Un estudio liderado por el Clínic de Barcelona demuestra su eficacia



30 sep 2015. 11.54H
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Redacción. Barcelona
El ‘stent’ biodegradable no solo cumple el mismo cometido que el metálico en pacientes con infarto agudo de miocardio, sino que lo supera en el curso evolutivo del proceso al posibilitar la recuperación funcional del vaso.

Manel Sabaté, del Clínic.

Así se deduce de las conclusiones de una investigación liderada por el Hospital Clínic de Barcelona publicada en European Heart Journal y en el que figura como primer autor el jefe del Servicio de Cardiología del centro, Manel Sabaté.

Se trata de un estudio multicéntrico e internacional para comparar la eficacia de los dos tipos de stents, o cánulas, en pacientes con infarto agudo de miocardio.

En concreto, se analizan los llamados stents de segunda generación, recubiertos con fármacos que impiden que se vuelva a formar tejido en el interior de la arteria, y los de tercera generación o biodegradables.

Los resultados, presentados en el Congreso Europeo de Cardiología de Londres, acaban de publicarse en la revista mencionada y demuestran en 191 pacientes que la eficacia de los dos stents es similar.

Los stents son un tipo de mallas tubulares que, en Cardiología, se colocan en arterias u otros vasos sanguíneos para mantenerlos abiertos. Los primeros estaban fabricados con un material metálico, acero inoxidable, y para dotarlos de mayor flexibilidad se utilizaron diferentes aleaciones en su fabricación. Los actuales, denominados de segunda generación, están además recubiertos con medicación que se libera de forma progresiva y que minimiza la inflamación del vaso sanguíneo e impide que vuelva a crecer tejido en su interior.

El futuro: los stents biodegradables

Una nueva generación de stents la constituyen los biodegradables o reabsorbibles, recubiertos también con los fármacos antiproliferativos de liberación controlada y que tienen la ventaja de desaparecer al cabo de unos meses. De esta manera es posible recuperar la función arterial, cosa que no sucede con los metálicos.

En el estudio publicado en el European Heart Journal se compara el uso de los stents metálicos recubiertos con un fármaco antiproliferativo, el everolimus, con unos nuevos stents formados por un material biodegradable y el mismo fármaco.

Han participado 191 pacientes con infarto agudo de miocardio de ocho hospitales de toda Europa. Los resultados demuestran que, en un seguimiento de seis meses, con estos nuevos stents se obtienen los mismos resultados que con los mejores que hay disponibles en la actualidad, los de segunda generación.

“Actualmente estamos haciendo el seguimiento a más largo plazo con estos nuevos dispositivos que, en el seguimiento de seis meses, ya han demostrado unos resultados prometedores”, ha explicado Sabaté, primer autor del trabajo. “Si se confirman los datos obtenidos en este estudio preliminar estaríamos ante un cambio de paradigma en el ámbito de la cardiología intervencionista”, ha incidido. La investigación la ha patrocinado el Instituto Europeo de Investigación Cardiovascular (ECRI).

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