Víricö

Con su experiencia, el médico Fernando Fabiani, anima al resto del colectivo a denunciar la precariedad laboral

"Estuve 3 años con un contrato de guardias. Cuando no tenía, no cotizaba"


25 oct 2020. 15.50H
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La estabilidad laboral es algo que todos quieren y muchos no tienen dentro del ámbito sanitario. Años de estudio, formación y esfuerzo no garantizan conseguir un contrato fijo en el Sistema Nacional de Salud. Así, los acuerdos eventuales y temporales se han convertido en el 'pan de cada día' de miles de sanitarios como Fernando Fabiani. 

Una vez terminada su residencia, este médico de familia pasó varios años trabajando exclusivamente de forma puntual. "Al acabar el MIR estuve contratado 3 años con un contrato de guardias. ¿Qué era eso?. Me daban de alta y de baja para cada guardia. Los días que no tenía guardia, no cotizaba", cuenta el facultativo, para explicar por qué muchos de sus compañeros decidían emigrar a otro país. 

Su experiencia es una de las muchas que circulan en redes con el objetivo de visibilizar y denunciar la precariedad laboral. El colectivo decidía hace unase semanas alzar la voz sobre sus condiciones tras las declaraciones de varios presidentes autonómicos, entre ellos Isabel Díaz Ayuso, acerca de la escasez de sanitarios disponibles durante la segunda oleada de Covid-19.  


"Me pareció inevitable construir entre todos este hilo ante la repetida afirmación de nuestros políticos de que 'no hay médicos ni enfermeros' para explicar #porquénohaysanitarios", detalla el facultativo a Redacción Médica. 

En el panorama sanitario actual, explica, las opciones son reducidas. De hecho, solo hay dos posibles:  "tragar" o "haces las maletas para irte a otra provincia, otra comunidad u otro país". Si finalmente se decide "aguantar la situación", algo "muy propio de sanitarios" según Fabiani, se hace, eso sí, con la "esperanza de que pase pronto" y sin que trastoque demasiado "la vida personal, familiar o incluso la autoestima" del trabajador. 

No obstante, la temporalidad de los contratos, "renovados mes a mes", los sueldos variables o intermitentes, y los cambios en el puesto de trabajo "casi de un día a otro por necesidades del servicio o del distrito sanitario" crean una enorme inestabilidad entre los profesionales, incapaces de moverse en el largo plazo. "No es que tengas cierta incertidumbre, es que la incertidumbre es muy cierta", resume Fabiani, a favor de "plantarse" ante este tipo de situaciones.  

Como sanitario, considera que deberían negarse "por completo" y de forma unánime a la hora de firmar un contrato o a trabajar en determinadas condiciones. Pese a ello, es consciente de que no todo el mundo puede permitirse la posibilidad de emigrar o renunciar a un sueldo durante un periodo de tiempo.

"La precariedad laboral es algo endémico del SNS"


Una situación de la que sacan provecho, asegura, los gestores, y a los que acusa de "jugar con la complicidad silenciosa de los que se benefician de que existan compañeros en peor situación laboral". En concreto habla de aquellos sanitarios que, al no poder renunciar, acaban cubriendo las "guardias de Navidad", los peores turnos o están dispuestos a trabajar por un salario menor. "Ese divide y vencerás, esa cultura del 'por eso tienes que pasar, hemos pasado todos...' es, en mi opinión, una de las principales causas de que no haya habido nunca una reclamación colectiva o una huelga".

Sin embargo, la precariedad del colectivo es un problema que se ha ido perpetuando en el sector con el paso de los años hasta convertirse, según el facultativo, en algo "endémico del sistema sanitario español", al margen de ideologías políticas. "Este tipo de contratos no es algo exclusivo de ningún partido político o comunidad", puntualiza el sanitario, al considerar que debe haber un cambio en la toma de decisiones y la gestión laboral del sector. "A los sindicatos, los seguimos esperando", critica el facultativo. 

Bajo el hastahg  #CompletaElHilo, este médico animaba a sus compañeros a compartir públicamente aquellas experiencias que, habitualmente, no pasan de confesiones entre compañeros a la hora del café. En pocas horas, la conversación contaba ya con miles de comentarios y retuits. Entre aquellos que se sumaban a la iniciativa se encuentra Carol. Estuvo10 años encadenando becas, trabajando 10 horas al día y cobrando un sueldo no superior a 1.100 euros. Cuando fue nombrada Mejor Médico Europeo en 2014, cobraba 700 euros al mes. Una cifra infinitamente menor a la del resto de galardonados, con un presupuesto de millones de euros para investigación. 



"Cuando acabé la especialidad estuve 7 años viviendo de guardias pero trabajando como un staff normal 40h sin tener ningún tipo de contrato por ese trabajo", relata un urólogo. "Mi primer contrato de interinidad me lo ofrecieron cuando llevaba 9 años encadenando contratos eventuales", escribe otra trabajadora del Servicio Madrileño de Salud. 



En el otro lado de la balanza, sanitarios como Albert o Laura, se decantaron por la segunda opción y decidieron ejercer en otros países, donde es posible la conciliación y se puede vivir "sin hacer guardias". 






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