Carlos Barrós, residente de Psiquiatría en el Hospital Universitario de Toledo.

Carlos Barrós, residente de Psiquiatría en el Hospital Universitario de Toledo.

MIR

Carlos Barrós, un MIR ante el impacto mental del accidente ferroviario : "Vivir estas situaciones te ayuda a aprender"

El residente afrontó la atención de salud mental relativa al accidente ferroviario de Urda en el Hospital Universitario de Toledo.

Y además: Pablo Montilla, capitán médico de la UME: "Si vamos con miedo no conseguiremos arreglar nada"

Publicada
Actualizada

El accidente ferroviario de Urda (Toledo) movilizó al colectivo sanitario castellano-manchego al completo. Médicos, enfermeras, psicólogos, farmacéuticos y técnicos del campo de la salud acudieron sin dudar a la zona donde se produjo la colisión y a los Hospitales Universitarios de Toledo y Mancha Centro (Alcázar de San Juan), centros a los que se trasladó a la mayoría de heridos. Los profesionales en proceso de especialización formaron parte de las labores asistenciales relativas a la tragedia. Los residentes afrontaron horas de alta complejidad y dureza en sus puestos de trabajo. Pero, también atendieron a una lección que jamás olvidarán.

Carlos Barrós es uno de los MIR que prestaron servicio tras el choque de los trenes de alta velocidad. "A las 09:00 nuestro jefe de residentes envió un mensaje a una comunidad de Whatsapp que tenemos en la que pedía a todo aquel que pudiera que se acercase a Urgencias", comenta el R2 de Psiquiatría en el Hospital Universitario de Toledo. Él no tuvo dudas. Cogió su fonendo y acudió sin pensarlo dos veces.

Más de un día después de aquel mensaje, Barrós no se arrepiente de su decisión. "No cambiaría por nada el haber estado en el hospital", reconoce. El residente admite que nadie desea una catástrofe de este tipo, sin embargo, a nivel profesional pueden ser enriquecedoras. "Hay que vivirlas, ya que de todo se aprende", admite.

Una jornada complicada

En la puerta de Urgencias del centro del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), Barrós fue asignado al triaje de salud mental. Después, enviaron a todos los integrantes de los ámbitos de Psiquiatría, Psicología, Enfermería de Salud Mental y Trabajo Social a la zona del atrio del hospital, donde atenderían a todos los pacientes que llegasen con un ataque de ansiedad o en estado de shock, tanto víctimas del accidente como familiares de los pasajeros de los convoyes. "Nuestro objetivo era dar algo de apoyo", resalta el residente.

El equipo allí presente se enfrentó al caos. Además de los afectados, decenas de familiares se acercaban solo para saber si su pareja, su padre o su hermana estaban allí. Sin embargo, la situación se tranquilizó cerca de la hora de comer, momento que se aprovechó para ubicar a todos los pacientes dentro de la instalación hospitalaria. Hacia las 20:00, la zona quedó despejada.

Respecto a los momentos de asistencia, Barrós destaca que no fue tarea fácil. "La verdad es que se afronta mal", admite. Los nervios protagonizan cada conversación, marcada por la incertidumbre de la supervivencia del ser querido. "Intentábamos poner en contacto al familiar con su allegado, aunque en aquel momento no se pudiesen ver", explica.

Autocuidado

Barrós llegó a su casa a las 14:00 del 29 de octubre. Ahora, en la tranquilidad del hogar, siente que "la jornada de trabajo empieza a pasarle factura". El peso de todo lo visto ayer cae sobre sus hombros. Al final, ningún residente -ni facultativo- está preparado para superar sin secuelas un episodio de esta clase, pese a que el MIR puntualiza que en ningún momento se quedaron solos en la atención de pacientes, al contar con supervisión de manera constante.

El grado en Medicina no cuenta con materias focalizadas en el abordaje de tragedias de gran envergadura, como accidentes en el sistema de transporte o catástrofes naturales. El temario ya es lo suficientemente amplio en los seis años de formación. No obstante, el residente de Psiquiatría detalla que estaría bien contar con cursos durante la fase de especialización en el Sistema Nacional de Salud (SNS) que les ayudasen a afrontar escenarios de semejante magnitud. "Hace falta más instrucción en humanización y en gestión de las emociones", reivindica. Así, la huella de este tipo de lecciones será menos profunda. Hay días que nunca se olvidan.