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La grasa favorece la metástasis al impulsar la creación de vasos linfáticos

Actualmente no hay fármacos aprobados dirigidos a la linfangiogénesis

Varios estudios recientes han ampliado el conocimiento de los vasos linfáticos.
La grasa favorece la metástasis al impulsar la creación de vasos linfáticos
Redacción
Martes, 27 de diciembre de 2016, a las 17:00
Las células cancerosas se propagan a otros sitios del cuerpo mediante la promoción del crecimiento de vasos linfáticos. Un equipo internacional y multidisciplinario de investigadores ha descubierto cómo se requiere un cambio en el uso de la grasa para el desarrollo y el crecimiento de los vasos linfáticos.

Este hallazgo, realizado por un equipo dirigido por el profesor Peter Carmeliet, de VIB-KU Leuven, en Bélgica, y detallado en un artículo que se publica este lunes en la revista Nature, abre el camino hacia el desarrollo de terapias para limitar el crecimiento de vasos linfáticos en el cáncer dirigiéndose a la utilización de grasa.

Para que las células cancerosas se diseminen, deben encontrar un "camino" preexistente, o construir un nuevo "camino" para viajar. Los vasos linfáticos son una vía primaria de propagación de células cancerígenas, y la formación de nuevos vasos linfáticos, denominada linfangiogénesis, es un proceso poco conocido y actualmente carece de fármacos clínicamente aprobados para prevenir su crecimiento durante la enfermedad.

Ampliando trabajos recientes publicados en revistas como Cell y Nature, un equipo formado por los doctores Brian Wong, Xingwu Wang y Annalisa Zecchin, guiados por el profesor Carmeliet, trataron de investigar el metabolismo de los vasos linfáticos. El estudio comenzó con una simple observación: los vasos linfáticos usan más grasa (ácidos grasos) en comparación con los sanguíneos. El uso de fármacos para prevenir la utilización de grasa por parte de los linfáticos impidió el crecimiento linfático, un paso importante en la traducción de este hallazgo en el escenario del cáncer y la inhibición de la metástasis.

Para entender por qué estas células son tan dependientes de la grasa, los investigadores estudiaron cómo se desarrollan los vasos linfáticos: "se transforman" a partir de los vasos sanguíneos durante el desarrollo embrionario, y este estudio muestra que las señales que cambian los vasos sanguíneos a linfáticos también modifican su "gusto" para preferir comer grasa.

El uso de grasa, programado durante el desarrollo de los vasos

La novedad de este descubrimiento es que esta "transformación" se basa en un aumento de la utilización de grasa. En este proceso se emplea la grasa para generar moléculas que pueden modificar importantes factores que regulan la expresión del código genético, denominados cambios epigenéticos, que pueden asegurar la función de los vasos.

La conexión directa del código genético (ADN) en sí mismo no se ve alterada por la grasa, pero se modula la utilización de este código que define la firma del gen linfático. Un aspecto traslacional clave de este hallazgo fue la prueba de que el reabastecimiento de otra fuente de nutrientes (grasa) podría restaurar el crecimiento y la función de los vasos linfáticos.

El doctor Brian Wong, de VIB-KU Leuven, subraya: "Nuestro estudio muestra que el uso de la grasa por los vasos linfáticos está programado en su desarrollo y es necesario para su crecimiento y función. Hemos demostrado que al mejorar o prevenir el uso de la grasa (o subproductos de grasa) podemos controlar el crecimiento de los linfáticos".

Los próximos pasos inmediatos de esta investigación son claros y dobles. Por un lado, se probarán inhibidores del uso de grasa a gran escala por su capacidad para reducir la metástasis en diferentes tipos de cáncer. Por otro lado, se estudiará si los suplementos dietéticos de grasa (por ejemplo, en forma de cuerpos cetónicos, utilizados por los atletas) pueden curar los linfáticos defectuosos, una complicación importante en pacientes con cáncer que se someten a la eliminación quirúrgica del cáncer, lo que conduce a una debilitante inflamación y disfunción de los brazos y las piernas, llamada linfedema, para la cual no hay un fármaco disponible.

"Nuestros próximos estudios inmediatos se centrarán en seguir traduciendo estos hallazgos al contexto del cáncer. Anteriormente, no podíamos desarrollar fármacos para dirigir el crecimiento de los vasos linfáticos porque no entendíamos cómo se desarrollaban y funcionaban. Nuestro trabajo demuestra la importancia de su dependencia de la grasa y proporciona pasos esenciales para el desarrollo de medicamentos eficaces para prevenir el crecimiento linfático excesivo en el cáncer y para tratar las complicaciones incapacitantes del linfedema", concluye el profesor Peter Carmeliet, de VIB-KU Leuven.