Redacción Médica
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Sin un profesional concienciado, no sirve la labor del ingeniero ante epidemias

Ascensores, puertas automáticas, esclusas… formarán parte de la unidad

Lunes, 01 de junio de 2015, a las 13:57
Javier Barbado / Imagen: Cristina Cebrián. Salamanca
Venancio Giménez, ingeniero técnico industrial y jefe del Servicio de Mantenimiento del Hospital La Paz-Carlos III de Madrid, ha desgranado lo aprendido tras la irrupción del primer caso de infección por virus de ébola secundaria en España de la auxiliar Teresa Romero, y ha avanzado que la nueva unidad de máximo aislamiento en que se trabaja dispondrá de cinco habitaciones, una de ellas un laboratorio central y, en sus dos extremos y separadas por las esclusas, las salas de confinamiento.
 
“Todo ello se ha equipado con una solución de accesos integrales y puertas automáticas; asimismo, en la primera esclusa, si una persona sale contaminada, está previsto su acceso a ducha y descontaminación”, ha precisado.

La reforma del Carlos III se debió a razones clínicas.

Según su relato, “en el laboratorio de urgencias nuevo, hay acceso con dos sistemas de esclusas laterales para la introducción de muestras, así como ascensores montacamillas, uno de los cuales va desde la planta menos uno (entrada del paciente sospechoso en el menor recorrido posible) hasta la sexta; además, existe un sistema de bloqueo con llavín sin parada en ninguna planta”.
 
“El segundo ascensor dispone de un tarjetero activado sobre la marcha, y el tercero es bloqueado directamente”, añade. También se han dispuesto tres ascensores de personal, “uno que sube al paciente y que también se reserva de uso exclusivo para el residuo; y los otros dos quedan para el uso personal con un vestíbulo de entrada y un sistema de bloqueo electromagnético activable con tarjeta autorizada, todo lo cual queda confinado al uso de personal autorizado”, explica.

Asimismo, la unidad contará con cámaras de videovigilancia, sistemas de monitorización y de comunicación multiparamétrica con el personal sanitario. En este sentido, Giménez citó como curiosidad que, para preservar la intimidad del enfermo, el software de la cámara del baño permite bloquear la cámara de vigilancia (de la que no obstante dispone, al contrario de lo que sucede, según puntualizó, en la unidad del Hospital Gómez Ulla).
 
Confinamiento y su desarrollo en España

Por otro lado, el gerente de la compañía Camfil, Javier Torrón, ha analizado el confinamiento entendido éste desde un punto de vista técnico y aplicado a las unidades de máximo aislamiento en que trabajan diversos gobiernos autonómicos en este momento.

En España, salvo la industria nuclear y farmacéutica, apenas se ha hecho uso del confinamiento. “Se trata de proteger a una persona, un producto o al medio ambiente”, ha señalado Torrón en alusión al containment, una de las partes de proceso que parte del cambio de los filtros de aislamiento mediante un sistema específico.

En el caso del Carlos III, se usó una gama de productos que protegen al operario y al entorno: “Utilizamos dos niveles de seguridad, que es lo que define el nivel 4 de acuerdo con las normas internacionales, es decir, cambio de presión negativa con cambio seguro”, ha resaltado.

De izquierda a derecha, Javier Torrón, gerente de Camfil; Venancio Giménez, jefe del Servicio de Mantenimiento del Hospital Carlos III de Madrid; Carlos Ramírez, vocal de la Asociaicón Española de Ingeniería Hospitalaria (AEIH); y Paulino Pastor, presidente del Comité 100 de Climatización de Aenor.


Campos de acción de los ingenieros

Por su parte, Paulino Pastor, presidente de Comité 100 de Climatización de Aenor, aclaró algunos aspectos generales como, por ejemplo, la necesidad de que las salas de máximo aislamiento estén pensadas no solo para el virus de ébola, sino también para cualquier otro agente infeccioso de similar naturaleza.

“Los ingenieros –dijo a continuación dirigiéndose a la sala– podéis actuar, ante todo, en la parte de arriba, por así decirlo, poniendo vuestro interés en los reservorios, entendiendo por tales las superficies, el ambiente, etc., donde se halla vuestra labor de control y mantenimiento; luego está la parte de abajo, que es la referida a la protección personal y el aislamiento, donde la concienciación de los sanitaros es muy importante”.
 
En la actualidad, Pastor coordina la modificación normativa para que se diseñen habitaciones para infecciosos de diversos tipos, “pues no todos estos procesos requieren de los máximos niveles de bioseguridad, y, así, un hospital ordinario dispondrá de salas de primer o segundo nivel (equivalentes a los llamados BS1 y BS2 en los estándares internacionales) y otras de tercer y cuarto nivel o BS4 que son a las que nos hemos referido”.  

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