La asistencia compartida entre ambas especialidades se encuentra sobresaturada y sin especialistas suficientes

Psicólogos e interconsulta Familia-Psiquiatría ante el colapso asistencial
Víctor Pérez Sola, presidente de Sepysm.


1 ago. 2022 12:00H
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POR IVÁN FERNÁNDEZ
El modelo sanitario actual para dar asistencia a los pacientes con trastornos mentales se basa en atenderlos en el sitio más adecuado en base a su gravedad. Sin embargo, la coordinación entre Atención Primaria y Psiquiatría se ha visto sobresaturada con el aumento de la demanda asistencial, provocando que Familia reclame más accesibilidad a los centros de salud mental y Psiquiatría aluda a un exceso de derivaciones innecesarias. Una problemática que desde la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (Sepysm) consideran que, ante la falta de profesionales sanitarios, se debe solventar delegando más funciones en los profesionales sociosanitarios para mejorar la prevención y la recuperación.

“Lo correcto es que estos trastornos que son más prevalentes los lleve el médico de cabecera y si surge alguna gravedad lo derive al especialista. Este hace una valoración y lo devuelve con modificaciones en su tratamiento o si ve que es necesario se lo queda en el centro de salud mental”, explica Víctor Pérez Sola, presidente de la Sepysm.

Como recuerda el psiquiatra, se trata de un circuito de ida y vuelta donde se producen algunas deficiencias. “No todas las derivaciones están bien hechas. Es cierto que Familia se queja de que los sistemas de salud mental no son lo suficientemente accesibles y también ocurre al contrario, los psiquiatras se quejan de que les mandan muchos pacientes. Estamos en una situación donde Primaria está desbordada con los trastornos mentales que se han aumentado a raíz de la pandemia. Se ha incrementado mucho la prevalencia saturando los centros de Primaria y los de salud mental”, resalta el especialista.

Las dos vías para un correcto abordaje compartido


El presidente de la Sepysm considera que “no hay nada que inventar” para mejorar la asistencia compartida entre las dos especialidades y aboga por apostar por mejorar las dos vías que ya utiliza el Sistema Nacional de Salud (SNS).

“Una de las opciones es poner profesionales que tengan una visión preventiva, es decir, que atiendan el malestar antes de que se convierta en un trastorno mental. Por ejemplo, en Cataluña han contratado 400 referentes en salud emocional. Son psicólogos y su función no es hacer asistencia sino prevención para que los trastornos de la vida cotidiana no evidencien una enfermedad mental y así no entren en el SNS.  Si no tienes esta figura que intervenga antes al final se manifiesta el trastorno”, reivindica Pérez Sola.

La otra vía es la colaboración de Psiquiatría con Atención Primaria. “Cuando el médico de Familia tiene un candidato para derivar al centro de salud mental se hace una interconsulta. Antes de la pandemia era presencial y ahora suele ser por videollamada. Los médicos de Familia le explican los casos del área básica de salud y el psiquiatra les dice qué hacer con cada enfermo y cómo atenderlos desde Primaria. También qué pacientes se deben derivar al centro de salud mental. Así se clasifica que enfermos van por un circuito u otro. Incluso a veces las psiquiatras acuden al centro”, explica un especialista.

Delegar para solventar la saturación


El aumento de los trastornos mentales ha “desbordado” el sistema de Primaria y el de salud mental. Por ello, desde la Sepysm considera que para “paliar” este desborde se debe haber profesionales que eviten que se desarrollen los trastornos y se “deben” aumentar el número de psiquiatras que hay en las consultas. Sin embargo, ambas medidas son muy “´difíciles” de aplicar.

“Es muy complicado porque no tenemos especialistas. No hay psiquiatras, psicólogos clínicos, enfermeras ni médicos de cabecera. Además, ahora se va a jubilar el baby boom. Por mucho que se formen nuevos profesionales no vamos a llegar a cubrir los que se jubilen, por lo que no vamos a tener más remedio que delegar funciones en otros profesionales que no son psiquiatras ni psicólogos clínicos”, reflexiona Pérez Sola.

En ese sentido, el especialista aclara que España se tiene que plantear un futuro similar a lo que se hace en otros países de Europa, que dan más protagonismo a trabajadores sociales, integradores, rehabilitadores… “Este tipo de profesionales son muy útiles en la medicina comunitaria, pero aún no se ha dado la relevancia que se da en otros países. En muchas ocasiones las enfermedades mentales son crónicas, aunque no podamos curarlos si es muy importante recuperar al enfermo para que haga una vida normal. Ahí el papel de los profesionales sociosanitarios es clave. No hace falta tener un psiquiatra, psicólogo o médico de Familia para ello”, demanda Pérez Sola.
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