El papel central del médico en el sistema sanitario


Ese papel viene dado por su capacidad de decisión y responsabilidad: el tiempo que dedicará al paciente, las pruebas diagnósticas, el tratamiento farmacológico o quirúrgico, el ingreso en un hospital o el alta.

Por otra parte, la relación médico-enfermo es clave para el funcionamiento humanizado y eficaz del sistema y es la actividad core de cualquier sistema sanitario asistencial.

Por eso la primera fuente de eficiencia es que el médico se sienta responsable ante el enfermo y el sistema y apoyado por el sistema.

Dicho sea todo lo anterior, sin ignorar el trabajo en equipo multidisciplinar y la importancia de todas las profesiones sanitarias.

La importancia de los sindicatos como órganos constitucionales


En la Constitución Española, los sindicatos aparecen reconocidos de forma explícita y con un papel relevante dentro del sistema democrático, particularmente en dos artículos clave: el 7 y el 28.1.

El papel de los sindicatos en sanidad es de representación y negociación colectiva, defensa de los derechos laborales, movilización y protesta, pudiendo llegar a la huelga, influencia en las políticas sanitarias y formación.

Los principales sindicatos del sector sanitario incluyen tanto sindicatos generalistas como de ámbito específico de la salud: SATSE (enfermería), CESM (médicos), CSIF, UGT, CCOO, USO y otros sindicatos autonómicos.

A pesar de su labor positiva en defensa de las condiciones laborales, a veces se acusa a los sindicatos en sanidad de politización o de dificultar reformas necesarias. También su defensa de un cierto igualitarismo, con dificultades para aceptar el reconocimiento y la diferenciación individual y colectiva, base de cualquier gestión dinámica.

El profesionalismo, un tema no cubierto por los sindicatos


Se entiende por profesionalismo, el disponer no solo de competencia científica y técnica para el ejercicio de una profesión, sino también de ciertos valores, ese plus moral que la excelencia profesional requiere y, más concretamente, en las profesiones sanitarias. En sanidad, los valores van dirigidos hacia el paciente, hacia la propia competencia profesional, hacia los colegas y conjunto de profesionales sanitarios y hacia la sociedad.

Los temas del profesionalismo médico tienen que ver con la autonomía para tomar decisiones clínicas, organizativas y de gestión; disponer de los recursos necesarios para la mejora de la atención a los pacientes; retribuciones de acuerdo con su nivel de responsabilidad, dedicación y resultados; y, un marco continuo de adquisición de competencias.

La representación del profesionalismo médico en España recae en los Colegios Profesionales y las sociedades científico-médicas.

Los médicos en España, ante un doble problema


Este doble problema es sindical y de profesionalismo.

Desde el punto de vista sindical, un cierto desplazamiento a lo largo de muchos años de toda la discusión laboral hacia estamentos no clínicos, con mala comprensión de los planteamientos laborales de los médicos (esto está en el origen de la reivindicación de un Estatuto específico por parte de los sindicatos médicos).

Desde el punto de vista del profesionalismo, un mal encaje del profesionalismo en el sistema sanitario español, con ausencia de estructuras de gobierno participativas de los profesionales; modelo de gestión del Sistema Nacional de Salud con prácticamente nula autonomía de los centros lo que impide la delegación efectiva de responsabilidad organizativa y de gestión a los profesionales; y, sistemas burocrático-administrativos de reclutamiento, promoción y carrera profesional.

Esperamos una negociación de las partes


Con esa problemática de fondo, venimos asistiendo desde hace meses a huelgas médicas intermitentes, que lógicamente disminuyen la actividad y dificultan la solución de uno de los grandes problemas del sistema: las listas de espera, así como comprometen el prestigio del sistema sanitario público y del colectivo médico.

Por parte del Ministerio de Sanidad hay una negativa total a ni siquiera discutir la posibilidad de un Estatuto Médico diferenciado, dando a entender que esta reivindicación responde a criterios clasistas y defensa de intereses corporativos, opinión difícilmente compartible, ya que soluciones similares a Estatutos médicos existen en muchas partes de Europa.

Por parte de los sindicatos médicos, parece que hay una voluntad de continuar la huelga, no se sabe hasta cuándo, sin tener en cuenta que las huelgas tan dilatadas siempre debilitan al colectivo convocado, particularmente cuando no se ve una salida a corto-medio plazo.

Seguramente, llegado este momento y frente a un Ministerio que considera el Estatuto Médico un tabú inaceptable y que se ha mostrado insensible a las consecuencias de una huelga tan dilatada, llegue el momento de replantearse la huelga. No se trata de renunciar al Estatuto Médico, si se sigue considerando necesario, lo que parece razonable, sino de defenderlo por otras vías (la huelga, aunque legítima, no es el único instrumento de reivindicación sindical, ni siempre el más oportuno). Y hacerlo, con múltiples acciones, ante el conjunto de los médicos, de otras profesiones sanitarias, del resto de los sindicatos y del conjunto de la sociedad, incluyendo la representación de pacientes. Y, por supuesto, plantearlo en alianza con la representación profesional médica. Se trata de crear un marco de receptividad social y política al Estatuto Médico hasta que lleguen tiempos mejores, que llegarán.

Entretanto, ¿sería mucho pedir que tanto el Ministerio de Sanidad, como los sindicatos médicos, como la representación profesional médica, encontraran un punto de salida intermedio? Algo que permitiera salir de la huelga, sin renunciar a los objetivos a largo plazo.