13 nov 2018 | Actualizado: 17:10

El Clínico San Carlos utiliza dispositivos implantables para el tratamiento de la incontinencia anal

Hasta 25 pacientes ya se han beneficiado y puede olvidar los problemas físicos y psicológicos que la enfermedad conlleva

Lunes, 15 de abril de 2013, a las 11:02

Redacción. Madrid
El Hospital Clínico San Carlos está aplicando una novedosa técnica a los pacientes con incontinencia anal que no responden a otras terapias, con resultados muy satisfactorios. Se trata de un generador o neuromodulador dotado de un electrodo que se implanta bajo la piel para modular los nervios sacros que controlan, entre otros órganos, el recto y los músculos relacionados con las funciones fecales. Se completa con un programador que maneja el paciente en función de sus necesidades.

Mario Ortega, especialista de la Unidad de Coloproctología del Clínico San Carlos.

Este dispositivo, del tamaño de un marcapasos, se coloca al paciente mediante una intervención quirúrgica, con anestesia local y en régimen ambulatorio. Se trata de un tratamiento seguro y reversible que los especialistas de la Unidad de Coloproctología del Servicio de Cirugía General del citado hospital han aplicado con éxito a 25 pacientes.

Los beneficios para el paciente son claros, ya que experimenta una mejora significativa de su calidad de vida al ver restablecidas la continencia anal.  Estos enfermos son revisados periódicamente para evaluar su calidad de vida y si es necesario se reprograman los parámetros de la corriente de estimulación: voltaje, frecuencia y amplitud.

Una patología incapacitante que afecta sobre todo a las mujeres

La incontinencia anal se define como la incapacidad de postergar la defecación hasta que se encuentra el lugar y el momento socialmente idóneos para realizarla, produciéndose una pérdida recurrente e involuntaria de material fecal o gases. Conlleva problemas físicos, psicológicos e importantes alteraciones en la calidad de vida de los pacientes, lo que hace que sea una enfermedad incapacitante que en ocasiones se acompaña de depresiones, pérdida de autoestima, disfunciones sexuales y aislamiento social.

Según Mario Ortega López, especialista de la Unidad de Coloproctología de Clínico San Carlos,  “el hecho de que la incontinencia anal haya sido considerada socio-culturalmente como un problema vergonzante, dificulta la estimación de su prevalencia real, la cual aumenta con la edad y afecta predominantemente a mujeres”.  Se estima que esta enfermedad afecta en torno al 2-7 por ciento en la población general, del 8 por ciento en mujeres mayores de 18 años, del 10-17 por ciento en mayores de 65 años y del 17-60 por ciento en ancianos hospitalizados.

En opinión de Ortega López, el manejo terapéutico de la misma “es uno de los problemas más complejos de la coloproctología y siempre debe ser individualizado en función de las peculiaridades de cada paciente. La multiplicidad y variedad de los factores implicados exige un análisis meticuloso en cada caso. A diferencia de lo que ocurre en otras patologías, el objetivo no siempre es la curación, sino mejorar la calidad de vida lo máximo posible”.