Endocrinología prevé un aumento del seguimiento ante el auge de esta patología a causa de la obesidad infantil

Ana Sánchez Bao, coordinadora del Grupo Esteatosis Hepática Metabólica de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).


Sube la incidencia y se reduce la edad. El aumento de la obesidad infantil ha hecho que la esteatosis hepática metabólica, conocida como hígado graso, haya dejado de ser una patología acotada a las personas adultas hasta convertirse en un "problema de salud pública" entre los jóvenes de nuestro país. Esta mayor frecuencia en edades tempranas abocará al sistema sanitario a reestructurar sus recursos ante el aumento de pacientes pluripatológicos crónicos, tal y como advierten desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) 

La tendencia parece clara: los problemas metabólicos debutan cada vez a edades más tempranas. El desarrollo de obesidad, resistencia a la insulina o enfermedad hepática en la infancia dispara la probabilidad de arrastrar estas patologías durante toda la etapa adulta si no se interviene a tiempo.

Al hablar de las principales consecuencias, Ana Sánchez Bao, coordinadora del Grupo Esteatosis Hepática Metabólica de la entidad, advierte de que el incremento de niños y adolescentes con obesidad -ante la reducción de la actividad física, el aumento del sedentarismo, el consumo frecuente de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados- y resistencia a la insulina derivará en adultos que requerirán décadas de seguimiento médico ininterrumpido.

Mayor cronicidad y comorbilidades 


"Desde el punto de vista sanitario, esto supone un reto porque probablemente veremos más personas necesitando seguimiento y prevención durante más años", asegura Sánchez Bao. No solo se vislumbra una mayor cronicidad en el futuro, sino también una realidad clínica donde los pacientes acumularán diversas patologías interconectadas, como obesidad, diabetes, hígado graso y enfermedad cardiovascular o renal. 

La especialista, no obstante, anima a hacer una lectura positiva de esta amenaza en ciernes. "Precisamente porque hablamos de personas jóvenes, tenemos una gran oportunidad para actuar de forma precoz", explica, recordando que inculcar hábitos saludables desde la infancia mejora significativamente la salud metabólica y es el único freno real contra el desarrollo de patologías futuras.

Cribados "inteligentes"


Ante el carácter silencioso de la enfermedad, la portavoz de la SEEN descarta la implementación de estrategias diagnósticas masivas o agresivas en el grueso de la población en pos de "cribados más inteligentes, dirigidos a las personas con mayor riesgo", como aquellos diagnosticados con diabetes tipo 2, obesidad, síndrome metabólico o que presenten alteraciones hepáticas.

El objetivo, matiza, no es detectar grasa de forma indiscriminada, sino "identificar a quienes tienen riesgo de fibrosis o de progresión". En este sentido, subraya que el peso en la báscula no debe ser el único criterio clínico, ya que individuos con normopeso también pueden padecer la afección si acumulan grasa visceral o padecen resistencia a la insulina.

Circuitos integrados 


La especialista explica que la sanidad pública ya cuenta con profesionales altamente cualificados, aunque urge afinar la maquinaria interna. Para ello, receta "circuitos asistenciales más integrados, con Atención Primaria como eje, protocolos compartidos y una mejor coordinación" entre especialidades, incluyendo a Endocrinología y Nutrición, Hepatología, Cardiología y Nefrología.

La estrategia, según la endocrinóloga, pasa obligatoriamente por la estratificación del riesgo. De esta forma, los casos leves deberán manejarse desde el primer nivel asistencial con el apoyo adecuado, mientras que aquellos que alberguen sospecha de fibrosis avanzada o mayor complejidad médica "tendrán que acceder de forma ágil a unidades o circuitos especializados". 

En el ámbito de salud pública, la facultativa exige políticas estructurales que conviertan la opción saludable en la más accesible para la ciudadanía. Para ello, la experta aboga por "mejorar de manera inmediata la calidad nutricional de los comedores escolares" y limitar "la publicidad de productos no saludables dirigida a niños", reduciendo, a su vez "de forma efectiva el consumo de bebidas azucaradas" y, por contra, promoviendo "el acceso a alimentos frescos y asequibles". "El futuro pasa por protocolos compartidos, formación, acceso a pruebas no invasivas, historia clínica bien conectada y trabajo coordinado entre profesionales de la salud". 
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