Alberto Mussetti, responsable de la Unidad de CAR-T del Instituto Catalán de Oncología (ICO) en L'Hospitalet; y Juan Martín Liberal, oncólogo en el mismo centro.
Cada vez que surge una
noticia esperanzadora sobre cáncer, el eco es inmediato. Ha ocurrido recientemente con la vacuna contra el
cáncer de mama y con los avances en la investigación contra el
cáncer de páncreas. El foco mediático se enciende con intensidad, ocupando titulares y generando conversación social. Pero, mientras tanto, otros avances consolidados -como las terapias CAR-T o los ensayos clínicos en
inmunoterapia- reciben actualmente una atención más intermitente.
Detrás de ese fenómeno
no hay una única explicación. De hecho, la clave podría estar en
el impacto social de la enfermedad. "Creo que la gente tiene necesidad de escuchar buenas noticias con respecto al cáncer porque es una enfermedad que impacta mucho en la sociedad y
cualquier rayo de esperanza, cualquier cosa que parezca positiva, yo creo que se comenta mucho", reflexiona Juan Martín Liberal, oncólogo en el Instituto Catalán de esta especialidad (ICO), en
Redacción Médica.
El "boom" mediático del cáncer
A estos e suma que el cáncer es
un tema "muy sensible" a pie de calle. "Prácticamente todo el mundo tiene
algún familiar o algún conocido con cáncer y yo creo que la gente está muy sensibilizada con el tema. Cualquier noticia positiva se comenta mucho", dice Martín Liberal.
Desde la Hematología, se percibe el mismo patrón. Sin embargo,
el contexto científico ayuda a entender parte de la atención reciente. Así lo expresa Alberto Mussetti, responsable de la Unidad de
CAR-T del ICO en L'Hospitalet, que asegura que "hasta ahora el tema de las vacunas
nunca habían llegado a demostrar una gran eficacia, excepto contra el papiloma y tumores uterinos". Pero, ahora, esto ha cambiado y "han salido estos estudios más modernos donde la cuestión de que estas vacunas funcionan está más claro".
La "novedad científica" también pesa, añade, porque son "
resultados brillantes para enfermedades muy agresivas a nivel oncológico y que pintan bien
para las siguientes fases de investigación clínica". "Antes estudios así con resultados tan brillantes no se conocían, no había", apunta. Aunque recuerda que el factor novedad también influyó en 2019 cuando España recibió la aprobación de los primeros CAR-T, momento en el que
la cobertura de los medios "era mucho mayor" debido a que "había más datos clínicos y diferentes estudios que confirmaban que funcionaba".
En este contexto, Martín Liberal opina que l
a forma en la que se comunica la ciencia puede influir en que el resto de avances en Oncología y Hematología no sean tan visibles, siendo una cuestión de "desconocimiento" por no hacer "un poco más de publicidad" o no moverse tanto "en los medios de comunicación". "A lo mejor
debemos aprender a publicitar un poco más lo bueno que hacemos, que es mucho", asegura.
España, más allá del titular
Los dos especialistas tienen claro que nuestro país cuenta con
un fuerte ecosistema de investigación en Oncología y Hematología que ha permitido desarrollar una capacidad notable en ensayos clínicos, terapias celulares y redes académicas de inmunoterapia, que consolida a nuestro país como
un referente europeo.
"España tiene una red de
centros que son de referencia para terapia con CAR-T. Esto es una estructura bastante pionera a nivel europeo", manifiesta Martín Liberal, que subraya que "las terapias avanzadas en España" se están organizando "francamente muy bien, también en
linfocitos infiltrantes de tumor (TILs)". Igualmente, Mussetti distingue "
un ecosistema único en Europa" de diferentes centros oncohematológicos que están desarrollando sus propias terapias CAR-T. Entre ellos, el Hospital Clínic de Barcelona, el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau o el Virgen del Roció de Sevilla, que "lideran programas de producción y ensayo". "La
red nacional es muy sólida y colaborativa, algo que pocos países europeos tienen", apunta.
El liderazgo en CAR-T académicas demuestra que "España
tiene músculo real en inmunoterapia", dice Mussetti, añadiendo que "si las vacunas confirman eficacia, podrán integrarse como otra herramienta poderosa,
complementando lo que ya se hace con terapias celulares y anticuerpos avanzados". Por su parte, Martín Liberal concluye que "la combinación de nuevas inmunoterapias con vacunas, junto a la capacidad de España para reclutar pacientes en ensayos clínicos,
puede transformar el tratamiento oncológico en los próximos años".
Esta combinación de
músculo científico y experiencia acumulada ofrece una base sólida para integrar nuevas herramientas, mientras se evalúa la eficacia de las vacunas en tumores sólidos, "una
nueva modalidad de inmunoterapia" que se está empezando a utilizar pero que aunque todavía "no podemos decir que vaya a cambiar la práctica clínica", asegura Martín Liberal.
Así, mientras el reciente entusiasmo por la
vacuna contra el cáncer de mama ha generado expectativas sobre
un posible cambio de paradigma, la comunidad científica se muestra cautelosa: aunque las vacunas prometen,
su verdadero impacto clínico todavía no se ha confirmado. En esta línea, Mussetti reconoce que
la idea de vacunar contra tumores no es nueva porque desde hace muchos años se han intentado estrategias de este tipo. Como ejemplo "más exitoso", cita las vacunas contra el papiloma virus. "El entusiasmo por la vacuna de cáncer de mama es comprensible, pero aún
necesitamos confirmar los resultados con más pacientes y un seguimiento más largo", añade.
Impacto cienfífico y futuro: entusiasmo con cautela
Pero es cierto que
entre los posibles hitos futuros de las vacunas se encuentra el tratamiento del melanoma. De hecho, Martín Liberal menciona que hay
un ensayo clínico fase III que compara un anticuerpo monoclonal "solo o más una vacuna en adyuvancia en melanoma resecado". "Si el estudio se confirma positivo, probablemente
sería la primera indicación estándar, pero estamos esperando los resultados", matiza.
En cuanto al
objetivo clínico de estas vacunas, se plantea que "probablemente se utilicen para
intentar
evitar la recaída del tumor en combinaciones con inmunoterapia". Hoy en día, explica, "la mayoría de ensayos clínicos utilizan vacunas en pacientes con enfermedad avanzada", por lo que, "si demuestran actividad, el desarrollo clínico podría avanzar
hacia estadios más iniciales y adyuvancia".
Actualmente, "la mayoría de los estudios actuales
combinan la inmunoterapia estándar que ya se utiliza, como fármacos anti-PD1, en combinación con vacunas para evaluar si aportan algo más". Ahí está el verdadero reto:
demostrar una eficacia superior.
Pero más allá de la estrategia inmunológica, Mussetti señala que el valor de estas vacunas reside también en
los avances tecnológicos: "Lo que cambia es nuestro conocimiento de la genética tumoral, la inmunología y la tecnología para producir las vacunas". Al final, "se podrían interpretar dentro de la Medicina de Precisión y
serían una herramienta más, junto con cirugía, radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia".
Sin embargo, pese al entusiasmo incial, Mussetti muestra cautela, sobre todo en la comparación con las CAR-T: "Todavía estamos en fases iniciales, mientras que las CAR-T llevan años con
resultados maduros, especialmente en Hematología". Así, insiste en que lo primero es "confirmar resultados en estudios de fase 1 y 2,
seguimiento a largo plazo y evaluación de eficacia" antes de considerarlas "disruptivas como las CAR-T", que en el futuro, una vez comprobada su eficiencia, podrían ser complementadas por las vacunas "junto a
anticuerpos biespecíficos y
nuevas terapias celulares".
España: músculo clínico y académico
Este panorama, en cambio, no podría ni plantearse sin la
capacidad investigadora de España ya mencionada. "Somos el país de la Unión Europea que más pacientes recluta en ensayos clínicos y solemos estar
entre los segundos o terceros a nivel mundial, solo detrás de Estados Unidos. Tenemos una cultura de ofrecer tratamientos innovadores a los pacientes, muchas veces años
antes de que estén aprobados", destaca Martín Liberal.
Por ejemplo, la inmunoterapia ha transformado la Oncología
en la última década, ya que "pacientes con cáncer metastásico, como los de
pulmón, ahora
pueden vivir 5, 6, 7 años o más, cuando antes la expectativa de vida era de apenas un año". "Los primeros pacientes tratados con inmunoterapia son ahora
largos supervivientes, algo impensable antes", asegura el oncólogo.
En Hematología,
la evolución ha sido igualmente disruptiva. “Durante los últimos 10-15 años, ha incorporado la inmunoterapia como pilar principal. Primero llegaron los anticuerpos monoclonales, luego los inhibidores del checkpoint y finalmente las células CAR-T. Estas
han curado a muchos pacientes que
antes solo tenían opción paliativa", detalla Mussetti.
Sin duda, en esta especialidad
el liderazgo español se refleja en las CAR-T académicas, el "avance más relevante", pese a que ahora también están surgiendo "anticuerpos biespecíficos o triespecíficos que aumentan la eficacia inmunológica".
Igualmente, Martín Liberal defiende que España sobresale en
fabricación académica y red clínica: "A nivel internacional, es un gran competidor en investigación clínica, evaluando la eficacia de los fármacos en nuestra población. No tenemos tanta innovación en desarrollo de fármacos nuevos, pero sí en
el diseño y conducción de estudios clínicos".
En definitiva, el entusiasmo, sobre todo mediático, por las vacunas refleja
avances tecnológicos y promesas clínicas, pero aún no constituye un cambio de paradigma confirmado. Mientras tanto,
España consolida su posición internacional gracias a ensayos clínicos sólidos en diferentes tumores, programas académicos de CAR-T en Hematología y redes nacionales de investigación colaborativa, permitiendo que los pacientes accedan a terapias avanzadas con más rapidez.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.