Concentración de UGT y CCOO por el Convenio del sector de la Dependencia.

Concentración de UGT y CCOO por el Convenio del sector de la Dependencia.

Servicios Sociales

El sector de la Dependencia agita los tambores de huelga en una negociación atascada por el sueldo y la jornada

CCOO y UGT se movilizan para reclamar la mejora de las condiciones del sector

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Este 1 de octubre, CCOO y UGT se unen en una movilización para reclamar un convenio justo para el sector de la Dependencia. Los sindicatos demandan una mejora de las condiciones económicas, la disminución tanto de la temporalidad como de la parcialidad y la prevención de los riesgos laborales. El marco actual no garantiza ninguna de estas necesidades. Por ello, en octubre de 2025 las centrales denunciaron el VIII convenio para proceder a la negociación; también presentaron una propuesta. Sin embargo, once meses después, no hay avances, solo un bloqueo por parte de la patronal.

Hugo Sánchez, responsable de Dependencia de UGT, señala a Redacción Médica la falta de una propuesta económica. Tras meses de silencio, la oferta ha llegado el mismo día de la convocatoria. Eso sí, lo hace de forma insuficiente. La petición sindical exigía, al menos, un adelanto de la subida del IPC del año pasado (un 4,9 por ciento para 2026); sin embargo, la propuesta empresarial solo contempla un incremento del 3 por ciento. Por su parte, Chelo Cuadra, responsable de Dependencia de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO, hace hincapié en el “problema” de los salarios. Entre sus reivindicaciones principales, destaca la fijación de un suelo salarial que supere en un 5 por ciento el salario mínimo interprofesional (SMI), advirtiendo que “hay categorías base que están por debajo” de este umbral legal.

Ambos confían en poder lograr un consenso rápido. Sin embargo, ya adelantan que “no les va a temblar el pulso” para mantener la lucha y conseguir unas condiciones dignas para el sector. A la pregunta de una posible huelga, Sánchez responde que “UGT no descarta ningún escenario, si así las trabajadoras lo requieren y la situación no avanza”. Las patronales, según Cuadra, pidieron a las centrales sindicales tiempo. “La nueva ley que está en tramitación parlamentaria ya les va a beneficiar ya que con la nueva financiación de 6.200 millones más van a aumentar sus posibilidades. Todas sus reivindicaciones ya se han planteado. Es nuestro turno”, explica la responsable del sindicato.

Jornadas parciales y temporalidad

El 47 por ciento de las trabajadoras del sector de la dependencia tiene una jornada parcial. Además, la temporalidad y la rotación de plantillas alcanzan el 30 y el 20 por ciento, respectivamente. Bien lo sabe Vilma Rodríguez. Ella es gerocultora y lleva sufriendo durante años “las condiciones pésimas del sector”. Trabaja para la Fundación Federico Ozanam de Zaragoza y su jornada diaria ronda las 12 horas por la noche. “Para 100 personas estamos dos. Si nos metieran a otra compañera, el trabajo sería más suave. Podríamos llegar a atender a las personas de otra manera”, comenta a este periódico.

Las ratios de profesionales en el sector de la dependencia, desde su punto de vista, no son las correctas. “Llevan 30 años sin ser revisadas”, apunta. Pero no solo eso, ya que señala que no se suele respetar el convenio. Prueba de ello son las numerosas denuncias que han formalizado contra diferentes empresas.

“Hace poco, una trabajadora denunció que no se respetaban los días de descanso. Yo, como presidente del Comité de Empresa, le ayudé. No pedimos nada fuera del convenio. Estuvimos tres años peleando y hemos ganado”, detalla. Y es que, para ella, un avance en la mejora de la situación de estas profesionales sería “simplemente cumplir con los acuerdos”. Gema del Saz es auxiliar de ayuda a domicilio en el entorno rural. Ella también ha visto en persona cómo las condiciones del sector asfixian a muchas de sus compañeras. "Tenemos el salario mínimo interprofesional, pero es que muchas están con jornadas parciales. Imagínate los sueldos", explica a este medio.

Asegura, además, que hay un fuerte descontrol en las jornadas. "Aunque tenemos firmadas jornadas parciales, muchas veces trabajamos más horas por sustituciones que no nos meten en jornada. Las cobramos con horas extras, pero a través de bolsas de horas. Por lo que no se cobran al mismo precio que las horas extra", añade.

Ambas trabajadoras matizan el desgaste que sufren en el día a día. Atender a personas que están en la última etapa de su vida o en una etapa difícil por una dependencia o una discapacidad es complicado. El peaje emocional se suma al físico, agravado por la falta de prevención. El 72 por ciento de la plantilla sufre trastornos musculoesqueléticos derivados de la movilización de pacientes. Por otro lado, los casos de estrés crónico alcanzan el 45 por ciento, según las estimaciones de la Unión General de Trabajadores.

Las demandas por parte de las organizaciones son claras. UGT pone el acento en unas jornadas laborales dignas, en la posibilidad de conciliación, en más permisos, menos parcialidad y, al igual que la responsable de CCOO, en unas tablas salariales que, como mínimo, y sin tener en cuenta los complementos, superen en un 5 por ciento al salario mínimo interprofesional de cada año. Asimismo, reclaman también la disminución de la temporalidad y la posibilidad de un desarrollo de la carrera profesional.

Sin embargo, por ahora, la patronal da la espalda a estas reivindicaciones. “La única propuesta que ha puesto encima de la mesa es una desregulación de las funciones de las trabajadoras. La patronal quiere regularlas todavía más”, cuenta Sánchez, matizando que esto ya es una cuestión polémica de por sí.

“Se abordan cuestiones en la comisión paritaria del convenio, que atiende las diferentes consultas que ambas partes, tanto la patronal como la trabajadora, hacen a la comisión paritaria. El 80 por ciento de ellas son sobre las funciones ”, explica.

Falta de descanso en el sector de la dependencia

Desde CCOO exigen una reducción de la jornada laboral y la garantía de disfrutar de dos fines de semana completos de descanso al mes, una medida que consideran “imprescindible para que las personas trabajadoras puedan descansar y recuperarse de las enormes cargas de trabajo que tienen, tanto físicas como emocionales”.

Las gerocultoras y demás profesionales viven situaciones difíciles. Hace dos meses y medio un incendio provocó el desalojo de un centenar de mayores en la capital aragonesa. Según Vilma, estos casos pueden tener solución. “Si hubiera habido más personal, igual no pasaba todo lo que pasó”.

Más personal y un descanso justo, ambas son cuestiones relevantes para la gerocultora. Cuenta a este medio que una de sus compañeras tuvo que negociar con la empresa los días que les corresponden por fallecimiento de un familiar. “Pedimos que se amplíen los días de licencia, por ahora solo tenemos tres. Además, si viajas te quedan sin sueldo. No es ni justo ni correcto”, concreta.

El envejecimiento del personal es otra de las grandes debilidades del sector, conformado por un colectivo de personas “muy castigadas” en el que el 59 por ciento es mayor de 45 años”. Por ello, Cuadra reclama el acceso a la jubilación parcial como fórmula para facilitar el relevo generacional en un mercado que “no resulta atractivo por sus duras condiciones”. De hecho, la responsable de Dependencia lamenta la fuga de profesionales: “No solamente las personas que tienen la titulación se van al sector público, también al Burger King porque no tienen tantas cargas”.

Mejorar condiciones para atraer al sanitario

Por otro lado, su propuesta pasa por “profesionalizar el sector”: “Muchas gerocultoras hacen funciones de enfermera porque los sanitarios no quieren trabajar en el sector de la dependencia”. Incluso advierte de que son muchos los apartados que le preocupan de la nueva ley de Dependencia.

Según afirma a este medio, por ejemplo, el texto “elimina el término sanitario de la descripción de los cuidados” y refuerza la ayuda a domicilio, por lo que “retrasa el ingreso en las residencias”. Aunque pueda parecer una iniciativa positiva, Cuadra alerta que esto provoca que los usuarios lleguen a las residencias con un mayor deterioro y requieran un personal especializado que las empresas son incapaces de retener. “Parece que hemos cambiado la ley para adaptarse a lo que tenemos en el mercado”, sentencia.

En la misma línea, Gema del Saz insiste en la importancia de la reclasificación profesional y el reconocimiento de las titulaciones. "Nos piden las formaciones para acceder al trabajo. Pero luego, los auxiliares de ayuda a domicilio no tenemos ningún plus", denuncia. Insiste también en que hacen un esfuerzo muy grande a nivel físico y social. Por ello, reclaman más reconocimiento y, sobre todo, más salario. Sobre este último, miran a la nueva inyección del Gobierno a los fondos de Dependencia. En la ley no hay nada específico que vaya destinado a las trabajadoras o profesionales en activo. "Necesitamos ese reconocimiento", reitera.

Aquí pone el foco en las empresas privadas, que son las que habitualmente tienen externalizados los servicios. "Sabemos que tienen que tener beneficio, pero parte de la inyección económica tiene que destinarse a mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras", explica. Ella defiende el aumento de las jornadas de ocho horas para así lograr reducir las listas de espera. "La media es de 347 días. Hay gente que fallece durante ese año y ni siquiera llega a tener servicio", asegura. A su vez, también es necesario un aumento de las horas de servicios a las personas. Muchas solo tienen 8 horas al mes. "Son dos horas a la semana, ¿qué cuidados puedes dar en ese tiempo?", se pregunta.

Para los sindicatos ya no hay vuelta atrás. “Hablar de líneas rojas es hablar de una enmienda a la totalidad. Las condiciones son inasumibles en el año 2026”, asegura Sánchez. Las previsiones a corto y largo plazo indican que el trabajo para el sector va a ir en aumento. “El Ministerio de Derechos Sociales estima que en los próximos cuatro años hay que aumentar en un 53 por ciento a las trabajadoras del sector y, como no puede ser de otra manera, no vale con aumentar el número de trabajadoras sino también mejorar sus condiciones laborales”, matiza. Por ello, y para lograr retener a las trabajadoras, los sindicatos aseguran que llevarán la lucha por unas condiciones dignas “al nivel que sea necesario”. “Ojalá sea pronto, ojalá sea rápido, pero no vamos a parar hasta conseguir los objetivos que nos hemos marcado al inicio de esta negociación”, subraya.

Lo mismo esperan Vilma y sus compañeras. Ellas tienen esperanzas. “Afrontamos cada jornada con mucha expectativa”, apunta. Aun así, el futuro del convenio no está en sus manos.