y estabilizado tras una descompensación episódica de su patología debe volver a su casa, ser internado en una residencia o bien ser ingresado en un centro de media o de larga estancia.

Para hacerlo, parte de una fluida comunicación con sus colegas enfermeras del propio hospital y también de los trabajadores sociales, que informan de su situación médica y clínica y, en el caso de estos últimos, de las circunstancias de apoyo familiar y social de que dispone el enfermo.

Acto seguido, la enfermera de enlace entabla contacto con la enfermera de continuidad asistencial y ésta, a su vez, con la de admisión del centro al que se decide enviar al enfermo. Por lo tanto, este triple eje enfermera de enlace-continuidad asistencial-admisión resuelve el destino del paciente y activa asimismo un protocolo de seguimiento y de contacto telefónico con él y con sus familiares para garantizar el éxito de su convalecencia o estabilidad.

Dependencia del gerente en lugar del director de Enfermería

Por otra parte, Calleja puntualiza que las enfermeras de continuidad asistencial como ella, a diferencia de las de enlace, no dependen de la Dirección de Enfermería de su hospital sino de forma directa de la Gerencia, lo cual contribuye a fortalecer su empoderamiento, autonomía profesional y compromiso personal con los objetivos generales del centro.

En la Comunidad de Madrid, la Estrategia de Cronicidad está incorporando, de forma gradual, la figura de la enfermera de enlace dada su coste-efectividad comprobada en experiencias como la relatada.
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