Antes de acceder al Grado, esta sanitaria realizó dos cursos de Formación Profesional que le han complementado

Sephora, de llegar sin castellano a ser enfermera: "TCAE fue clave"
Sephora Mufuele, recién graduada en Enfermería tras realizar las FP de TCAE y Laboratorio.


SE LEE EN 7 minutos
Sephora Mufuele aterrizó en España en marzo de 2016 con una maleta de 23 kilos y "sus sueños". En República Democrática del Congo estaba cursando segundo de bachillerato de ciencias, pero al llegar se encontró con un obstáculo inmediato: la homologación de su título podía tardar demasiado y ella sentía que no tenía "tiempo que perder". A eso se sumó otra dificultad decisiva. "El castellano me sonaba a chino, no sabía ni decir "hola", lo aprendí todo aquí", recuerda a Redacción Médica. Así, su primer paso fue inscribirse en una asociación para inmigrantes donde comenzó a aprender el idioma. Al mismo tiempo, acudía a una escuela de adultos en Gijón para cursar un curso básico de Formación Profesional. Sin embargo, una profesora la animó a presentarse a la prueba de acceso a grado medio y a la prueba libre de la ESO. Superó la primera y comenzó a formarse para ser TCAE, una decisión que hoy considera determinante en su forma de entender la sanidad.

"Cursar la FP de TCAE ha sido la mejor decisión de mi vida", afirma. Aquella formación fue su "primer contacto con el paciente y con el mundo laboral" y le permitió aprender la importancia de los cuidados básicos, la empatía y la comunicación. "Me ayudó a aprender que detrás de cada técnica -como puede ser un aseo, lavado de pelo, limpieza bucal o ayudar a la enfermera a realizar un sondaje vesical- hay una persona con sus necesidades físicas y emocionales", explica.

De TCAE y Laboratorio a Enfermería


Tras TCAE, Sephora cursó la FP de Laboratorio, una formación que describe como más analítica y rigurosa. A diferencia de su experiencia previa, no implicaba un trato directo con el paciente, pero le permitió acercarse a otra dimensión del proceso asistencial. Allí aprendió a valorar la importancia de los datos, la trazabilidad de las muestras y la precisión durante las técnicas, ya que los resultados "influyen directamente en los diagnósticos y tratamientos que reciben los pacientes".

Mientras estudiaba Laboratorio, seguía trabajando como TCAE. En esa etapa, el apoyo de sus compañeros de la Fundación Hospital de Jove, en Gijón, fue clave. "Me ayudaron muchísimo", señala. Sin embargo, su objetivo no había cambiado. Desde pequeña quería ser enfermera, como su madre. "Siempre he dicho que la vocación o el amor a esa profesión me ha sido transmitido genéticamente", bromea. "He visto a mi madre cómo cuidaba a mis vecinos que no podían ir al hospital por tema económico, he visto cómo le daban las gracias... Eso me llenaba el corazón", relata. Por eso, aunque reconoce que el camino ha sido largo, insiste en que la decisión estaba tomada "desde siempre".

Su paso previo por la FP también le ha dado una visión más completa del trabajo asistencial. Haber trabajado en plantas médicas, quirúrgicas y en quirófano le ha permitió comprender mejor el papel de cada profesional dentro del equipo. Frente a la formación más técnica de la FP, centrada en procedimientos y actividades básicas de la vida diaria como la higiene o la alimentación, el grado de Enfermería le ha aportado un enfoque "más amplio tanto clínico como competencial". "En el grado de Enfermería desarrollé el pensamiento crítico, la toma de decisiones y ahora tengo una visión más integral del paciente", explica. Para Sephora, ambas etapas no compiten, sino que se complementan. "He tenido suerte de pasar por los dos caminos", afirma.

"Siempre se me notaba"


La experiencia previa también le ha dado seguridad durante las prácticas. Lo notó especialmente en su segundo rotatorio en el quirófano del Hospital Universitario San Jorge, en Huesca. "Los quirófanos son servicios especiales y con mala fama muchas veces, pero el hecho de haber trabajado en el quirófano en Gijón, me ha dado una seguridad y una confianza enorme", cuenta. Tanto, que incluso las enfermeras veteranas le preguntaban si ya había estado antes en un quirófano.

Esa sensación, añade, no se limitaba a un servicio concreto. "Me pasaba en todos los servicios, siempre se me notaba", asegura. Pese a su recorrido migratorio y formativo, Sephora asegura que nadie le ha hecho sentir que tuviera que demostrar más que el resto para que se valorara su capacidad. Esa exigencia, explica, ha venido más de ella misma. "Soy una persona muy competitiva conmigo misma", afirma. "He sido yo misma quien daba el doble o el triple muchas veces para sentirme bien o reconocer mis capacidades dentro del entorno sanitario".

Después de haber pasado por TCAE, Laboratorio y Enfermería, su visión del trabajo en equipo es positiva. Considera que es "fundamental" y "la base" de la atención sanitaria. "El paciente necesita la colaboración de todos los profesionales para tener una atención de calidad. El papel de cada profesional es imprescindible", defiende. Esa trayectoria también le ha permitido comprender mejor las funciones y responsabilidades de cada categoría, así como saber qué tareas puede delegar como enfermera y cuáles no. Eso sí, cree que hay margen de mejora en un punto concreto: la comunicación entre profesionales.

Una enfermera centrada también en lo humano


Su experiencia migratoria también ha influido en su forma de mirar la asistencia. La barrera idiomática fue lo que más le impactó al llegar a España. Reconoce que a veces le da "un poco de vergüenza" hablar porque se le nota mucho el acento francés, pero asegura que se adapta con facilidad y que tanto pacientes como compañeros comprenden lo que quiere decir.

También compara la atención sanitaria en España con la realidad que conoció en su país de origen. "Vengo de un país donde antes de atenderte tienes que pagar sí o sí, sea cual sea tu emergencia o urgencia. He visto a la gente morir por un paracetamol o una bolsa de sangre", relata. Por eso, considera que muchas veces no se valora lo suficiente el trato y el cuidado que se ofrecen aquí. "Aquí se usan todos los medios posibles para poder atender a una persona con barrera idiomática, por ejemplo. Hay una implicación al 100%", sostiene.

En cuanto a la discriminación, asegura que se ha sentido integrada durante sus estudios y prácticas. "He realizado mis estudios y prácticas en una provincia donde la diversidad cultural está presente, siempre me he sentido como una de ellos", afirma. A pocos días de terminar sus prácticas de Enfermería, Sephora tiene claro qué tipo de profesional quiere ser. "Me gustaría ser una enfermera que no solamente se centra en lo técnico o clínico sino también en lo humano. Ser un profesional cercano y comprometido", señala. Cree que lo que la diferencia de otros perfiles es precisamente no haber seguido un camino lineal. "Eso me ha permitido desarrollar una mayor capacidad de adaptación y resiliencia", concluye.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.