Gloria Sánchez, investigadora del IATA-CSIC.
El Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha pulido su método de
detección del virus de la gripe aviar en
leche y superficies de granjas, un avance que categoriza de “fundamental” para la vigilancia de este patógeno.
Desde hace tres décadas se vienen registrando infecciones en humanos producidas por virus gripales (concretamente, los del
subtipo H5N1) en aves. Las dos vías principales son el contacto directo con ganado infectado o materiales contaminados y la exposición a leche cruda que tenga el virus. Estos patógenos se han extendido al oeste de
Asia, a África y a países de Europa oriental. Más de 290 personas se han contagiado desde 2004 con una
mortalidad cercana al 60 por ciento.
En este escenario,
Gloria Sánchez, investigadora del IATA-CSIC, apunta que la mejora de los métodos de detección en leche “puede utilizarse como un sistema de alerta temprana en granjas y silos”, lo que permite “
detectar la circulación del virus en estas instalaciones”. “Esto facilitaría una mejor protección de los trabajadores de las granjas y una repuesta más rápida ante posibles brotes”, explica en declaraciones a
Redacción Médica.
Mejora de los sistema de alerta temprana
Aunque la evidencia muestra que la pasteurización
es capaz de inactivar el virus, la presencia de su genoma en productos lácteos y entornos de producción ha puesto de relieve la necesidad de disponer de métodos de vigilancia más sensibles y estandarizados para poder controlarlo de manera más efectiva. Por este motivo, el IATA-CSIC ha optimizado el método para detectar el virus tanto en la
leche cruda como pasteurizada y ultrapasteurizada. El procedimiento emplea
cloruro de aluminio, un compuesto que favorece la agregación de las partículas virales y permite concentrarlas a partir de grandes volúmenes de leche.
“La combinación de métodos de concentración en leche y protocolos estandarizados de muestreo ambiental permite
detectar antes la presencia y circulación de patógenos zoonóticos, mejorando los sistemas de alerta temprana -continúa-. Esto favorece la adopción rápida de
medidas de bioseguridad, reduce el riesgo de transmisión a animales y personas y fortalece la capacidad de respuesta ante posibles brotes”.
Este procedimiento permite recuperar el material genético del virus con eficiencias medias de
entre el 17 y el 22 por ciento dependiendo del tipo de leche. Además, mejora la sensibilidad de detección, alcanzando límites inferiores a los descritos previamente en la literatura científica para virus en matrices lácteas. Reconoce Sánchez, eso sí, que “resulta muy difícil realizar una estimación fiable” del impacto de estas herramientas en las granjas “sin llevar a cabo ensayos en condiciones reales” en este tipo deinstalaciones. Además, la RT-PCR detecta material genético viral, “pero
no permite determinar si el virus presente es infeccioso o se encuentra inactivo”.
Respecto a la posibilidad de que el virus de la gripe aviar llegue en el corto plazo al
ganado bovino europeo, Sánchez concede que el riesgo actual “se considera bajo”, si bien matiza que contar con este tipo de métodos estandarizados “permite mantener una vigilancia eficaz y estar preparados ante posibles escenarios de introducción del virus”. “La estandarización asegura resultados fiables y comparables, favorece la detección temprana, mejora la coordinación entre laboratorios y facilita una respuesta rápida y basada en evidencia ante cualquier brote emergente”, subraya.
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