Gaspar Llamazares, Gema González y Miguel Souto
Sáb 23 enero de 2021. 16.50H
Firmas
Desde que el Covid-19 apareció en Wuhan la población lo vive con sorpresa, tensión e incertidumbre. El rápido contagio ha llevado el coronavirus a los diferentes continentes y la brutal incidencia, de manera imaginable pocos meses antes, ha saturado los hospitales y los sistemas sanitarios. Para el personal sanitario también la aparición de este coronavirus resultó también una sorpresa, sin gran conocimiento sobre el virus ni de su tratamiento. 

Durante la pandemia del Covid-19, el personal sanitario se viene enfrentando en su desempeño profesional a situaciones desconocidas de gran incertidumbre, miedo al contagio propio o de familiares y amigos, abordando muchas veces la enfermedad de que trataba a sus pacientes, con escasos recursos sanitarios ante la alta carga asistencial con demanda continuamente creciente, jornadas laborales interminables en servicios u hospitales saturados y con los servicios de urgencias atestados. Estos sanitarios de primera línea siguen experimentando en demasiadas ocasiones incertidumbre, frustración, culpa ante tantas muertes en soledad o situaciones extremas forzados a tomar decisiones que les llenan de dilemas éticos.

Todo ello durante estos meses les ha llevado a un gran cansancio, al agotamiento. Y es que el personal sanitario actual de nuestro país fue formado y preparado para tratar a la población con un nivel de especialización que salva y proporciona calidad de vida. Pero al enfrentarse al Covid-19 se han encontrado ante un estado de emergencia hasta ahora desconocido, sin formación ni preparación para asumir la alta mortandad a la que nunca se habían enfrentado y que en muchos casos fue por falta de recursos sanitarios. Las condiciones laborales de los sanitarios durante esta larga pandemia se están convirtiendo en importantes estresores:  jornadas laborales mucho más largas que lo habitual, sobrecarga de trabajo, manejo de continuas y fuertes medidas de bioseguridad, alta concentración, desarrollo de actividades que hasta el momento no venían realizando y para las que además no están preparados, poniendo asi en riesgo su salud física y mental. Ante esto, las consecuencias en el deterioro de la salud mental de los sanitarios eran previsibles, sobre todo en los más expuestos al Covid-19. 


Las condiciones laborales de los sanitarios durante esta larga pandemia se están convirtiendo en importantes estresores


El colectivo de sanitarios en primera línea resulta ser el grupo al que más ha afectado la pandemia, por haber tenido que enfrentarse al propio coronavirus no siempre en las mejores condiciones. Las consecuencias han sido físicas, pero principalmente psicológicas. Y es que ante situaciones de alto estrés hay riesgo de experimentar reacciones emocionales (ansiedad, frustración, miedo, irritabilidad, culpabilidad, tristeza), cognitivas (confusión, dificultades de concentración, de memoria, pensamientos obsesivos, negación, sensaciones de irrealidad) conductuales (aislamiento, evitación de conflictos, llanto) y físicas (dificultades respiratorias, temblores, mareos, contracturas musculares, alteraciones del apetito)

En investigaciones anteriores a la pandemia del Covid-19 ya se referían a las consecuencias psicológicas en sanitarios en época de epidemia, encontrándose ya que sufrían miedo al contagio propio o de sus familiares, incertidumbre, estrés, ansiedad, afectando no solo al propio profesional sino a todo el sistema sanitario, sobre todo ante la baja laboral de los mismos en época de alta necesidad de recursos humanos en el área sanitaria.

En China, se comienza a estudiar la situación de los profesionales sanitarios ante el Covid-19, encontrando problemas de ansiedad, depresion y estrés. Xiao y col. encuentran también que se producen alteraciones del sueño por la sobrecarga de trabajo, lo que afecta en sus defensas y en su desempeño laboral. Y Liu y col. Además, encuentran que durante esta pandemia los sanitarios con mejor calidad de sueño presentaban menos estrés postraumático.

En nuestro país se han realizado también varios estudios durante la pandemia y todos destacan la presencia de problemas mentales entre los sanitarios que pasaron la primera ola de Covid-19 trabajando en primera línea. Estos sanitarios están vivenciando las consecuencias de la larga pandemia en su salud mental.

Los resultados del estudio, realizado por el Hospital del Mar de Barcelona, destacan la prevalencia de problemas mentales y presencia de conducta suicida entre los sanitarios después de superar la primera ola. Encuentran que, debido a la pandemia, casi la mitad de los sanitarios presentan alto riesgo de trastorno mental, casi el 15 por ciento presenta alguna patología incapacitante que afecta su vida personal y profesional, pudiendo presentar más de un trastorno, y casi el 4 por ciento presenta ideación suicida, lo que resulta en una prevalencia 3 o 4 veces mayor que entre la población general. Y otro estudio de la Universidad Complutense de Madrid señala que la mitad de los sanitarios presentaba estrés postraumático al final de esta primera ola.

Según la investigación del Hospital del Mar, los grupos poblacionales que necesitan seguimiento y apoyo en salud mental son los sanitarios expuestos al Covid-19, los que se han contagiado o han tenido familiares enfermos, los que han pasado cuarentena y los que presentaron trastorno mental antes de la pandemia. Además, concluyen que la prevalencia de los trastornos mentales es más elevada entre las mujeres sanitarias, jóvenes, principalmente auxiliares de enfermería y dos de cada tres auxiliares tienen riesgo de presentar trastorno mental, así como la mitad de las enfermeras.

La Universidad Complutense puntualiza que casi el 80 por ciento de los sanitarios tienen ansiedad, el 53 por ciento manifiesta síntomas de estrés postraumático y el 51 por ciento depresión, cobrando más fuerza estos datos al resultar mucho más elevados que en la población general, pudiéndose explicar al haber sido los sanitarios los que se han enfrentado a más situaciones de incertidumbre, sufrimiento y mortandad. No obstante, como la propia investigación del Hospital del Mar señala, ya antes de la pandemia la depresion mayor se presentaba seis veces más entre los sanitarios que entre la población en general.


El 53 por ciento de porfesionales manifiesta síntomas de estrés postraumático y el 51 por ciento depresión


Además de los estudios de Barcelona y Madrid, hay otros como el realizado en el País Vasco y Navarra, por Dosil, que encuentra datos similares:  los sanitarios durante la pandemia presentan ansiedad, estrés, depresion y trastornos del sueño sobre todo las mujeres, mayores, que conviven con personas con patologías crónicas y que perciben que la población no respeta las medidas de bioseguridad. Y el estudio realizado en el Hospital Virgen de Rocio de Sevilla muestra que uno de 4 sanitarios manifiesta estrés, siendo el perfil profesional el siguiente: mujer, residente en áreas de alto índice de Covid-19, sin apoyo de compañeros y con miedo al contagio. Los trastornos de mayor incidencia son el ánimo depresivo, la ansiedad, irritabilidad e insomnio; previendo que estos no desaparecerán tras la crisis sanitaria, sino que perdurarán afectando su rendimiento y nivel de satisfacción.

En septiembre 2020, en el I Congreso Nacional Covid-19 se analizó el impacto emocional de la crisis sanitaria sobre la población en general y los sanitarios en particular. Arango, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría mantiene que los profesionales sanitarios presentan más problemas de insomnio, depresión, ansiedad, somatización, obsesiones y compulsiones; considerando que las principales preocupaciones son el colapso sanitario, falta de protección y el contagio propio o de familiares. Y Carrasco, director médico de las Hermanas Hospitalarias en Navarra señala también las repercusiones en la salud mental de los sanitarios debido al confinamiento y la crisis económica y social, a la vez que argumenta que todas las catástrofes sanitarias y económicas aumenta la prevalencia de trastornos psiquiátricos en la población en general.

Por otro lado, el Colegio de Médicos de Barcelona en su estudio destaca como el agotamiento físico y mental de los médicos lleva a una cuarta parte a plantearse abandonar la profesión.

Ante todo esto, una preocupación actual se refiere a las consecuencias psicológicas del personal sanitario de primera línea tras largos meses de pandemia, y es que apenas se superaba la primera ola el personal sanitario tuvo que enfrentar la segunda y rápidamente la tercera que estamos viviendo. Que la pandemia se alargue favorece la aparición de desesperanza en la población en general y en los sanitarios en particular, siendo esta uno de los principales factores de riesgo de ideación, tentativa y suicidio consumado. Que la pandemia continúe también aumenta el riesgo de cronificar los trastornos mentales surgidos en los sanitarios en la primera ola del Covid-19.

Ante esta larga situación, la Organización Mundial de la Salud se refiere a la fatiga pandémica: cansancio, agotamiento, desmotivación de la población por continuar cumpliendo las medidas de bioseguridad. Esta fatiga se ve aumentada entre el personal sanitario de primera línea, ya que además de las limitaciones propias del confinamiento y la incertidumbre, deben trabajar todos los días con pacientes Covid-19, pero no siempre con intervenciones establecidas ni eficaces.  Enfrentar esta situación durante tanto tiempo y de manera continuada también deja mella en la salud mental de estos profesionales.

Se hace entonces necesario y de manera urgente preocuparnos de la asistencia a los profesionales sanitarios. Se necesita ofrecer apoyo sanitario a estos sanitarios con herramientas que faciliten la desaparición de estos síntomas y mejore su salud mental por medio del manejo de sus cogniciones, conductas y emociones, desarrollando técnicas que les permita regularse, pues vamos por la tercera ola y no sabemos cuándo acabará.

La Asociación de Psiquiatría destaca cómo hay que velar por el cuidado de los sanitarios, y estos deben preocuparse para dedicar un tiempo para cuidarse a sí mismos: las necesidades básicas, descansar realizando actividades de agrado, conservar rutinas que faciliten mantener su estilo de vida, compartir con compañeros sus duras experiencias laborales, mantener comunicaciones constructivas, en contacto con la familia y personas cercanas, estar informados de fuentes fidedignas y preocuparse por temas diferentes a la pandemia, auto-observarse para detectar cuando aparece estrés, depresión o cualquier otra manifestación  y tomar medidas para evitar que aumente: pedir ayuda.

Sin contar con ello, los sanitarios resultaron ser los más afectados por esta larga pandemia de coronavirus. Por el bien social, se necesita cuidar las condiciones en que se encuentran los sanitarios, y facilitar y fomentar que se cuiden por ellos mismos, al tiempo que garantizar la atención de salud mental para que puedan seguir en su tarea de cuidar de los ciudadanos.