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14 feb. 2024 11:15H
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La Comunicación es mucho más que un plan.

La palabra polarización ha sido elegida como palabra del año 2023. El término hace referencia a situaciones en las que hay dos opiniones muy definidas y distanciadas entre sí, que generan crispación y opiniones enfrentadas. Todos somos testigos de esto por los medios de comunicación, las redes sociales y la opinión pública, algo que también puede afectar a la comunicación sanitaria y a la gestión de nuestros centros y hospitales.

La comunicación es uno de los factores determinantes del funcionamiento de las organizaciones sanitarias. A nivel externo influye de manera decisiva en la imagen de las instituciones, y cuando está alineada con la excelencia de los servicios sanitarios, fortalece su prestigio.

A nivel interno, la comunicación marca un estilo propio de dirección y de forma de relacionarse entre la dirección y los niveles asistenciales (fundamentalmente AP y Hospital), entre los equipos y entre las personas. En cualquiera de los casos, los modelos relacionales afectan al desarrollo óptimo de los procesos asistenciales, la continuidad asistencial, la seguridad y el día a día de los profesionales.


"A nivel interno, la comunicación marca un estilo propio de dirección y de forma de relacionarse entre la dirección y los niveles asistenciales"



Tal es así, que cada vez más, la comunicación se incorpora como herramienta de gestión en salud, con planes para que la información sea de calidad, favorezcan la participación y mejoren las relaciones con y entre los profesionales. Sean bienvenidos los planes de comunicación, sobre todo si ayudan a mejorar, pero no olvidemos que la comunicación es mucho más que un plan, y su éxito depende no solo de disponer de un exhaustivo manual, sino de todo lo que hay detrás, y que un buen líder tiene que cuidar con comunicación limpia.

La comunicación limpia es un estilo de comunicación, clara, precisa, honesta y respetuosa, consigo mismo y con los demás. Como dice Robert Dilts en “El poder de la palabra”, el lenguaje impacta y modela las creencias y generalizaciones que determinan nuestra forma de entender lo que nos rodea. En salud las palabras tienen un papel muy significativo. Hay palabras que sanan, cuidan y acompañan, pero también las hay que dañan, promueven estereotipos y fomentan la división y el enfrentamiento. Las palabras positivas y libres de prejuicios, invitan al análisis sereno y a la comprensión, algo necesario para generar alianzas entre personas, equipos o niveles asistenciales.

La empatía es el primer paso para la comunicación limpia. En salud es fundamental mostrar sensibilidad hacia las necesidades del otro. A veces la excesiva carga de trabajo, disponer de poco tiempo, o determinadas situaciones personales, limitan la comprensión y la conexión emocional. Esto afecta a la relación con los pacientes, con los profesionales y con los equipos sanitarios.

Comunicación limpia también son las pequeñas cosas, que en salud suelen ser grandes cosas. Un entorno de trabajo organizado, limpio, cómodo y luminoso contribuye a generar espacios más amigables, donde se comparte tiempo, información y emociones. Probablemente se le de poca importancia, pero sin duda generan ambientes donde a la gente le gusta trabajar.

La comunicación limpia es una herramienta imprescindible para el liderazgo, siempre que se sustente en el conocimiento, la honestidad y la humildad. La verdadera gestión de la comunicación no es solo disponer de estructuras formales y planes para ello, sino una forma de comportarse y entender la vida, donde la honestidad, la actitud, la palabra y el ejemplo establecen modelos relacionales positivos para el crecimiento personal y profesional del equipo.

La comunicación limpia es necesaria en la resolución de conflictos. El líder tiene que poner en práctica conocimientos y habilidades para comprender e intervenir ante un conflicto, pero ha de hacerlo con una negociación efectiva, creativa y sin engaños, para transformar ese conflicto en una oportunidad de crecimiento para todas las partes.


"Los líderes han de apostar por un estilo de comunicación limpia, no polarizada, libre de percepciones y de intereses"



Las organizaciones sanitarias son organizaciones vivas donde conviven personas con formación, ideas, objetivos e intereses variados, por eso los procesos de comunicación son complejos, y es ahí donde los líderes han de apostar por un estilo de comunicación limpia, no polarizada, libre de percepciones y de intereses. De lo contrario, nuestras organizaciones se contaminan, contagiando malestar, desconfianza e inseguridad, lo que afecta a la opinión y motivación de los profesionales. Si esto no se corrige, la contaminación puede llegar a los pacientes y a la opinión pública, afectando al prestigio de nuestros hospitales.

En agosto de 1995 Elisabeth Noelle-Neumann publicaba 'La espiral del silencio', un
referente absoluto de la comunicación y la opinión pública, y cuyo título metafórico
refleja cómo las personas adaptan su actitud y comportamiento a las opiniones
predominantes sobre lo que es aceptable y lo que no.

'La espiral del silencio' fue formulada en los años en que la televisión era el medio de comunicación masivo y el gran generador de opinión. Era otra polarización. Casi tres décadas después, el contexto ha cambiado. Las plataformas y canales de televisión se han multiplicado. De otro lado, internet y las redes sociales han transformado el mundo de las conexiones y la comunicación, democratizando el uso, el abuso y los efectos positivos y negativos de la comunicación.

La comunicación limpia resiste mejor las influencias que se generan en el entorno, influencias derivadas de miedos, inseguridades o intereses, a las que se suma la contaminación que se produce a través de las redes sociales, algo especialmente preocupante cuando éstas se convierten en fuente de información. Las organizaciones sanitarias tienen una estructura compleja, y son muy sensibles a estas influencias, por lo que la comunicación tiene que ser limpia y proactiva, con líderes, portavoces y profesionales de la salud creíbles, que sepan transmitir información de manera clara y precisa, y sobre todo, que escuchen activamente. Esto, que es crucial para la relación médico-paciente, también lo es para trabajar en equipo, coordinar niveles asistenciales, desarrollar un estilo de liderazgo efectivo, o contribuir a la construcción de una imagen positiva de nuestros centros y hospitales.