Esto puede producirse porque el Covid-19 es “claramente estacional”, sostiene un investigador de Estados Unidos

Las nuevas olas de Covid-19 crónico y estacional son "una perspectiva real"
Una profesional sanitaria.


04 mar 2021. 16.20H
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Al igual que sucede como otras patologías de carácter estacional como la gripe, es posible que el Covid-19 produzca oleadas en momentos concretos del año. Así lo afirma Christopher J.L. Murray, experto del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington en un artículo publicado en Jama y en donde advierte de que, si continúan apareciendo nuevas variantes de la enfermedad, “las oleadas invernales pueden convertirse en la norma”.

A su juicio, esto puede producirse porque el Covid-19 es “claramente estacional”, como otros coronavirus, de modo que el nivel de inmunidad colectiva será más bajo en el verano y más alto en el invierno. En segundo lugar, la inmunidad colectiva dependerá “de cuánta interacción tengan los individuos entre sí, que variará según el estado o la ciudad después de que se levanten los mandatos de distanciamiento social”.


Necesidad de un mayor nivel de inmunidad


Asimismo, la mezcla no aleatoria (los individuos no tienen la misma probabilidad de interactuar entre sí) “puede conducir a modificaciones del nivel de inmunidad requerido para detener la transmisión. A pesar de estos factores”. Algunos expertos en Salud Pública sugieren que lograr la inmunidad de rebaño en invierno en presencia de nuevas variantes más contagiosas requerirá que, al menos, entre el 70 y el 80 por ciento de las personas sean inmunes.

Murray también considera que las vacunas tendrán un efecto reducido en la prevención de la infección por la variante B.1.351. y que no recibirán la vacuna suficientes personas. En tercer lugar, entiende que “existe preocupación sobre el grado en que las infecciones previas de una variante protegen a los individuos de la reinfección con algunas variantes nuevas”.

“Varios modelos sugieren que es posible continuar con las oleadas de Covid-19 incluso sin el dominio de B.1.351.” Puede producirse un aumento invernal de la infección con predominio de B.1.351 en 2021-2022. Sin embargo, “se puede esperar que las tasas de hospitalización y muerte sean más bajas, suponiendo que las vacunas sigan siendo más efectivas para prevenir enfermedades sintomáticas y sigan siendo efectivas para prevenir enfermedades graves y muerte”.


Cinco estrategias para los próximos meses


Esta perspectiva requiere “una planificación anticipada y la consideración de una serie de estrategias para mitigar las consecuencias para las comunidades y los sistemas de salud”. Para ello, defiende que se considere debatir “enérgicamente cinco estrategias en los próximos meses”.
  1. Intensificar los esfuerzos mundiales de vacunación. Pueden aparecer nuevas variantes en cualquier lugar y una mayor transmisión aumentará la probabilidad de su aparición. La expansión intensificada de la vacunación en países de ingresos bajos y medianos junto con países de ingresos altos “podría ayudar a reducir el daño del Covid-19 estacional recurrente y podría reducir la frecuencia de nuevas variantes”.
  2. Monitorizar la epidemia y la aparición de nuevas variantes y acelerar la modificación de las vacunas para mejorar su eficacia para las variantes emergentes de alto riesgo si se demuestra que reducen significativamente la protección de la vacuna. Estados Unidos y la Unión Europea y otros países de ingresos altos “deben invertir en la vigilancia global, incluida la secuenciación del genoma, para facilitar la detección temprana de variantes y rastrear tendencias a nivel local”. Las estrategias para crear vacunas multivalentes y adaptar las vacunas a nuevas variantes a través de refuerzos deberán implementarse rápidamente para mantener la eficacia general de la vacuna. “Si continúan surgiendo variantes, es posible que se necesite una vacunación anual, similar a la de la influenza estacional. Sin embargo, para el Covid-19, la identificación de nuevas variantes y la modificación de vacunas para que sean eficaces para estas variantes deberían ser más efectivas”, asegura el científico.
  3. Gestionar y financiar los aumentos repentinos de los hospitales en invierno. El coronavirus ha aumentado la presión sobre las unidades de cuidados intensivos (UCI) este invierno. Las medidas de distanciamiento social han reducido la transmisión de Covid-19 así como la transmisión de influenza. De este modo, los hospitales “han evitado la doble presión sobre la disponibilidad de camas tanto de la influenza como de la infección por Covid-19”. De este modo, si el coronavirus se estacionaliza, “hace que sea poco probable que los gobiernos adopten mandatos de distanciamiento social cada invierno, lo que podría conducir a hospitalizaciones por influenza y Covid-19. La presión sobre la disponibilidad de camas en la UCI podría requerir detener los procedimientos electivos en los meses pico, como diciembre y enero. “Es posible que los hospitales necesiten desarrollar una mayor capacidad para responder a los aumentos repentinos con suficiente capacidad de camas y personal, y anticipar las implicaciones financieras asociadas”.
  4. Reducir la transmisión en los meses pico a través de la acción del empleador y la institución educativa. Aunque es poco probable que los gobiernos regionales o los gobiernos estatales utilicen mandatos de distanciamiento social cada invierno, “los empleadores y las instituciones educativas podrían adoptar ciertas medidas”. Las acciones podrían incluir “establecer la vacunación obligatoria, exigir máscaras durante los meses pico de transmisión y evitar eventos de superpropagación trasladando las reuniones o clases con una asistencia superior a un cierto número a plataformas digitales”, además de exigir la vacunación donde esté legalmente permitido podría ayudar a aumentar las tasas de vacunación y el uso de mascarillas en los meses de invierno podría contribuir tanto a reducir la transmisión en esos entornos como a un cambio cultural hacia la aceptación normal del uso de mascarillas.
  5. Modificar el comportamiento de las personas en riesgo. El aumento del riesgo de muerte en una oleada invernal puede ser lo suficientemente grande como para motivar a las personas en riesgo a cambiar su comportamiento. Las personas de mayor riesgo (p. Ej., ≥65 años o con comorbilidades) “deberían considerar la modificación del comportamiento en invierno, como el uso de máscaras y evitar entornos congregados como bares, cenas en interiores, conciertos y eventos deportivos, y cualquier entorno en el que haya riesgo de transmisión es alto”.
“No está claro si Covid-19 se convertirá en una enfermedad estacional crónica, pues existe demasiada incertidumbre sobre la probabilidad y frecuencia de aparición de nuevas variantes, la reducción de la eficacia de la vacuna para cada variante, la cuestión crítica de la inmunidad entre variantes y la coherencia del comportamiento humano seguro”. Sin embargo, la perspectiva de un Covid-19 persistente y estacional es real, por eso hay “una necesidad urgente de prepararse para tal escenario alineando la vigilancia, la respuesta médica”.

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