Carlos Represas, director de Innovación y Pericia Compleja de Promede.
El sistema español necesita un sistema de valoración (baremo) del daño sanitario específico. Es una de las principales reivindicaciones de los expertos en torno a la
Ley 5/2025, una norma que ha originado un debate en el sector jurídico y en la sanidad en su conjunto. La
posibilidad de disponer de un sistema de valoración de daños específico y no tener que hacer uso del que dicta la norma (el baremo de tráfico) se ha convertido en el
eje principal de la discusión.
Sin ir más lejos, la Asociación Española de Derecho Sanitario (
AEDS), liderada por Ofelia De Lorenzo, ya ha explicado que disponer de esta herramienta acabaría con la “inseguridad jurídica” que genera emplear el baremo de automóviles. Ahora es
Carlos Represas, director de Innovación y Pericia Compleja en
Promede, hace hincapié en que el baremo de daños sanitarios
“sería la vía más inmediata, urgente, y con mayor recorrido legislativo” para resolver esta tipo de conflictos judiciales.
Represas aborda la cuestión con
Redacción Médica como experto en Medicina Legal y Forense. Es decir, no desde el ámbito jurídico, pero sí desde el punto de vista de los
profesionales que lidian con esta falta de un baremo propio en su práctica diaria. “Para un perito médico que tenga que valorar un daño, tanto sea sanitario como de un accidente de tráfico, es evidente que
una hoja de ruta establece un marco común para todos”, refiere al inicio de la conversación con este periódico.
La necesidad de un baremo específico sanitario
Precisamente,
el director de Innovación y Pericia Compleja en Promede se remonta al origen del debate. “
La Ley 5/2025 nace como reforma de anteriores leyes relacionadas exclusivamente con el mundo del automóvil. Lo que pasa es que, evidentemente, se ha extendido”, menciona haciendo alusión a esa expansión de los usos de sistemas de la norma, como el baremo de tráfico, en el sistema sanitario español.
Este es el punto de partida de un debate que se ha alargado durante meses, desde la
aprobación de la Ley 5/2025, y que ya tenía sus propias pinceladas con su antecesora, la Ley 35/2015. Represas incide así en que
en “cualquier situación en la que haya que valorar un daño personal se ha tomado como referencia la legislación relacionada con los accidentes de tráfico precisamente por esa facilidad para los jueces para cuantificar el daño”. Y es aquí donde surge la reclamación. La necesidad de disponer de un sistema propio para valorar estos daños ha dado lugar a dos vías: la de crear un baremo específico sanitario o la de disponer de una norma propia.
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"En la responsabilidad civil sanitaria, con la Ley 5/025, han subido sustancialmente las indemnizaciones"
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El representante de Promede opta más por el primer escenario. O, al menos, es que lo ve más viable en un corto plazo. “
Un baremo hace las valoraciones más homogéneas y más justas en la manera en que son reproducibles o son idénticas para todo el mundo”, reitera a lo largo de la conversación con este periódico. Y añade: “Es cierto, un baremo armoniza las valoraciones. Y en este momento lo que estamos viendo es que en la responsabilidad sanitaria se está dando una situación en la que la entrada en vigor de la Ley 35/2015 y su reforma posterior, la
Ley 5/2025,
ha incrementado sustancialmente las indemnizaciones”.
Ese factor, el económico, es uno de los que los distintos protagonistas han puesto sobre relieve en los últimos meses. Sus efectos en el
sector asegurador, en la actividad diaria de los profesionales, en el actuarial y en el jurídico han sido los ejes que se han abordado. Pero, especialmente, las
implicaciones para los pacientes. Represas pone el foco en estos últimos, y explica que tienen que estar en el centro.
“Es cierto que la
Ley 5/2025 es incompleta, muy extensa. Pero también es cierto que la red sanitaria requiere de supuestos específicos que si todo eso se engloba en un baremo, en un sistema de valoración de daño, desde luego
a los especialistas en Medicina Legal nos facilitaría la tarea”, sustenta.
Si en algo hace hincapié el director de Innovación y Pericia Compleja en Promede es en que hace falta actuar. “Un baremo específico de daños sanitarios,
como propone la Asociación Española de Derecho Sanitario (AEDS), me parece una idea fantástica. Lo que está claro, desde luego, es que tenemos que abordar este asunto”, subraya.
¿Qué está pasando con la Ley 5/2025 y por qué afecta a los expertos en Medicina Legal? Ese es otro de los asuntos en los que Carlos Represas ahonda a lo largo de la conversación con
Redacción Médica.
“No me puedo salir del escenario que marca la ley”, explica. Es decir, la norma marca aspectos como “los daños temporales, los días de curación y las formas de valorarlos”.
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"Nos estamos encontrando tantos modelos periciales como peritos hay"
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“¿Cómo valora un perito el hecho de que un cáncer se haya diagnosticado tres meses tarde? ¿Cómo lo cuantifica para que el juez pueda tomar una decisión?, cuestiona. Y es aquí donde está el
quid de la cuestión: “Nos estamos encontrando tantos modelos periciales como peritos hay”. Así lo explica admitiendo que
esa falta de un sistema específico puede “complicar” el trabajo.
Sus palabras vuelven a ese sistema de valoración de daños que ha rondado el debate de la norma en los últimos meses. “En mi opinión,
lo correcto desde el punto de vista legislativo sería aprobar algo inmediato, que puede ser ese baremo específico sanitario que propone la AEDS y, evidentemente, reunirnos y planificar el horizonte que nos viene encima”, reitera. Un destino que, según dice, requiere de la mirada de todos los protagonistas: aseguradoras, expertos en Medicina Legal y juristas, entre tantos otros. “Y, sobre todo, el paciente, la seguridad del paciente”, repite.
“Ese es el objetivo que nunca deberíamos perder”.
Las principales claves de la Ley 5/2025
La Ley 5/2025 no solo ha traído consigo un debate propio para el sector jurídico sanitario, sino que ha arrojado varias modificaciones para la
valoración de los daños. La primera, y quizás la más relevante en esta discusión, es la de la introducción de un nuevo baremo, el de tráfico, según los actores que han sacado a relucir los flecos de la norma puede traer como consecuencia varios obstáculos.
Asimismo, el sector asegurador tendrá que ajustar al alza sus provisiones técnicas y su
esquema de reaseguro como consecuencia del aumento del coste medio por siniestro. Y lo cierto es que los límites de este baremo de tráfico, cuya actualización se realizará cada 1 de enero,
tendrá como referencia el IPC del año anterior, en vez del índice de revaloración de personas.
No obstante, este sistema no es el único apunte que ha tenido la Ley 5/2025. Otra de las novedades gira en torno a las
Bases Técnicas Actuariales, que pasarán a revisarse cada cinco años (salvo causas excepcionales).
A su vez, la norma configura nuevas tablas destinadas al cálculo de indemnizaciones de lucro cesante, y se considera mayor la reducción de ingresos por
Incapacidad Permanente Total (IPT) regulándose por tramos de edad.
Con estos detalles, la necesidad de establecer un baremo específico de daños sanitarios se ha convertido en una de las
prioridades y reivindicaciones del sector.
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