Jesús Vázquez Castro responde a las preguntas para el especial 'Lecciones del Covid-19' de Redacción Médica

"En España hay 17 formas de gestionar el covid, esa es nuestra debilidad"
Jesús Vázquez.


17 feb. 2022 9:00H
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POR JESÚS MEDIAVILLA
Con la colaboración de
La Comunidad de Madrid ha estado en el centro de la atención mediática por su gestión de la pandemia del Covid-19. Se caracterizó por tomar y proponer medidas, por lo general, diferentes a las que sintonizaban el resto de comunidades autónomas, algo que también propició ciertos ‘roces’ con el Ministerio de Sanidad. Sin embargo, Jesús Vázquez Castro, director general de Asistencia Sanitaria y Aseguramiento de la Comunidad de Madrid, defiende que desde la Consejería de Sanidad “siempre se apostó desde el primer momento por realizar una gestión basada en el conocimiento”.

“La Covid-19 nos ha enseñado que somos vulnerables y las debilidades de los sistemas sanitarios cuando están tensionados” reconoce también Vázquez, quien ha participado en el documento ‘Lecciones del Covid-19’ elaborado por Redacción Médica. A su juicio, “esta pandemia debería obligarnos a cambiar la forma de prestar los servicios sanitarios”.

¿Qué balance hace de la gestión de la pandemia tras dos años del primer caso del coronavirus Covid-19 detectado en España?

De forma general, podríamos decir que en el mundo se establecieron dos grandes grupos de estrategias para combatir a este virus: estrategia de erradicación y estrategia de contención o mitigación.

En España y en la mayoría de los países de nuestro entorno, se optó por la estrategia de contención o mitigación (“aplanar la curva”) que persiguió evitar el colapso sanitario. Aunque se ha discutido mucho durante la pandemia sobre cuál es la mejor de las estrategias, ni siquiera ahora, dos años después, somos capaces de dar respuesta a esta pregunta. De hecho, en países que optaron por la estrategia Covid Zero, como Nueva Zelanda, han decidido cambiar a una estrategia de mitigación el pasado mes de agosto a pesar del aumento de los casos en ese país.

Aunque hace falta perspectiva para poder evaluar cuáles han sido los aciertos y los fallos de la gestión de la pandemia, creo que la Comunidad de Madrid ha tomado sus decisiones siempre en base a criterios técnicos, siendo muy exhaustivos en el análisis de los datos, y haciendo de los entornos, entornos seguros, para poder continuar con la actividad. A la vez ha ampliado en todo lo posible la capacidad diagnóstica y asistencial, y estos principios básicos creo que son los que han permitido que Madrid haya sido pionera en la gestión de la pandemia.

¿Cuáles cree usted que han sido los puntos más fuertes de la sanidad española a la hora de hacer frente a la pandemia? ¿Y los débiles?

España tiene un sistema sanitario universal, accesible y descentralizado. Algunos estudios han relacionado la acción central de los gobiernos como una herramienta clave en el éxito de la gestión de la pandemia. Eso, sin embargo, no ha sucedido en España donde hemos tenido 17 maneras diferentes de gestionar la Covid-19. A mi  juicio, esa ha sido la mayor debilidad.

En la Comunidad de Madrid, se apostó desde el primer momento por realizar una gestión basada en el conocimiento, tal y como solemos actuar en la práctica de la Medicina. Es verdad que no ha existido un manual de instrucciones y que, además, a medida que evolucionaba la pandemia hemos tenido que cambiar las medidas, pero siempre hemos buscado la efectividad de las acciones conjugadas con la proporcionalidad y el mantenimiento de la economía y el bienestar social.

Cuando nos dimos cuenta de que las pruebas PCR no estaban disponibles para todos los pacientes y los resultados eran lentos, apostamos por los test antigénicos y la investigación del virus en las aguas residuales. Eso permitió la identificación más precoz de los casos y, por tanto, la implementación de medidas de control de la transmisión.


"Madrid ha tomado sus decisiones siempre en base a criterios técnicos, siendo muy exhaustivos en el análisis de los datos"



En relación a esto, también fuimos criticados porque propusimos controles selectivos (zonas básicas) de la movilidad de la población en lugar de hacerlos de forma indiscriminada en lugares donde no era necesario.  Quisimos actuar allá donde fuera realmente necesario intentando interferir de la menor manera posible en otros lugares menos afectados.

Y en esta continua adaptación de las medidas que hemos adoptado en relación a la evolución de la pandemia señalar lo sucedido en esta sexta ola. Hemos visto que esta ola ha sido diferente, casi el 90% de los casos han sido asintomáticos o han presentado muy pocos síntomas y, por tanto, la repercusión asistencial ha sido menor que en olas anteriores.

Por tanto, esta última ha afectado más a los dispositivos de Atención Primaria que a los hospitales y, en muchos casos, en términos más administrativos que sanitarios, como ha sido la gestión de las incapacidades temporales. En esto también Madrid se adelantó proponiendo la reducción de los tiempos de aislamiento, así como de la necesidad de pruebas.

¿Cree usted que la sexta ola será la última ‘gran ola’ de la pandemia?

Eso espero. Es verdad, tal y como demuestran las investigaciones más recientes, que haber pasado la infección proporciona una inmunidad más potente y duradera que la de las vacunas y que, con Ómicron, se estima que se infectará más de la mitad de la población mundial. Será difícil que tengamos otra ola, sobre todo tan intensa como esta última, pero para ello debemos promover la vacunación de aquellos países de territorios con más dificultades en lugar de fomentar más dosis de forma indiscriminada.


"Esta pandemia debería obligarnos a cambiar la forma de prestar los servicios sanitarios"



¿Es el momento de gripalizar el Covid-19? ¿Cómo debe ser el seguimiento de la enfermedad llegado ese punto?

Como he dicho, tras esta sexta ola más la mitad de la población va a infectarse por este coronavirus. Sin embargo, la virulencia de esta variante ha sido menor que las anteriores. Además, cada vez es mayor el porcentaje de población protegida con las vacunas. Por tanto, podríamos decir que sí que estamos cerca ya de ese momento.

En cualquier caso, lo que parece evidente es que ahora es menos necesario identificar a todos los casos ya que la mayoría están asintomáticos y no implican un mayor riesgo para la población general. Es el momento de identificar a las personas que están en mayor riesgo, que tal y como señala la bibliografía son aquellos mayores de 65 años con algunas enfermedades crónicas y en situación de inmunodepresión. Son en estas personas donde se deben centrar los esfuerzos, tanto en vacunación como en identificación de los casos y en la prevención de ingresos.

Debemos priorizar la realización de pruebas de diagnóstico y, por tanto, de detección de casos, a las poblaciones en mayor riesgo y en las infecciones graves que requieren ingreso hospitalario.

¿Qué aprendizaje personal le deja a usted la pandemia del Covid-19?

La Covid-19 nos ha enseñado que somos vulnerables y las debilidades de los sistemas sanitarios cuando están tensionados. A pesar de toda la tecnología y recursos sanitarios que tenemos en el mundo occidental, el impacto de la pandemia en términos sanitarios, sociales y económicos ha sido equiparable a la peor de las guerras sufridas con anterioridad.

Por tanto, esta pandemia debería obligarnos a cambiar la forma de prestar los servicios sanitarios. Hay que evitar la fragmentación, cambiar el modelo organizativo de los hospitales, ajustar la asistencia a las necesidades de los pacientes, coordinarse entre los diferentes ámbitos asistenciales, así como potenciar la salud pública y la medicina preventiva. En lo personal, la gestión de emociones y la capacidad de resistencia de nuestros fantásticos profesionales sanitarios.

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