El presidente de Cndfme, Antonio Compañ.
La correcta resolución del
examen MIR depende de la preparación del aspirante. No obstante, diversos factores influyen en su nivel de acierto. Algunos están relacionados con el candidato, como su estado anímico o su capacidad para gestionar el tiempo. Sin embargo, otros son externos. Uno de los principales va unido al diseño del propio ejercicio. Y es que
la falta de concreción en los enunciados de las preguntas o sus soluciones puede provocar confusión en los médicos que se presentan a la prueba de acceso a la especialización. Una situación que deriva en errores y, por ende, en una peor calificación. A su vez, eleva el número de alegaciones, lo que incrementa la conflictividad en torno a la oposición. De ahí que la precisión sea clave en la labor de los encargados de elaborar el cuestionario. Una característica que puede realzarse con
una pequeña formación destinada a los 'arquitectos del MIR'.
El presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina (Cndfme) y vocal de la Comisión Calificadora del MIR, Antonio Compañ, ha resaltado que "todas las personas que construyen el examen suelen tener una larga trayectoria profesional", ya sea como profesores universitarios o especialistas en unidades docentes. Sin embargo, no está de más
incidir en los patrones a seguir para crear el cuestionario. "Resultaría muy conveniente realizar un recordatorio de la mejor metodología evaluativa con los criterios actuales", ha compartido a Redacción Médica.
Un proceso que ayudaría a
evitar enunciados vagos o complejos. "El alumno debe entender el problema sin necesidad de leer las opciones”, ha resaltado Compañ. Para ello, la pregunta tiene que emplear un lenguaje sencillo y directo, sin incorporar negaciones. “Si es imprescindible usar el 'no', hay que ponerlo en negrito o mayúsculas para que no pase desapercibido", ha agregado.
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"El alumno debe entender el problema sin necesidad de leer las opciones"
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En cuanto a las respuestas, todas han de contar con
una longitud similar y una estructura gramatical parecida. Asimismo, el presidente de la Cndfme ha desaconsejado el uso de palabras como 'nunca', 'siempre' o 'totalmente' o el exceso de detalle en una solución, ya que pueden revelar con mayor facilidad la solución.
Disminución de las impugnaciones
Refrescar la memoria de los expertos focalizados en la redacción del examen puede traducirse en
una prueba más certera. Una mayor claridad conlleva menos dudas con las respuestas y
reduce el volumen de solicitudes para la anulación de cuestiones. Eso sí, la erradicación de las impugnaciones se intuye imposible. "Al final, aquellos que no han acertado seguirán buscando cómo eliminarlas", ha reconocido Compañ.
Precisamente, el MIR 2026 acumuló un total de
siete preguntas impugnadas, por lo que ha sido una de las pruebas con un mayor número de cuestiones afectadas por las peticiones de los residentes. Es más, los propios aspirantes y sus representantes han señalado que la
prueba de la actual convocatoria se caracterizó por distintos errores de redacción, además de fallos tipográficos o de calidad de las imágenes.
Requisitos para ser 'un artesano del MIR'
Una mínima formación en este ámbito se prevé efectiva para mejorar la calidad de los exámenes, especialmente para
nuevos integrantes del equipo de expertos que se centran en la construcción del examen. Hay que destacar que el grupo que ha elaborado la prueba de 2026 debuta en estas funciones tras la dimisión de sus predecesores en julio de 2025, supuestamente por desacuerdos retributivos con el Ministerio de Sanidad.
Una serie de profesionales que no se eligen de manera baladí. Y es que estos deben de
cumplir con los requisitos establecidos en la Orden SND/928/2025, de 14 de agosto, por la que se aprobó la oferta de plazas para la presente convocatoria de Formación Sanitaria Especializada (FSE). En concreto, disponer de título universitario y especialidad, dedicarse a su profesión, participar en actividades de docencia, formación o evaluación en su disciplina y demostrar experiencia como profesor universitario, tutor o colaborador docente. Además, tienen que presentar una declaración firmada por la que manifiesta no incurrir en conflictos de interés, no laborar en academias privadas de preparación de las pruebas, no estar inhabilitado en su sector y comprometerse con la confidencialidad requerida por el proceso.
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