Anestesia mediante bloqueo de nervios periféricos

¿Qué es la anestesia mediante bloqueo de nervios periféricos?
El bloqueo nervioso consiste en la inyección de un anestésico al lado de un nervio o un grupo de nervios, lo cual permite el adormecimiento de toda la región inervada por dichos nervios. Generalmente se realiza para anestesiar las manos, pies, brazos, piernas, ingles o zonas concretas de la cara. El paciente está consciente durante el procedimiento que se vaya a realizar pero sin tener ningún dolor en la zona. La anestesia regional produce menos náuseas y permite una recuperación más rápida que la anestesia general. Además, permite controlar el dolor después de la cirugía de forma más eficaz que la administración de medicamentos narcóticos por vena.

El bloqueo de nervios periféricos es una técnica que se utiliza fundamentalmente:
  • Como una forma de anestesia regional, para dormir una zona del cuerpo sobre la que se va a realizar un procedimiento quirúrgico. Generalmente se utiliza en cirugías que se realizan en una extremidad o en una zona de la cara. Sin embargo, puede también utilizarse para realizar cirugías en el cuello (tiroides o arteria carótida), tórax o abdomen, realizando bloqueos paravertebrales (en la salida de los nervios al lado de las vértebras).
  • Para quitar un dolor. Algunos bloqueos nerviosos pueden usarse para quitar un dolor agudo (por ejemplo una neuralgia del trigémino) o para evaluar si un determinado dolor desaparece al bloquear el nervio y, por tanto, puede ser posteriormente candidato a una intervención definitiva para acabar con el dolor (como cortar el nervio con cirugía, inyectar una sustancia que destruya el nervio como alcohol o fenol, congelarlo mediante frío o quemarlo mediante radiofrecuencia).
El bloqueo de nervios es preferible a la anestesia general dado que suele tener menos complicaciones. Habitualmente el paciente puede optar por éste o por otro tipo de anestesia a la hora de realizarse una determinada operación. Los tipos de bloqueo más frecuentes son:
  • Bloqueo del plexo braquial. Se solicita para realizar intervenciones en el hombro o en el brazo. Dependiendo del lugar concreto de la cirugía quedará adormecida una u otra región corporal. Si se quiere intervenir en el hombro o en la clavícula, los nervios pueden bloquearse por encima de la clavícula; si se quiere intervenir en el brazo, pueden bloquearse en la zona de la axila.
  • Bloqueos paravertebrales. Se realizan a los lados de la columna vertebral, por donde salen los nervios desde la médula espinal. Dependiendo del lugar donde se realice el bloqueo quedará adormecida una u otra región corporal. Se bloquean a nivel del cuello para realizar cirugía del tiroides o de la arteria carótida, a nivel de la espalda para realizar diversas operaciones del pecho o del abdomen, y a nivel de la cadera para intervenciones de las caderas, muslos o rodillas.
  • Bloqueo del nervio femoral. Se utiliza habitualmente para intervenciones de rodilla realizando la inyección a nivel de la ingle.
  • Bloqueos ciático y popliteo. El bloqueo ciático se utiliza para cirugías de la rodilla, gemelos, tendón de Aquiles, tobillo o pie.
En ocasiones la anestesia regional se combina con la anestesia general, fundamentalmente en aquellas situaciones en las que se pretenda evitar el dolor postoperatorio. Esto permite reducir también la cantidad de anestesia general y ayudar a una recuperación más rápida tras la intervención.

¿Cómo debe prepararse el paciente para la anestesia mediante bloqueo de nervios periféricos?


El paciente debe de indicar al médico todas las enfermedades, las alergias y los medicamentos que esté tomando antes de proceder con la anestesia. Algunos medicamentos pueden interferir con la anestesia que se va a poner, reduciendo o aumentando su efecto. Debe también informar al médico sobre la posibilidad de un embarazo.

El anestesista informará al paciente de qué medicamentos debe abandonar y con qué antelación.

Contraindicaciones de la anestesia mediante bloqueo de nervios periféricos


El bloqueo de nervios periféricos puede estar contraindicado o no estar recomendado en:
  • Personas con infecciones en la zona de la piel donde deba realizarse la punción.
  • Alergia a anestésicos.
  • Alteraciones graves de la coagulación de la sangre.
  • Daño previo de los nervios.
  • En general no se recomienda en niños o en personas que puedan agitarse.

¿Cómo debe realizarse la anestesia mediante bloqueo de nervios periféricos?


El nervio que se va a bloquear habitualmente sale de la médula espinal y tiene un determinado recorrido, dividiéndose en varias ocasiones hasta llevar la inervación por toda la extremidad.

Se debe esterilizar la piel en el lugar donde se va a proceder al bloqueo del nervio. A continuación se suele inyectar un anestésico local por debajo de la piel, para que no duela la inyección más profunda a nivel del nervio. El lugar exacto por donde pasa el nervio se suele localizar realizando una ecografía o utilizando un estimulador nervioso, un aparato que emite una corriente que activa al nervio y produce una sensación como si tocaran en la zona recorrida por el nervio que se pretende anestesiar. Una vez localizada la zona se introduce una aguja hasta llegar al lado del nervio y se inyecta el anestésico en esa zona extrayendo posteriormente la aguja. En ocasiones, a través de la aguja se inserta un catéter (un tubo muy finito) y posteriormente se extrae la aguja. El catéter se fija en la zona con esparadrapo y a través de el se va infundiendo anestésico durante el tiempo que dura la operación, extrayéndose posteriormente.

El anestésico se inyecta en el recorrido de un nervio o de un grupo de nervios y adormece toda la parte inervada por esos nervios. Se tarda aproximadamente entre 10 y 20 minutos hasta que la zona queda totalmente adormecida tras el pinchazo.

Habitualmente se combina con la administración de algún sedante para relajar al paciente y/o mantenerle parcialmente dormido, en una especie de duerme-vela (sedación consciente). Sin embargo, si el paciente lo requiere, puede no administrase nada más, permaneciendo completamente despierto y alerta durante todo el procedimiento quirúrgico.

En muchas ocasiones se mantiene al paciente monitorizado, es decir, se están determinando la frecuencia y el ritmo del corazón con un electrocardiograma, la presión arterial y la cantidad de oxígeno de la sangre con una pinza colocada en el dedo.

Efectos adversos de la anestesia mediante bloqueo de nervios periféricos


Al inicio de la anestesia regional el paciente notará adormecimiento, acorchamiento y hormigueo en la zona anestesiada junto a la imposibilidad para moverla. Todo esto es normal. Durante la prueba y dependiendo del lugar de inyección puede producirse:
  • Dolor de cabeza.
  • Caída de un párpado o ronquera en las inyecciones en el plexo braquial.
  • Sensación de falta de aire.
Pueden producirse diferentes efectos adversos como:
  • Reacción alérgica al anestésico.
  • Punción en una arteria o una vena.
  • Punción en el interior del nervio que puede llevar a dañarlo y producir dolores u hormigueos que se prolonguen durante un tiempo prolongado.
  • Infección en el lugar del pinchazo o del catéter insertado.
  • Aparición de hematomas (moratones) en el lugar del pinchazo.
  • Aparición de un neumotórax. En general el colapso pulmonar produce tos y dificultad respiratoria inmediata pero en ocasiones estos síntomas pueden tardar en aparecer.
  • Convulsiones y parada cardiaca.
Se debe de controlar adecuadamente la cantidad de anestesia que se introduce dado que parte del anestésico puede ser absorbido hacia la circulación general y producir complicaciones a nivel pulmonar, circulatorio o cerebral, produciendo dificultades respiratorias o alteraciones en el ritmo cardiaco.

¿Existe algún cuidado posterior a la anestesia?


Tras finalizar la intervención el paciente es llevado a una zona de recuperación hasta que reaparece la sensibilidad en el lugar previamente adormecido. La sensibilidad puede tardar varias horas en recuperarse totalmente, por lo que se deben evitar los golpes en la zona o acercarse a lugares muy calientes o muy fríos dado que el paciente no notará la sensación térmica.

El lugar de punción puede doler durante varios días.

Si aparece fiebre, dolor local que no se reduce, dificultad respiratoria o cualquier molestia inesperada en los días posteriores a la anestesia debe consultarse de forma inmediata con el médico responsable.
Aunque esta información ha sido redactada por un especialista médico, su edición ha sido llevada a cabo por periodistas, por lo que es un contenido meramente orientativo y sin valor de indicación terapéutica ni diagnóstica. Recomendamos al lector/a que cualquier duda relacionada con la salud la consulte directamente con el profesional del ámbito sanitario correspondiente.

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