Matias Piispanen, autor del estudio.
Los narcisistas grandiosos podrían identificarse más con quien humilla que con quien es avergonzado
¿Las personas con rasgos narcisistas altos se identifican más con los verdugos que con las víctimas? Un estudio finlandés no va tan lejos, pero sí identifica que, ante una crítica humillante a un tercero, estos individuos se ven más reflejados en los que amenazan.
El cerebro de las personas con rasgos narcisistas grandiosos genera mucha curiosidad, porque su modo de procesar la realidad se aleja de la norma. Existen muchos estudios que vinculan narcisismo y menor empatía, pero queda mucho por aprender sobre el comportamiento narcisista en contextos sociales más complejos. Con esta ambición, Matías Piispanen, de la Universidad de Aalto, en Finlandia, articuló un experimento para medir -con resonancia magnética- la activación de áreas cerebrales mientras ponía a personas con rasgos de narcisismo grandioso frente a vídeos en los que una persona avergonzaba a otra a través de una crítica agresiva que ponía en solfa su imagen social.
Las personas normales suelen sentirse incómodas al presenciar algo así. Sin embargo, estos individuos, no. El grupo estudiado mostró una menor correlación intersujeto (ISC) en la corteza prefrontal dorsolateral (dlPFC) y en la corteza cingulada posterior (PCC) ante amenazas a la imagen social dirigidas a otros, pero no así en la ínsula anterior (aINS), que no alcanzó significación estadística.
Ha publicado los resultados en Cerebral Cortex y Redacción Médica ha hablado con él para profundizar en sus hallazgos:
¿Cuál es la conclusión de su estudio?
Los individuos con niveles altos de rasgos narcisistas mostraron respuestas cerebrales menos similares ante las mismas situaciones sociales, lo que sugiere que procesaron esas situaciones de maneras más individuales y variadas. [Es decir, cada uno de estos individuos procesó la información a su manera, sin un patrón común].
Es importante subrayar que una menor sincronización no significa necesariamente que sus cerebros estuvieran menos activos ni que sintieran necesariamente menos empatía. La correlación intersujeto mide cuán similarmente cambia la actividad cerebral a lo largo del tiempo entre individuos que ven la misma situación. Nos permite estudiar situaciones complejas y dinámicas parecidas a las interacciones sociales cotidianas, más difíciles de investigar con métodos convencionales centrados en diferencias en la magnitud de la activación cerebral.
¿Podría la menor sincronización reflejar diferencias en la atención o en cómo las personas interpretaron la escena, en lugar de una empatía reducida? ¿Qué puede distinguir su estudio y qué haría falta comprobar para separar estas explicaciones?
Sí. Una menor sincronización neuronal podría reflejar varios procesos, incluidas diferencias de atención, de interpretación o de desconexión. Nuestro estudio no puede distinguir de forma concluyente entre estas explicaciones. Por ejemplo, es posible que los individuos con rasgos narcisistas altos se identificaran más fuertemente con la persona que hacía la crítica que con la persona que la recibía. Estudios futuros podrían investigar estas explicaciones combinando imagen cerebral con medidas conductuales más detalladas de las experiencias dinámicas de los participantes durante las situaciones. Sería valioso, por ejemplo, examinar las experiencias emocionales relacionadas específicamente con la imagen social propia, como podrían ser la vergüenza, la humillación y otras emociones sociales, a medida que se despliegan [en tiempo real] durante una interacción.
La ínsula anterior se relaciona con la empatía emocional, pero en su estudio no hubo cambios significativos. ¿Cómo debe entenderse ese dato?
No podemos determinar con certeza que los individuos con rasgos narcisistas altos tengan una empatía afectiva reducida o una capacidad disminuida para compartir los sentimientos de otras personas. Sin embargo, la ausencia de una diferencia estadísticamente significativa tampoco significa necesariamente que su empatía afectiva no se vea afectada.
Curiosamente, nuestros datos de cuestionario mostraron que los participantes con rasgos narcisistas altos informaron de una menor preocupación empática, lo que sugiere posibles diferencias en la empatía afectiva.
Una posible explicación es que nuestro entorno experimental implicaba situaciones sociales relativamente complejas, en las que los participantes tenían que observar e interpretar una interacción entre dos personas, en lugar de simplemente responder a la expresión emocional o al malestar de otra persona. Además, a diferencia de lo habitual en estudios previos, no instruimos explícitamente a los participantes para que empatizaran con la persona que observaban.
¿Qué implican sus hallazgos para la vida cotidiana?, ¿apuntan a algún cambio en la intervención terapéutica?
Cada día interpretamos las experiencias, intenciones y respuestas emocionales de otras personas, incluyendo situaciones donde la imagen social de alguien se ve cuestionada, lo que puede causar vergüenza o incomodidad. Los individuos con rasgos narcisistas altos pueden procesar esas situaciones de manera diferente. Puede que no respondan al malestar social de otra persona del mismo modo que los individuos con menos rasgos narcisistas. Estas diferencias podrían contribuir a malentendidos o dificultades en las relaciones sociales.
Nuestro estudio no puede distinguir directamente entre estas la capacidad y la motivación. Sin embargo, investigaciones previas sugieren que los individuos con niveles altos de rasgos narcisistas grandiosos pueden tener capacidad para la empatía cognitiva, pero estar menos motivados para usar esa habilidad en ciertas situaciones sociales. [Es decir, pueden ponerse en el lugar del otro, pero eligen no hacerlo]
Ahora mismo nuestros hallazgos no respaldan directamente ninguna intervención terapéutica específica. En cambio, contribuyen a nuestra comprensión de los procesos que pueden subyacer a las dificultades interpersonales asociadas con los rasgos narcisistas. Una mejor comprensión de estos procesos podría, con el tiempo, ayudar a orientar enfoques más dirigidos para apoyar el funcionamiento social.
En su estudio selecciona participantes por rasgos narcisistas grandiosos altos o bajos, pero no por un diagnóstico de trastorno narcisista de la personalidad. ¿Qué otras limitaciones han observado?
Sí, investigamos rasgos de personalidad narcisista en la población general, no el trastorno narcisista de la personalidad diagnosticado clínicamente. Los rasgos narcisistas varían de forma continua entre individuos: Tener puntuaciones relativamente altas en un cuestionario de personalidad no significa que alguien tenga un trastorno de personalidad. Nuestra muestra final consistió en 58 participantes seleccionados por niveles altos o bajos de rasgos narcisistas grandiosos. La muestra era relativamente pequeña (aunque bastante grande para un estudio de resonancia magnética funcional) y no totalmente representativa de la población general, compuesta en gran parte por participantes jóvenes, mujeres, reclutados a través de canales universitarios.
Además, aunque nuestro entorno experimental era parecido a situaciones sociales cotidianas, ver vídeos dentro de una resonancia magnética no es lo mismo que participar en interacciones sociales reales.
Otra limitación es que seleccionamos a los participantes en función del narcisismo grandioso, lo que no nos permite separar por completo las posibles contribuciones de los rasgos narcisistas grandiosos y vulnerables. En el futuro sería importante replicar los hallazgos en una muestra más amplia y diversa, midiendo tanto el narcisismo grandioso como el vulnerable.
En otro artículo de 2026 en el Journal of Personality Disorders, su equipo distinguió entre narcisismo grandioso y vulnerable en una muestra mucho mayor. ¿Cómo procesan estos dos perfiles las emociones ajenas?, ¿esperaría patrones neurales diferentes para el narcisismo vulnerable en el mismo paradigma de amenaza a la autoimagen?
Los dos grupos comparten ciertas características, en particular un fuerte foco en uno mismo, pero pueden diferir considerablemente en cómo experimentan y responden a las situaciones sociales. En aquel estudio, con una muestra de 956 participantes, vimos que el narcisismo vulnerable y el grandioso pueden implicar procesos emocionales e interpersonales diferentes.
Por tanto, es posible que los rasgos narcisistas grandiosos y vulnerables también se asociaran con respuestas neurales diferentes al presenciar a otra persona experimentando una amenaza social. Por ejemplo, la mayor sensibilidad a la vergüenza y a la evaluación social asociada al narcisismo vulnerable podría influir en cómo los individuos atienden e interpretan estas situaciones.
Creo que examinar ambas dimensiones dentro del mismo entorno experimental sería una dirección importante para la investigación futura.