Los niveles de protección caen un 50 por ciento en 90 días aunque dependerá de la inmunidad de cada vacuna

Covid-19 | Revacunación "necesaria" cada año por pérdida de anticuerpos
Paciente recibe la vacuna Covid-19 en Cataluña


24 mar 2021. 09.00H
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Con las campañas de vacunación aún inconclusas, una de las dudas a resolver ahora es si será necesario repetir el tratamiento transcurridos unos meses ante la pérdida de protección inmunitaria. La respuesta podría tenerla un nuevo estudio realizado en Australia en el que se demuestra la relación entre la eficacia de una vacuna y la cantidad de anticuerpos que es capaz de generar, así como una disminución de los niveles de hasta el 50 por ciento en un periodo de 90 días que haría necesaria la revacunación anual

Los investigadores tomaron una cohorte de infecciones naturales para observar el nivel de anticuerpos en plasma convaleciente de personas ya recuperadas, y compararlos con los niveles de protección generados por las siete vacunas actuales. Los resultados, publicados en la plataforma de preprints MedRxiv, demostraron cómo los tratamientos Sputnik (x1,5), Pfizer (x3) y Moderna (x4) son capaces de generar un mayor número de anticuerpos en relación a la infección natural, mientras que en el caso de Janssen y AstraZeneca los títulos son menores. 

Otro de los hallazgos más destacados es la pérdida de inmunidad- tanto natural como la inducida por las vacunas- a lo largo del tiempo, y que podrían hacer necesaria la revacunación "seguramente anual" con casi todas las vacunas con un nivel de eficacia inicial del 80 por ciento, cuenta a Redacción Médica Oriol Mitjá, médico especialista en enfermedades infecciosas. 

En el caso de la infección natural, los análisis mostraron una reducción de la inmunidad por debajo del 20 por ciento, con respecto a los niveles plasmáticos medios, transcurridos ocho meses. Por debajo de este umbral de anticuerpos (x0,20), se considera que la persona no está protegida. Aún así los hallazgos confirmaron que la inmunidad obtenida tras la enfermedad era suficiente para proteger contra una posible reinfección del virus. 

También se estimó una caída de los niveles de anticuerpos de hasta el 50 por ciento cada 90 días, al calcular matemáticamente la "semivida plasmática", esto es, "cada cuánto se reduce a la mitad el título de anticuerpos", explica Mitjà.

La reducción de la inmunidad en sujetos vacunados durante los siguientes 3 y 4 meses fue "tan rápida" como la observada en los pacientes convalecientes. Aunque esta comparación se basa en datos limitados, los resultados sugieren que la pérdida de inmunidad inducida por la vacuna es similar a la registrada después de la infección natural, señala el estudio. 

¿Qué vacuna produce más anticuerpos?


En el caso de Pfizer, al generar unos niveles de anticuerpos 3 veces superiores a los de la infección natural, se necesitarían 4 semividas - cada una de ellas de 90 días- para que se produjese una pérdida de inmunidad inferior por debajo del mínimo necesario. Por tanto, el paciente debería recibir una dosis de refuerzo a los 360 días, es decir, al año siguiente.

Algo similar es lo que ocurriría con la vacuna de Moderna, con una inmunidad 4 veces superior. Ambas sugieren que se necesitará una nueva vacunación anual para hacer perdurar los anticuerpos. "Un pinchazo o dos pinchazos no serán suficientes, si no que necesitaremos un recordatorio al año", insiste. 

En relación a AstraZeneca, en el punto de mira desde hace unas semanas, este modelo predictivo sugiere una revacunación cada 90 días. No obstante, Mitjà aclara que tanto la eficacia como los títulos "bajos de anticuerpos" publicados en el estudio corresponden a los análisis preliminares y deben ser actualizados con los nuevos datos disponibles, los cuales, elevan su eficacia hasta el 80 por ciento. "Parece que dependiendo del régimen de vacunación igual también se consigue que un refuerzo anual sea suficiente", afirma el experto. 

¿Será necesario vacunar de nuevo cada año?


Lo que todavía está por ver es cómo afectarán a este modelo el resto de "combinaciones" como por ejemplo la inmunidad adquirida tras recibir la primera dosis de Pfizer o la posibilidad de recibir dos vacunas diferentes. De hecho, las investigaciones actuales apuntan a una mayor inmunidad cuando se combinan dos vacunas en la revacunación que cuando se utiliza la misma, puntualiza el facultativo. 

También existe la posibilidad de que, tras la revacunación, la inmunidad "se mantenga estable durante mucho más tiempo" y no sean necesarios refuerzos adicionales en el segundo o tercer año.

En este sentido, los investigadores de este estudio señalan la necesidad de encontrar modelos predictivos de protección inmunológica para "ayudar" al desarrollo de las estrategias de vacunación. De hecho, observar la relación entre el nivel de neutralización y la protección de forma transversal entre diferentes vacunas en el tiempo que procura este modelo, podría servir para predecir cómo la disminución de la inmunidad podría afectar a la eficacia de la vacuna

La eficacia inicial de la vacuna es importante a la hora de predecir el descenso en los niveles de anticuerpos. Por ejemplo, se esperaría que una vacuna que comience con una eficacia inicial del 95 por ciento mantenga una eficacia del 58 por ciento a los 250 días. Sin embargo, una respuesta que comienza con una eficacia inicial del 70 por ciento, se prevé que caiga al 18 por ciento de eficacia después de 250 días.

Inmunidad en casos graves, más duradera 


En cuanto a las nuevas variantes del Covid-19, el análisis predice que unos niveles de anticuerpos más bajos frente a una cepa podrían tener un efecto mayor en las vacunas para las que se ha demostrado una eficacia protectora contra el virus inferior. Por ejemplo, unos niveles cinco veces menores reducirían la eficacia del 95 al 67 por ciento en una vacuna de alta eficacia, y del 70 al 25 por ciento para una vacuna con menor eficacia inicial. 

Dado que el nivel de anticuerpos estimado para la protección contra el Covid-19 graves es "aproximadamente 6 veces más bajo que el nivel requerido para protegerse de cualquier infección", se supone que cualquiera de las vacunas disponibles con los niveles de eficacia actuales sea capaz de proteger contra casos graves de la enfermedad, aunque siga habiendo susceptibilidad a los casos leves. "Suponiendo que esta relación permanece constante, parece probable que la inmunidad a infecciones graves sea mucho más duradera que la inmunidad general", subraya el estudio.  


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