Cristiano Brown, presidente de UPYD
Sáb 21 marzo de 2020. 13.00H
Firmas
El objetivo actual en la crisis del coronavirus Covid-19 es lograr un equilibrio real entre extremar las precauciones y la tranquilidad necesaria para garantizar el buen funcionamiento del sistema (sanitario y no sanitario). Son muchos los factores que tendríamos que analizar y coordinar para vencer esta epidemia, entre ellos, el papel de los medios de comunicación, la responsabilidad de la clase política o la propia gestión que realizan los centros sanitarios.

Escuchamos en los medios muchas recomendaciones en materia de higiene personal, no realizar desplazamientos innecesarios, proteger a los colectivos en riesgo, pero echo en falta más recomendaciones dirigidas directamente a los medios de comunicación sobre como trasladar las noticias a la opinión pública. Por supuesto que entiendo la libertad de expresión, pero no podemos hacer una especie de “radio estadio” sobre cada muerto del coronavirus y luego pedir que no cunda el pánico.

Hay que cuidar mucho cómo reaccionamos porque la histeria colectiva es más contagiosa que el propio virus. Si entras a un supermercado y ves gente intranquila haciendo acopio de alimentos, es normal que cunda el nerviosismo y el que iba a comprar dos cositas acaba llenando el carro por si las moscas. Debemos ser muy responsables en nuestra forma de actuar y muy prudentes ante los medios más sensacionalistas.


"La histeria colectiva es más contagiosa que el propio virus"


La clave ahora es transmitir confianza. Por ejemplo, cuando un avión va a atravesar una zona de turbulencias, el comandante tiene por buena costumbre informar al pasaje previamente. Es decir, los pasajeros pensamos que por mucho que se mueva la aeronave, es parte de lo previsto por la persona que está al mando. Aplicado esto a la situación actual convendría explicar los distintos escenarios y que la gente entendiese que, si mantienen la calma, todo volverá a la normalidad en muy pocas semanas.

Para ser efectivos dicha explicación debe ser clara y única por lo que sería necesario reforzar la coordinación entre organismos sanitarios y administraciones estableciendo un mando nacional de aplicación directa. Si la gente observa liderazgo y control, el virus pasará a la historia y todo quedará en el ámbito de la anécdota.

Respecto a las medidas ya adoptadas, lo principal a destacar es que corresponden a criterios técnicos y, sin lugar a duda, ese es el criterio que debe imperar. Los partidos políticos debemos de abstenernos de valorar dichas medidas y ser muy rigurosos ante los preceptos que se proponen a la sociedad. Espero que ningún político tuviese recomendaciones técnicas sobre la mesa para cancelar la manifestación del 8M o el Congreso de VOX en Vista Alegre y decidieran no hacerlo por interés electoral y partidista. En caso contrario, aunque igual no sea ahora mismo la prioridad, se deberían depurar responsabilidades en las respectivas formaciones.

Transmitir tranquilidad en un marco de confianza en el sistema y en la responsabilidad ciudadana. Para ello, debemos garantizar una gestión eficiente y coordinada desde las administraciones públicas. Es el momento de demostrar que la política bien concebida, aplicando cambios que permitan gestionar de forma más eficiente, sirve para demostrar a los ciudadanos que estamos para resolver problemas, incluso crisis epidemiológicas.