Exteriores del Hospital General de Granollers.
Reducir la burocracia clínica y liberar tiempo para la atención directa al paciente es uno de los grandes retos del sistema sanitario. En el Hospital General de Granollers, una iniciativa basada en
Inteligencia Artificial Generativa (IAG) empieza a ofrecer una respuesta concreta a este desafío: automatizar la elaboración de informes de alta y el resumen de
historias clínicas para que los profesionales puedan
centrarse más en la práctica asistencial.
El proyecto, actualmente en fase piloto, permite
ahorrar entre 15 y 45 minutos por cada informe de alta. "El objetivo principal es devolver tiempo clínico al profesional", explica Carles Rubies, director de Transformación Digital del Hospital General de Granollers, en
Redacción Médica. En la práctica, añade, ese tiempo recuperado "se reinvierte en más tiempo de entrevista y exploración, especialmente en
pacientes complejos o
frágiles, y en una mejor revisión de calidad y seguridad del propio informe, como la medicación, los planes de seguimiento o las pruebas pendientes". Aun así, matiza que
el impacto no es homogéneo: "El ahorro real dependerá de cada caso y de cada servicio".
El uso de IA en un proceso clínico tan sensible como el alta hospitalaria plantea inevitablemente
preguntas sobre el control y la seguridad. En este proyecto, subrayan,
la tecnología no sustituye al médico, sino que "el profesional es el responsable final del contenido del informe de alta". "La herramienta de IAG no ‘firma’ ni valida, solo propone un borrador", afirma. Y es que el sistema se apoya en una supervisión clínica obligatoria antes de incorporar el texto a la historia clínica,
un canal de reporte de errores o sugerencias y reglas de seguridad diseñadas para evitar que la IA introduzca información no sustentada por los datos disponibles.
La validación final del informe sigue siendo un acto clínico que "corresponde siempre al médico". Antes de que el documento se incorpore a la historia clínica del paciente, se realiza "
una revisión clínica y documental para confirmar que el contenido es correcto, completo y
coherente con la información registrada, así como introducir los ajustes necesarios".
¿Dónde se reduce más la burocracia?
El
impacto de la herramienta no es igual en todas las áreas. De hecho, "aportará mayores beneficios, sobre todo, en especialidades médicas, más que en quirúrgicas". Los servicios como "
Medicina Interna, Geriatría, Cardiología, Neumología, Nefrología u
Oncología y también unidades con alta carga de comorbilidad y cambios de medicación" concentran
informes de alta más largos y complejos. En estos casos, "la reducción del tiempo de redacción y la estandarización del alta suelen tener un impacto más directo en la burocracia y en la calidad de la información".
En cambio,
en especialidades quirúrgicas la implantación "puede suponer un desafío mayor". ¿El motivo? "El margen de ahorro de tiempo suele ser menor, porque
los informes tienden a estar más pautados y ya son relativamente ágiles de completar", asegura Rubies. Aun así, incluso en estos casos "el valor añadido se centra más en la estandarización y la calidad del contenido que en una reducción relevante de la
carga administrativa".
Mientras, el posible despliegue de la herramienta
en entornos especialmente críticos se está abordando con cautela. "Antes de un despliegue en áreas como
Urgencias o la UCI, se están evaluando
KPIs de tiempo de elaboración y validación, calidad y completitud del documento". A estos indicadores se suman "errores relevantes y correcciones,
satisfacción del profesional y trazabilidad y auditoría del proceso".
Medir el rendimiento en sistemas no deterministas
A diferencia de las
herramientas tradicionales, la IAG no ofrece resultados idénticos ante el mismo escenario clínico. "En este tipo de sistemas, que son no deterministas, no existe un
'margen de error' único y estable como en una herramienta clásica”, apunta. La salida puede variar "según el
contexto clínico, la calidad de la información disponible y cómo esté redactado el episodio".
Por este motivo, el equipo del proyecto ha optado por
métricas prácticas para
evaluar el rendimiento. "En lugar de dar una cifra cerrada, lo calculamos con medidas como el
volumen de correcciones necesarias y la detección de
posibles errores relevantes durante la revisión clínica obligatoria".
Una estructura común diseñada desde la práctica clínica
Uno de los pilares del proyecto es la
creación de una estructura estandarizada de informe de alta válida para todos los servicios del hospital, pero lo suficientemente flexible
para adaptarse a cada especialidad: "La estructura se ha definido con criterios clínicos, de continuidad asistencial y de seguridad, buscand
o un formato común y adaptable".
"Ha sido diseñada por el equipo de médicos que lideran la
dimensión asistencial del proyecto, a partir de la práctica real y de las
necesidades de los distintos servicios, y validada de forma iterativa", continúa Rubies. Así, el foco se pone en la información crítica: "Se prioriza el
motivo de ingreso, el diagnóstico, los procedimientos, la evolución, la medicación y el plan de seguimiento". Todo ello "combinando secciones comunes con
elementos configurables para cada área, para asegurar que sea útil y consistente en todo el hospital".
Un chatbot para contextualizar la historia clínica
El proyecto incorpora
también un chatbot que permite a los profesionales profundizar en la historia clínica del paciente. Durante el piloto, "se utiliza para
ampliar y contextualizar información vinculada al motivo de atención del paciente en ese momento". Entre las consultas más habituales se incluyen "antecedentes pertinentes, episodios previos relacionados, resultados y pruebas relevantes,
tratamientos asociados y evolución registrada". El alcance del chatbot está claramente delimitado: "Trabaja exclusivamente con los documentos de la historia clínica".
Un impulso a la interoperabilidad
Más allá del ámbito del hospital, el proyecto podría contribuir a
mejorar la interoperabilidad de la historia clínica
en el Sistema Nacional de Salud. Principalmente porque "impulsa la estandarización del contenido y una mayor calidad del alta y un mayor
uso de elementos estructurados y codificables, como
diagnósticos, procedimientos y medicación". Sin embargo, Rubies introduce un matiz clave: "La interoperabilidad del SNS depende también de estándares y gobernanza". En este sentido, concluye, "la IA puede ser un acelerador de calidad y consistencia documental, pero
no sustituye el trabajo de estandarización e integración a nivel sistema".
El Hospital General de Granollers contempla el proyecto como una experiencia con
vocación de continuidad y escalado: "El hospital tiene la voluntad de compartir este modelo con otros centros del Sistema Sanitario Integral de Utilización Pública de Cataluña (Siscat)". De hecho, "ya se están dando los primeros pasos para avanzar en su integración
en los hospitales que han mostrado interés, evaluando requisitos técnicos, clínicos y de gobernanza".
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.