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Carta al presidente de la SEMI

José Miguel Cisneros y Jordi Vila, presidente y vicepresidente de la Seimc
Martes, 20 de junio de 2017, a las 09:15
Estimado Dr. Zapatero,

En su carta titulada '¿De qué hablamos cuando hablamos de nuevas especialidades?', afirma: “La especialidad de Enfermedades Infecciosas no goza en absoluto de consenso en la comunidad médica”. Esta afirmación es cuando menos singular. Primero, porque no es posible el consenso con quien no ha querido reunirse para escuchar las razones por las que solicitamos la especialidad. Segundo, porque define la comunidad médica por cinco sociedades, la suya, la de intensivos, y la de tres sociedades científicas extrahospitalarias que, igualmente sin preguntarnos, se han manifestado en contra de nuestra especialidad de ámbito estrictamente hospitalario. Y no ha tenido en cuenta al resto de especialidades, que son muchas más que cinco, y con las que trabajamos día a día en los hospitales con normalidad: Oncología, Hematología, Cirugía General, Cirugía Traumatológica y Ortopédica, Cirugía Cardiovascular, Neurocirugía, Neurología, Nefrología, Reumatología, Farmacia Hospitalaria, Microbiología, Medicina Preventiva, Enfermedades Digestivas, Cardiología, Neumología, Otorrinolaringología, Oftalmología, Radiodiagnóstico, etc. Es oportuno recordar que muchas de estas especialidades médicas sufrieron también la oposición de Medicina Interna cuando solicitaron ser una especialidad.

Le agradezco que diga que “es necesario dotar de reconocimiento administrativo a los profesionales médicos que se dedican a la atención de patologías infecciosas”. Para ello opina que “las áreas de capacitación específica (ACE) recogidas en el decreto de troncalidad proporcionan una respuesta más adecuada a estas demandas”. No estoy de acuerdo con su opinión por una razón: las enfermedades infecciosas no caben en una ACE porque constituyen el área más amplia de la patología médica actual, basta con contar las páginas del prestigioso manual Harrison. Las ACE son una buena idea para otras áreas de conocimiento reducido. Así, las infecciones en los receptores de trasplante serían un ejemplo perfecto para una ACE, dentro de la especialidad de Enfermedades Infecciosas.


Los costes económicos de la nueva especialidad serán muy reducidos


A continuación, usted considera “que hemos planteado el debate de una forma deliberadamente equívoca”. Está equivocado, Dr. Zapatero, la razón determinante por la que solicitamos la especialidad no tiene nada de equívoca, y es que la atención al paciente con una infección grave o compleja por un especialista en Enfermedades Infecciosas reduce las posibilidades que tiene de morir; y estos datos, que son públicos, usted debería mencionarlos en su carta. Y no es cierto lo que dice, ”…obviando los beneficios de índole profesional (creación de nuevos servicios y unidades, nombramientos de cargos intermedios, dotación de médicos residentes, necesidad de nuevas guardias médicas, etc.) y los costes económicos que dichas medidas acarrearían” porque los servicios y los cargos intermedios de Enfermedades Infecciosas no hay que crearlos, están, son una realidad en los hospitales de nuestro país desde hace años, y los residentes solo tendrán que cambiar de nombre su especialidad. Por lo tanto, los costes económicos de esta especialidad serán muy reducidos.

Más adelante me asombra al decir: “La realidad es que, actualmente, contamos en España con auténticos superespecialistas en Enfermedades Infecciosas: especialistas médicos (en Medicina Interna, mayoritariamente, pero también otros especialistas) que se han superespecializado en estos campos. Se trata de un modelo exitoso, tal como lo avalan los índices de excelencia asistencial, docente e investigadora” ¿De qué modelo habla? ¿Realmente le gustaría formar así a los especialistas en Medicina Interna, con un modelo sin papeles, no equitativo, irregular, y previo a la era del MIR, que impide la formación reglada de especialistas?

Coincido con usted en que España tiene uno de los mejores sistemas de salud del mundo, y añado que en gran medida gracias a sus profesionales formados por la vía MIR. Por ello, desde la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) no queremos cambiar el sistema sanitario, lo que queremos es mejorarlo añadiendo al tronco médico una especialidad que le falta y que necesita ahora más que nunca, porque desafortunadamente también es cierto que España ocupa el primer lugar del mundo en consumo de antibióticos y uno de los primeros en resistencias bacterianas y es de los pocos países desarrollados en los que no existe la especialidad.

Finalmente, se despide usted diciendo: “No tomemos decisiones precipitadas. Busquemos el consenso. Realicemos previamente una adecuada planificación asistencial y un análisis de coste-eficacia. No renunciemos a más de una década de trabajo riguroso por parte de muchos profesionales para desarrollar un sistema de troncalidad”. Quiero recordarle que llevamos 30 años trabajando para que se haga realidad esta especialidad, que hemos conseguido que cuatro partidos, el Partido Popular en 2010, Convergencia y Unión en 2012, Ciudadanos en 2016 y el PSOE en 2017, hayan presentado al Congreso de los Diputados sendas Proposiciones No de Ley, apoyando la aprobación de la especialidad de Enfermedades Infecciosas en España, y logrado la creación de 100 unidades y servicios de Enfermedades Infecciosas por todo el país.

Como ve, solo falta la decisión política, que confío está al llegar. Espero que cuando suceda, usted, como presidente de la sociedad que ha sido y será la madre de todas las especialidades médicas, se sienta orgulloso de ello, porque será el fruto del trabajo de los especialistas en Medicina Interna, que en el cumplimiento del principio ético de la mejora constante en su trabajo, han tenido la capacidad de generar tantos conocimientos que necesitan una nueva especialidad.
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