Jorge Azcón, presidente aragonés en funciones.
Los aragoneses han hecho buenos los pronósticos y han renovado su confianza en el PP de un
Jorge Azcón (Zaragoza, 1973) que celebra con contención los resultados de este
8-F, pues
su victoria, aunque holgada, no lo es lo suficiente como para gobernar en solitario, que era el gran reto que se habían marcado los populares en la carrera electoral. En ese sentido, las urnas dejan un panorama semejante al de la pasada legislatura, en la que el dirigente maño se apoyó en
Vox para gestionar la
sanidad de Aragón.
Durante su primera etapa como presidente aragonés, Azcón ha enfatizado su
perfil de gestor por encima del político. El pragmatismo frente a los discursos viscerales. Esa filosofía ha quedado plasmada también en su
proyecto de salud, desplegado y desarrollado de la mano de
José Luis Bancalero, el consejero de Sanidad que le ha acompañado desde que irrumpiera en el Pignatelli. Aquello sucedió en 2023, en los últimos estertores de esa pandemia covid a la que ya tuvo que hacer frente como
alcalde de Zaragoza.
Los números, considera el dirigente maño, le dan la razón, y eso es algo que ha trasladado con vehemencia durante la campaña electoral: en el último año, Aragón
ha reducido un 26 por ciento la lista de espera quirúrgica, ha aprobado un aumento de más de un centenar de plazas de formación de médicos (hasta las 365), ha fidelizado a 76 facultativos en el
medio rural y otras zonas de difícil cobertura y ha proyectado un incremento de la
financiación de la sanidad pública de más de 500 millones de euros (algo más de un 8 por ciento). Además, se han dado pasos en firme para la recuperación del transporte sanitario urgente y el levantamiento o mejora de infraestructuras sanitarias, como el
nuevo Hospital Royo Villanova de Zaragoza o el centro de salud Ramón y Cajal de Huesca.
“La salud de los aragoneses es una de nuestras prioridades; por eso, desde que llegamos al Gobierno, hemos trabajado sin descanso para conseguir revertir la situación de colapso que heredamos”, resaltó recientemente.
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"Al paciente le da igual quién y dónde se le atienda o le opere, lo que desea es ser atendido y operado en tiempo y forma para recuperar su salud"
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Por supuesto, no le han faltado detractores al presidente aragonés en las Cortes autonómicas. Las críticas más encendidas, procedentes del ala progresista de la Cámara, giraban precisamente en torno a su gestión de la sanidad y su apuesta por la
colaboración público-privada. Para Azcón, el debate es estéril: “Al paciente le da igual quién y dónde se le atienda o le opere -afirmó en su primer discurso de investidura-. Lo que desea es ser atendido y operado en tiempo y forma para recuperar su salud”. En el último debate sobre el estado de la comunidad, celebrado el pasado octubre, el zaragozano sintetizó en una sola oración los efectos de esa forma de gobernar:
“Nuestra sanidad ahora atiende y opera más”. Y esa, subrayó, es la senda por la que pretende continuar.
En una entrevista con
Redacción Médica, el propio
Azcón volvió a reiterar que “el dato mata el relato”. Y la realidad, incidió, es que “el
mayor presupuesto en conciertos para derivar intervenciones quirúrgicas a centros privados fue el que
destinó el PSOE en 2017”. “Y el mayor presupuesto para conciertos terapéuticos fue en el año 2018 y 2019 -añadió-. Es más, el dinero que hemos destinado durante esta legislatura a conciertos para lista de espera quirúrgica es de 7,7 millones de euros, el mismo presupuesto que el consignado por el anterior Gobierno”.
Prespuestos sanitarios para Aragón
Azcón, formado en Derecho y con una dilatada trayectoria en la política autonómica, necesita ahora convencer al Parlamento autonómico de las bondades de su proyecto. Hace dos años fueron
Vox y el Partido Aragonés (PAR) los que facilitaron la investidura del candidato conservador, que se asoma ahora a un escenario muy similar que le forzará a explorar un nuevo acuerdo de gobernabilidad.
“¿Podemos ponernos de acuerdo para
bajar impuestos? ¿Para mejorar la sanidad? ¿Para seguir atrayendo inversiones a Aragón? Hagámoslo. Y si hay otras cuestiones en las que no nos podemos poner de acuerdo, sigamos negociando”, manifestaba en una entrevista en
El País.
El gran escollo son los Presupuestos, cuyo bloqueo por parte de Vox fue el desencadenante de la convocatoria electoral, aunque ya en 2025 ambas formaciones lograron alcanzar acuerdos sanitarios de mínimos al margen de las Cuentas autonómicas para, entre otras medidas, poner un nuevo servicio de
radioterapia mejorar las prestaciones laborales en el
Hospital de Barbastro y reforzar los servicios de
salud mental, especialmente en el ámbito infanto-juvenil.
El objetivo de Azcón es sellar un presupuesto “histórico” en sanidad con foco en la
Atención Primaria, de forma que se lleve el 25 por ciento del total y se contribuya a seguir reduciendo las listas de espera y mejorar las condiciones laborales de los facultativos, especialmente en los
pueblos y otras zonas de difícil cobertura, cuya sanidad se mantiene como uno de los principales retos del Ejecutivo aragonés.
"Aragón afronta ahora un
momento clave para modernizar su sistema sanitario, con el objetivo de garantizar una sanidad pública, cercana y de calidad, tanto en el ámbito urbano como en el rural -zanja en su programa electoral-. El refuerzo de la Atención Primaria, la estabilidad de las plantillas, la digitalización, la telemedicina y la mejora de infraestructuras permitirán avanzar hacia un modelo más eficiente y equitativo, capaz de responder a las necesidades presentes y futuras de todos los aragoneses".
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