El Ministerio de Sanidad evalúa medidas concretas para los exámenes de Formación Sanitaria Especializada

Evaluación medidas antifraude en exámenes.
Los presidentes de Cndfme, Antonio Compañ; y CNDE, Juan Manuel Carmona.


La Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) se ha blindado para la presente convocatoria. En concreto, contra el uso de la Inteligencia Artificial (IA). Así, las universidades han utilizado detectores de frecuencia para evitar el empleo de cualquier dispositivo electrónico durante los exámenes, programados entre el 1 y el 4 de junio. El objetivo es luchar contra las actuaciones fraudulentas y, por ende, asegurar la igualdad de oportunidades entre todos los candidatos. La iniciativa cuenta con el respaldo de los decanos del ámbito sanitario, uno de los más exigentes en términos de ingreso al grado. Es más, abogan por la implantación de este tipo de medidas más allá de la citada prueba.

"Lo vemos de obligado cumplimiento, dada la picaresca en general", ha destacado el presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina de España (Cndfme), Antonio Compañ, a Redacción Médica. Una opinión que comparte su homólogo de la Conferencia Nacional de Decanos de Enfermería (CNDE), Juan Manuel Carmona. "Veo positivo que las universidades refuercen las garantías de integridad académica", ha remarcado.

De esta forma, ambos comparten la necesidad de aplicar algunas de estas medidas en los exámenes del grado o las pruebas relativas al acceso a las plazas de Formación Sanitaria Especializada (FSE). "La evaluación universitaria debe ser rigurosa", ha indicado Carmona. "Copiar en un ejercicio de este tipo no es solo una infracción académica, ya que muchas universidades tienen un código disciplinario y normativa antifraude que puede desencadenar en sanciones e incluso la expulsión de los estudios", ha recordado el máximo representante de las facultades de Enfermería.

Propuestas para llevar a la práctica


Compañ está de acuerdo con la implantación de tecnología que impida el acto de copiar. Para ello, ha recalcado algunas de las medidas planteadas en la última reunión de la Cndfme. Por ejemplo, la construcción de "espacios seguros de examinación". Una serie de centros pensados para la realización de algunos ejercicios del grado, pero, principalmente, para pruebas como las de FSE o la Evaluación Clínica Objetiva Estructurada (ECOE). Estos podrían ser compartidos por varias universidades y contarían con los sistemas de detección ya integrados en su infraestructura.

Sin embargo, esta no es la única propuesta de los decanos de Medicina. Por un lado, el impulso de la vigilancia activa a través de una formación destinada a los docentes para la detección de patrones sospechosos. Además, apuestan por el endurecimiento de la normativa ante los supuestos de fraude, con la misión de desincentivar los intentos de copiar durante los exámenes.


"Lo vemos de obligado cumplimiento, dada la picaresca en general"



Por su parte, el presidente de la CNDE ha insistido en que "las medidas no deben reducirse únicamente a más vigilancia". Bajo su punto de vista, las estrategias deshonestas pueden reducirse a través del avance hacia modelos de valoración académica no focalizados en la resolución de un examen. En este sentido, Carmona ha citado "la evaluación continua, la simulación clínica, el aprendizaje basado en problemas o la práctica". En conclusión, "mecanismos que valoren realmente la adquisición de conocimientos, habilidades y actitudes profesionales".

¿Y en FSE?


El sector universitario aboga por el refuerzo de los mecanismos antifraude durante los ejercicios de FSE, especialmente tras la detección de un candidato que portaba gafas con IA durante el examen MIR. También el Ministerio de Sanidad, organizador de las pruebas MIR, EIR, FIR, PIR, BIR, RFIR y QIR. Es más, fuentes del departamento gubernamental han señalado a este diario que se evalúan posibles actuaciones en este momento para mejorar la transparencia y equidad entre aspirantes y, por ende, reducir el número de casos de 'trampas'.

Sin embargo, desde la entidad encabezada por Mónica García han puntualizado que el plan a seguir sería distinto al aplicado en la PAU. En particular, por el número de aspirantes en cada prueba. Hay que recordar que FSE acostumbra a situarse en torno a los 30.000 candidatos, mientras que el acceso a la universidad reúne a más de 300.000 personas en todo el país.
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