Víricö

La enfermera Elena Plaza detalla el problema actual de sujeción de esta medida de protección

Por qué no grapar una mascarilla quirúrgica en la FFP2 y cortar sus gomas


17 nov 2020. 13.00H
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Con la pandemia de coronavirus, las mascarillas se han convertido en una medida de protección imprescindible. Sin embargo, su uso diario también ha generado bulos y malas ideas que pueden llegar a perjudicar la salud de las personas frente al Covid-19. En este sentido, algunos usuarios han propuesto "quitar las gomas a la FFP2 y graparla a la quirúrgica" en el caso de que "usen una mascarilla quirúrgica por encima de la FFP2 y no quiera tener heridas en las orejas o parecerse a Dumbo".

Ante esta idea, Elena Plaza, bajo su cuenta de Twitter @urgenciassemerge, explica con todo lujo de detalle por qué no es recomendable ponerse una mascarilla quirúgica debajo de la FFP2, "graparlas y hacer un sándwich mixto de sucedáneo de FFP2 entre capas de quirúrgica o cortarle las gomas".

"A ese ajuste facial de mierda que nos traen, le ponemos más dificultades poniéndonos una quirúrgica entre la mascarilla y la cara y nos tomamos el lujo de quitarle las gomas", apunta Elena Plaza. Y es que, esta enfermera experta en urgencias y emergencias, ha argumentado a través de un hilo de Twitter que las mascarillas FFP2 actuales, -creadas específicamente ante la pandemia de coronavirus, no cumplen con todos los protocolos que debería cumplir este modelo.

"Una FFP2 debe hacer un ajuste facial perfecto"


"Muchos no habéis visto una FFP2 nunca, y os creeis que las de orejitas es una FFP de verdad. Y al margen de que filtren o tengan un papel que las avale o marcado CE, es un apaño que tenemos en esta pandemia (y sí, es lo que hay, pero encima la liamos más)", comienza explicando esta profesional sanitaria, "Una FFP2 debe hacer un ajuste facial perfecto. La norma que las regula nos dice que debe garantizar un ajuste hermético a la cara del portador".

"Una FFP de las de toda la vida se ajusta con gomas por detrás de la cabeza y de la nuca. El resto, una mierda", detalla. Así, en la norma que indica esta enfermera, se especifica que "el arnés de cabeza debe ser ajustable o auto-ajustable, siendo además lo suficientemente robusto como para sujetar firmemente la media máscara filtrante en la posición requerida y capaz de mantener los requisitos de fuga hacia el interior". A su vez, este artículo se comprueba bajo un ensayo "de comportamiento práctico" y que implica una serie de movimientos con los que se debe garantizar la correcta sujeción de la mascarilla.

Sin embargo, con la pandemia de coronavirus, "salió una RFU, una recomendación de uso, la 2020/403 del 13 de marzo del maravilloso año 2020. Básicamente nos viene a decir que para todo lo que no sea Covid19, hay que cumplir lo de antes". Mientras que en el entorno Covid, "no hace falta cumplir algunas de esas pruebas de esta gymkana". "En concreto nos dicen que podemos pasar del tema de la fuga hacia el interior. La mitad de las pruebas de arriba no las hacen", apunta Elena Plaza.

Además de no ser obligatorio este requisito, las mascarillas FFP2 para la pandemia Covid-19 tampoco cumplen la normativa de estar fabricadas con materiales que "puedan provocar irritación en la piel". "En la noma UNE 149 el ensayo de penetración del filtro se hace con un aerosol acuoso de NaCl y con aceite de parafina. En la RFU se comen la parafina".

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