Exterior de una oficina delegada de Muface
El ‘vía crucis’ llega a su fin. El que probablemente haya sido uno de los peores asuntos de su historia pertenece al pasado.
Muface da carpetazo a su crisis sin precedentes con un
nuevo plan para 2026. Medidas como la vigilancia al sector asegurador, el impulso de la receta electrónica concertada, el fomento de medicamentos genéricos y biosimilares, una intensificación del control financiero o la extensión de la historia clínica digital
marcarán el rumbo de la mutualidad dirigida por Myriam Pallarés. En medio de este escenario, además, tienen lugar las
primeras permutas en un periodo sumido en la calma, sin negociaciones en el aire y con un concierto sanitario plenamente atado (al menos hasta finales de 2027). Aún así,
los propios mutualistas ya dudan de que este cambio de entidad sea “sencillo” para un sector.
Mónica Gómez (Ourense, 45 años) es una de las funcionarias que aborda el tema de la mano de
Redacción Médica. Al otro lado del teléfono, esta mutualista relata su historia. Comenzó su andadura en
Muface como beneficiaria de su padre que, al igual que ella, ha ejercido como policía nacional. Y, de hecho, al entrar en el cuerpo, esta mujer pasó a formar parte de los titulares de la mutualidad.
Las permutas de Muface
Los años se sucedieron, y con ellos su transcurso en Muface. Gómez se convirtió en una
paciente crónica cuando en 2017
le detectaron un cáncer de mama. Recurrió a la asistencia sanitaria concertada a la que estaba adscrita y, poco después, hizo uso de estas permutas que ahora dan comienzo. “La sanidad pública funciona muy bien para tratamientos complejos, mientras que la concertada es ágil para las pruebas”, cuenta explicando las razones por las que recurrió a la
doble cobertura sanitaria. Es decir, está en el INSS (servicios autonómicos de salud) a la par que paga una póliza privada.
Hace ya un tiempo que esta funcionaria hizo este movimiento. Ahora, a lo largo de la conversación con
Redacción Médica, recuerda que fue sencillo. Y es que Muface ya ha desplegado las
instrucciones para el cambio de entidad sanitaria. O, en otro caso, para permitir que durante estas permutas los mutualistas de la sanidad pública se vayan a la concertada (y viceversa). Un cambio que se puede hacer tanto de forma digital como física, acudiendo a la oficina provincial (con cita previa), hasta el 31 de enero.
“Puede resultar complicado para los más mayores”, explica Gómez. La mutualista hace especial alusión a la vía electrónica para hacer este trámite. Más aún, durante la conversación con este periódico reconoce que hay una
“brecha digital”, un problema que
ya se ha puesto sobre relieve entre los propios mutualistas (que tienen un perfil predominantemente envejecido) por asuntos como el del uso de la receta electrónica concertada. “Algunos no disponen de las herramientas, de las habilidades, para hacer las permutas por este sistema”, insiste Gómez.
Javier Samaniego, otro policía gallego que, al igual que Gómez, comenzó su andadura en Muface como beneficiario, también ahonda en
esta etapa.
“El periodo de permutas es desconocido para muchos mutualistas”, recalca a
Redacción Médica. El funcionario, precisamente, reitera que
“no hay información por parte de Muface”. “La mayoría de lo que sabemos lo conocemos gracias a los sindicatos. Muface lo publica en su web, pero no nos envían ningún comunicado”, añade.
Ambos confían que, a pesar de esas dificultades que se dirigen principalmente a los mutualistas de mayor edad, lo cierto es que “apenas hay problemas para el cambio de entidad”. Bien lo conoce Samaniego, que durante el mes de mayo de 2025
se cambió de DKV (la compañía que abandonó Muface) para irse a otra de las compañías
presentes en el nuevo concierto sanitario. “Fue muy sencillo, y ahora no pienso volver a cambiarme en un corto plazo”, detalla.
Tampoco lo hará Mónica Gómez que, como indica a este periódico, pretende
mantener esa doble cobertura (sanidad pública con póliza privada) para conjugar las ventajas que ofertan los
dos sistemas sanitarios.
Muface comienza así un 2026 cargado de novedades. Con un periodo de permutas que dejará el
nuevo dibujo de la asistencia sanitaria de la mutualidad. Y con una hoja de ruta en la que la vigilancia al sector asegurador pretende ser uno de los ejes principales, así como la implantación total de la receta electrónica concertada. Esta herramienta que permite retirar medicamentos sin necesidad de presentar un talonario en papel tiene aún a cuatro comunidades por ‘conquistar’ (Andalucía, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Cataluña). Un reto para este año que da comienzo con un
gran movimiento del modelo, y es que ha suscrito un contrato para
intensificar su control financiero en medio de una situación económica marcada por la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) y sus consecuentes ampliaciones de crédito para organismo públicos como Muface.
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