También pone el foco investigador en la reserva cognitiva en ancianos para prevenir enfermedades futuras

Neurología busca nexo entre remates de cabeza en niños y patología cerebral
Jesús Porta-Etessam, presidente de SEN.


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Los neurólogos lo tienen claro: el sistema sanitario no puede sostener un 43 por ciento de poblacción con enfermedades neurológicas. Sobre todo, a la vista de una incidencia que no parece dispuesta a abandonar la tendencia ascendente emprendida hace años en un contexto de envejecimiento de la población, lo que, a ojos de la especialidad, hace necesario redoblar esfuerzos en prevención. Ya sea a través de la formación, con una asignatura de salud cerebral en los primeros ciclos de enseñanza y conocimientos integrados en la carrera de Medicina, o pivotando el foco investigador hacia dos nichos clave: la reserva cognitiva en las personas mayores y los traumatismos craneales en menores

Desde edades tempranas, ya se desaconsejan prácticas como rematar de cabeza "cuando se juegan partidos de fútbol", ya que esto puede predisponer "a los niños a tener problemas neurológicos en el futuro", indica el presidente de la Sociedad Española de Neurología, Jesús Porta Etessam, partidario de dirigir la mirada científica hacia este tipo de traumatismos repetidos, dada la escasez de evidencia actual. Es por ello que también insiste en la "obligatoriedad de llevar casco, siempre que se monte en patinete o en bicicleta". Y es que, la evidencia muestra una relación clara entre la práctica de deportes como el boxeo y el fútbol americano y el desarrollo de encefalopatía postraumática crónica, "una demencia que se desarrolla relativamente pronto a partir de los 50 años".


Reserva neuronal ligada al nivel socioeconómico 


Otro de los puntos clave en los que debería centrarse la maquinaría investigadora ligada a la especialidad es la reserva cognitiva en personas mayores. Un área tan "fundamental" como difícil de estudiar, en palabras del responsable. Estudiar dicha reserva neuronal permitirá a los profesionales entender cómo el cerebro es capaz de resistir el daño, el envejecimiento o enfermedades degenerativas, como el alzhéimer, al utilizar redes neuronales alternativas para mantener su funcionamiento normal.

Este entramado se va conformando en cada individuo a través de la educación, la actividad social y el ejercicio físico. Factores, todos ellos, con una gran implicación a la hora de evitar la aparición de patologías en este órgano vital. Estudios en población infantil demuestran que aquellos menores que no han tenido oportunidades de estudiar y que nacen en un ambiente socioeconómico bajo, "tienen un riesgo hasta 450 por ciento mayor de tener una enfermedad de este tipo que una persona que ha tenido educación y nace en un ambiente socioeconómico no deprimido".


Acercar el mensaje a la población 


Como director del área de Neurociencia la Universidad Alfonso X el Sabio, Porta Etessam está convencido de que este enfoque preventivo debe permear todas las áreas relacionadas con la salud, con una visión transversal que "no esté centrada únicamente en la Medicina". "Creemos que el trabajo en equipo multiplica los resultados. Por ello, estamos desarrollando campañas de prevención de salud cerebral, así como sobre enfermedades incapacitantes como la migraña, que es la primera causa de discapacidad en mujeres menores de 50 años y evidencia un claro estigma de género", relata. 

Sin embargo, el hecho de sensibilizar, por sí solo, no basta. Lo mismo ocurre con ciertas campañas, con un efecto un tanto limitado tanto temporal como poblacional. En opinión del presidente de SEN, "ya hay bastante concienciación", gracias a la labor sostenida de los médicos, por lo que, en este punto de la historia, lo que realmente se espera de las instituciones es su compromiso a la hora de acercar "realmente" dicho mensaje a las personas."Por ejemplo, desde los ayuntamientos y las comunidades autónomas se pueden hacer programas en los entornos donde viven las personas mayores que están sanas, con programas de ejercicio adaptado para prevenir, por ejemplo, el deterioro cognitivo u otras enfermedades neurológicas", sugiere. 

Para el neurólogo, la formación es, sin duda, una de las mejores formas de vehiculizar la relevancia de la prevención, por lo que debe llegar a todos segmentos poblacionales. Esto incluye facilitar el acceso a "a las personas mayores o a aquellas que no han tenido estudios" con acciones adaptadas a su nivel cultural o incluso mediante iniciativas en las que puedan desde aprender a leer y escribir hasta "cursar ciertas asignaturas". 

"Durante mucho tiempo en las ciudades no se socializaba directamente porque era mucho más difícil. Por ello es importante que los centros de día también sean zonas donde puedan socializar más personas y se facilite realmente la organización de reuniones, conferencias o visitas guiadas a museos", explica. 


Prevención como Medicina del S.XXI 


Con la idea de que la prevención será la Medicina del siglo XXI, Porta Etessam también considera que se ha de incidir también en la cúspide de la pirámide poblacional. En concreto, habla de crear una asignatura dedicada a la salud general en Educación Secundaria que incluya un apartado específico dedicado a la salud cerebral en la que se impartan conocimientos sobre enfermedades neurológicas y salud mental. Ya en el ámbito universitario, la idea, explica, es involucrar a todos los estudiantes de titulaciones de Salud, para que comprendan "que la prevención es el eje fundamental del futuro de la Medicina"

Los datos así lo demuestran con claridad prístina. Prácticamente entre el 80 y el 90 por ciento de los ictus y entre el 30 y el 40 por ciento de casos de demencia -incluido el alzhéimer- son potencialmente prevenibles, mediante "ejercicio físico, el cuidado de los factores de riesgo cerebrovasculares - "hipertensión, sobre todo, pero también diabetes"-, la ausencia de tóxicos como el tabaco y una condición activa a nivel cognitivo". 


"La persona jubilada pasa de tener un horario, hablar con otras personas, tomar decisiones y discutir, a prácticamente, de un día para otro, no tener ninguna actividad"



"Estar cognitivamente activo toda la vida, especialmente, después de la jubilación es fundamental -reitera- puesto que la persona pasa de tener un horario, hablar con otras personas, tomar decisiones y discutir, a prácticamente, de un día para otro, no tener ninguna actividad". 

En este sentido, desde la sociedad son partidarios de segmentar las actividades cognitivas y culturales para potenciar su atractivo y, que realmente, se adapten a cada individuo. "Habrá quien disfrute leyendo Ulises de Joyce y otros que lo hagan aprendiendo a jugar al dominó o al ajedrez. No se trata de obligar. Si se fuerza a una persona a realizar una actividad que no le resulta atractiva, probablemente a los tres o cuatro meses la abandone, especialmente en personas mayores, para quienes además el desplazamiento ya supone un esfuerzo añadido". 
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